Litesofía –entre literatura y filosofía-, 18 Junio 2.013
GOTERAS
A mi amigo, el médico le ha mandado andar, y todos los días, cansado, agotado, pasea por el Malecón. Ayer estaba arisco, hosco, zahareño. Hablaba mal de los jóvenes, de la música, de la política, de todo, como resentido.
La enfermedad nos cambia el humor. ¿Tendrán en cuenta este cambio los que cuidan de mayores? Cuando el cuerpo duele, el ánimo se ensombrece. Por regla general, cuando los años pasan y la juventud vuela, aparecen los achaques, las goteras; y con ellos el malhumor, la hosquedad, la amargura.
¿Sabrán esto los hijos? ¿Lo tendrán en cuenta? Mi amigo ayer abominaba de todo en el parque. Las personas que reniegan de todo se hacen insociables, la gente les huye, a no ser que el que escucha sea generoso, altruista, y quiera servirle de paño de lágrimas.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia