Litesofía –entre filosofía y literatura-, 12 mayo 2014, lunes, San Pancracio
Equipos de segunda
A bombo y platillo, llegó la noticia al pueblo de Miraflores. Coches con altavoces anunciaban un mitin. Los vecinos tuvieron de qué hablar. Era de agradecer la visita, si bien para ellos el hecho no pasaba de anecdótico, ya que el tío Baudilio era su alcalde y no pensaban cambiarlo. ¿De qué partido era? Ni se lo habían cuestionado: era bueno, servicial y trabajador y con eso les bastaba. Cualquier problema que se presentaba era resuelto con la ayuda de don Asterio el cura y cuantos querían estar con ellos en la Cassa de Todos como llamaban al Ayuntamiento.
-¿Vendrá Rajoy o Rubalcaba? –era la pregunta que se hacían. “Si no son ellos, ojo, tío Baudilio, que vienen a dividirnos”.
Y llegó el día anunciado. La sala estaba preparada. Sobre las ocho de la tarde apareció un coche que no era del pueblo. La gente desde sus casas miraba con atención. Hasta los hombres, recelosos, se abstuvieron de acudir por no pecar de incautos., que eso se miraba en el pueblo. “Tú el primero no, Genaro, que luego lo señalan a uno”.
El visitante descendió de su coche en la plaza y entró al Ayuntamiento. La sala estaba vacía. Ni el tío Baudilio estaba, ya que se había enterado que no venían ni don Mariano ni don Alfredo. Solo estaba el cura, don Asterio, que pensó que era una descortesía no atender al prójimo pensara como pensara.
-Soy Cayo Lara, presidente nacional de Izquierda Unida –se presentó.
El cura hizo lo propio, aunque no hacía falta porque usaba sotana y que era cura saltaba a la vista.
-¿Es que no se han enterado que venía? –dijo don Cayo.
-Sí, pero mire… la gente aquí pasa…
-Ya lo veo, ¿cree usted que no vendrán?
-Le seré sincero, don Cayo, si llega a venir Rajoy o Rubalcaba sí vienen, pero cuando supieron que no era ni el uno ni el otro…
-Bien, demos unos minutos de cortesía y empiezo.
-Si estoy yo solo puede ahorrarse el discurso, señor Lara, comprenderá que a mí no me va a decir gran cosa.
--¿Quién ha venido a mitinear antes que yo, don…
.Asterio.
-¿Quién me ha precedido en Miraflores, don Asterio?
Continuará
Francisco Tomás Ortuño, Murcia