jueves, 4 de abril de 2013

Idus de marzo.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 4 abril 2.013, Jueves

Murcia, las siete y media de la mañana, en mi galería. ¿Quién me iba a decir que habiendo ido a la piscina volvería sin bañarme? Pues ha ocurrido.  Hoy era día de baño a todos los efectos, y ya sin nietos y sin hijos en la casa, me levanté a la hora de otros días que voy a Inacua y emprendí el paseo matutino.

Vi los Huertos “El Perejil”, “El Azahar” y otros que me cogían al paso, con fotos grandes de las Reinas de la Huerta de este año; crucé el paseo del Malecón –algunos iban de paseo; otros charlaban parados junto a los huertos-; pasé al aparcamiento de coches, con muchos huecos por llenar; cogí la hipotenusa, que siempre es menor que la suma de los catetos en un triángulo rectángulo; llegué a las instalaciones de Inacua y vi que otros con mochilas a la espalda se volvían. Con todo llegué arriba y leí en sendos carteles: “Debido al Campeonato Nacional de Natación, permanecerán cerradas las piscinas a los usuarios los días cuatro, cinco y seis de esta semana. Perdonen las molestias”, o algo parecido. Sin detenerme, emprendí la vuelta por donde mismo había ido: Pasé de nuevo el puente y crucé la zona de aparcamiento por su hipotenusa.

Pitágoras en su día –iba yo pensando- se fijó en que el cuadrado de la hipotenusa en un triángulo rectángulo es igual que la suma de  los cuadrados de los catetos. ¿Cómo llegaría Pitágoras a semejante conclusión? Tú y yo estaríamos yendo a la piscina un año, dos años o diez, siempre pasando por la hipotenusa del triángulo y no lo habríamos descubierto. Era obvio que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta; no hubiéramos pasado de esa evidencia. ¿Cómo pensaría Pitágoras que siendo menor un lado que la suma de los otros dos, los cuadrados de ambos menores sumaban lo mismo que el cuadrado del mayor?

No le doy la importancia que tienen otros descubrimientos como el de Galileo por ejemplo cuando dijo que la Tierra se movía –E pur si muove-; o el que vio que una calculadora podía sumar, restar, multiplicar y dividir enteros y decimales en menos de un segundo. Pero el griego sería observador y algún día mediría los lados y vería con sorpresa -¡Eureka!, diría también como Arquímedes en la bañera (1)-, que la suma de los cuadrados de los catetos era exactamente igual al cuadrado del lado más largo. Mediría como yo hago con esta hoja de papel: 0´59, 0´82 y hallaría sus cuadrados obteniendo 0´34 y 0´67. La suma vería sorprendido que daba lo mismo que la hipotenusa 0´10 al cuadrado.

(1) El principio que lleva su nombre lo descubrió porque el rey Hierón de Siracusa, mandó a un orfebre fabricarle una corona de oro. Y luego, sospechando que había mezclado plata y que no era oro todo lo que relucía, preguntó a Arquímedes si podía descubrir el presunto fraude. Estudiaba Arquímedes el problema cuando se dio cuenta en el baño que su cuerpo perdía peso en el agua.

Mi amigo Francisco Soler Visiedo me ha mandado un recorte de periódico con un escrito suyo publicado: “Idus de Marzo”. Tuvo que ser sin duda buen estudiante Paco Soler, y sigue gozando con sus disquisiciones, observaciones y rectificaciones a escritos que ve en algún lugar.
Dice que su artículo periodístico es a propósito de otro de Luis María Ansón sobre “Urbi et orbi” de locutores de radio. Ansón tuvo que ser otro ejemplar de estudiante brillante en sus años de carrera.
“No estoy de acuerdo –dice Soler Visiedo- con el género masculino que le ha dado en español a la palabra “idus” A mí me enseñaron que era femenino, tanto en latín como en español. Yo en mi Gramática tengo a “idus” en femenino: Acus, manus, tribus e idus, como calendae y nonae. Idus no puede ser del género masculino, a no ser que le hagan una operación de cambio de sexo como esas que hace gratis la Junta de Andalucía”. Muy bien, amigo Paco Soler.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia