miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿Quién dirige mis pasos?


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 20 Noviembre 2012, San Octavio
            ¿Quién dirige mis pasos? ¿Quién prepara mi camino? ¿Mi razón, Dios, el destino? No lo sé, pero es indudable que “alguien”, “algo”, dispone las cosas de la mejor manera. Yo, luego, me asombro de que hayan ocurrido, y casi vislumbro a ese personaje misterioso que va delante preparando mi futuro.

Marañón hablaba del miedo cósmico.


MIEDOS
            Marañón hablaba del miedo cósmico. El hombre siente miedo al vacío y necesita compañía para estar seguro. Esta tranquilidad no se la proporciona el vecino que pasa y no mira; tampoco una masa de personas que lo desconocen. El espíritu detecta cuándo está acompañado y cuándo no lo está. Es muy sensible.
 Se habla de soledad en compañía. Se puede estar solo entre miles de personas, y se puede estar acompañado con un buen amigo. Un vecino bueno vale más, en este sentido, que cien parientes lejanos. La compañía es necesaria para sentirse bien, para no tener ese miedo del que hablaba Marañón.  Su espíritu rehúye la soledad. Dios proporciona inigualable compañía.
             La muerte de los padres es algo más que perder a personas queridas. Es  dejar una puerta abierta al vacío, es perder un apoyo que nos sostiene. Si se es niño, la pérdida puede ser mortal. Nadie puede llenar su vacío ni con las más íntimas de las uniones. Su alma siente  miedo. Un miedo trascendente sin aparente justificación.