Litesofía –entre literatura y filosofía-, 6 Marzo 2.013, Miércoles
ACOMODOS
Mi amigo añora los tiempos de su pubertad. Recuerda cuando iba a campamentos y desfilaba con boina roja y camisa azul. ¡Cuántos recuerdos en su memoria!: Cara al sol, Prietas las filas, La mirada...En los oficios que se extinguen -toneleros, herraderos, talabarteros,alpargateros, etc.-, algunos, los menos, los transforman en otros más afines con los nuevos tiempos: vendedor de motos si antes reparaba bicicletas; zapatero si antes vendía alpargatas.Esto mismo ha ocurrido a algunas personas, que ante un cambio político han sabido acomodarse con habilidad a la nueva situación. No ha sido un vulgar cambio de chaqueta, sino mejor, un acrobático acoplamiento. Otros no, otros como mi amigo, quedaron anclados en sus recuerdos.Adaptarse los mayores a situaciones nuevas no sólo es difícil sino heroico. Los niños viven bien lo nuevo -es lo suyo- y no comprenden otro modo de vivir. Pero los mayores, rechazan los nuevos ingenios por útiles que sean. No es que los vean mal, no; es que su vida particular no digiere el cambio. Les desborda. Hay personas que se hacen con la nueva situación sin deterioro aparente; pero los más, como mi amigo, se quedan con los recuerdos de sus años mozos.
ACOMODOS
Mi amigo añora los tiempos de su pubertad. Recuerda cuando iba a campamentos y desfilaba con boina roja y camisa azul. ¡Cuántos recuerdos en su memoria!: Cara al sol, Prietas las filas, La mirada...En los oficios que se extinguen -toneleros, herraderos, talabarteros,alpargateros, etc.-, algunos, los menos, los transforman en otros más afines con los nuevos tiempos: vendedor de motos si antes reparaba bicicletas; zapatero si antes vendía alpargatas.Esto mismo ha ocurrido a algunas personas, que ante un cambio político han sabido acomodarse con habilidad a la nueva situación. No ha sido un vulgar cambio de chaqueta, sino mejor, un acrobático acoplamiento. Otros no, otros como mi amigo, quedaron anclados en sus recuerdos.Adaptarse los mayores a situaciones nuevas no sólo es difícil sino heroico. Los niños viven bien lo nuevo -es lo suyo- y no comprenden otro modo de vivir. Pero los mayores, rechazan los nuevos ingenios por útiles que sean. No es que los vean mal, no; es que su vida particular no digiere el cambio. Les desborda. Hay personas que se hacen con la nueva situación sin deterioro aparente; pero los más, como mi amigo, se quedan con los recuerdos de sus años mozos.