Litesofía –entre literatura y…-, 30
Oct. 12
Por la mañana, se huele a café. Demasiado. En la esquina hay un tostadero, y su
olor se expande a los vecinos. Te agrade o no te agrade, te siente bien o mal,
has de tragarte cada mañana tu buena dosis de olor.
En la sociedad se mira poco por los demás. Cada cual va a lo suyo. No se
pregunta si molesta o no molesta; no se disculpa nadie. Menos mal que el olor a
café se soporta bien. Si no fuera así, tendríamos las mismas. Cuando se sale a
la calle cuesta respirar.
En una ciudad vecina es peor. Allí se huele a ajos. Hay una zona a la entrada
de esta hermosa población, que huele mucho a ajos. La gente que viva cerca
estará inmunizada contra estos olores fuertes y penetrantes.
Yo, cada vez que paso por allí, me tapo las narices y piso el acelerador a
tope, con riesgo de la multa consiguiente por exceso de velocidad. Pero es que
me es insoportable.
Yendo a Cartagena, siempre por donde mismo, se huele a retrete. Este olor es
insufrible. ¿Es que estarán allí abonando las tierras en todo tiempo? El coche
se me llena de partículas olorosas de
fosa séptica.
La vida de relación es difícil. Hablando de olores, ¿qué me dices de algunas
personas que huelen a perros muertos? Esto ya es más de lo que uno es capaz de
soportar. Imagínate que debes compartir tu asiento en un viaje largo con una de
estas personas.
¿O que hablas con alguien que no cierra la boca y te echa el vaho cual bombardas
en la tuya? Cuando huele mal es que salen gases de un estómago sucio. El sudor
debe tener también sus días. Cuando lo tiene malo, no hay quien lo aguante.
Si dejas los olores, coge los ruidos: La moto que pasa como una exhalación; el
coche que pita cerca y te hace saltar del susto; la sierra que chirría por
donde vives; las sillas de tu vecino; las voces
de los que gritan; los televisores a todo volumen; el ladrido de los perros…
Si no quieres los ruidos, ¿qué me dices de lo que hay que ver? Perros ensuciándose
en las calles –como personas, ¿eh?, que tú lo sabes como yo-; escupitajos en
las aceras, que debes ir sorteando para no pisar –no quieres ver y tienes que
ir mirando, la cosa tiene gracia-… Sin duda, la vida de relación es difícil.