… No te adelantes a los planes de Dios. Tú observa y espera, que en saber esperar está la sabiduría.
Cuántos no tienen paciencia, habiendo como hay una voz oculta que nos dirige. Hay un paso lento, pero seguro, que tenemos que seguir. Las mayores catástrofes ocurren cuando no nos ajustamos a esa voz que nos marca la naturaleza humana.
Felices los que no se precipitan. “Déjate llevar”, sería la consigna más sabía para los apresurados. Hasta da gracias si no es lo que quieres aquello que te llega: Piensa que es lo mejor, que es lo que correspondía.
Francisco Tomás Ortuño. Murcia