martes, 17 de junio de 2014

Compartimentos del cerebro.

Litesofía –entre lite y filo- 17 junio 2014-06-17
Alifafes –fragmento-

Cuando me bañaba esta mañana en la piscina de Inacua, saludé a un compañero: “¿Cómo estás?”, le dije. “Yo bien, ¿y tú?”, me contestó. Le confesé que me levanto con dolor de hombro. Se rio para decirme que a él unos días le duele la espalda y otros días los pies; pero que no hacía caso; que había visto que el dolor desaparecía solo. “Lo último es ir al médico a contarle tus alifafes y que te mande píldoras, que si alivian el dolor fastidian el estómago”, dijo al final. 

-Es que tengo ochenta años –seguí. Y él me dijo que era mayor que yo, que había cumplido ochenta y tres. “Nací en el año treinta del siglo pasado. Tú nacerías en el treinta y tres”.

-Efectivamente –le dije-, en tiempos de la República. Sentí alivio sabiendo que me las había con alguien mayor que yo. Recordé los versos de Campoamor: “Cuentan de un sabio que un día…”

Este recuerdo, sin duda, me llega de alguna parte del cerebro donde guardo mis objetos personales. El cerebro debe ser como un baúl donde vamos depositando cosas. Y el dueño echa mano sin darse cuenta, cuando algo necesita.

-O se ofrece misteriosamente él y te muestra lo que buscas. Hay una relación estrecha entre el cerebro y la persona que lo posee:  se entienden hasta sin hablar. Y esa puede ser la prueba: “Busco tal cosa”. “Aquí la tienes”. Porque fuera del cerebro estoy yo.

-Deben ser compartimentos del mismo cerebro, Julián. Lo que llamas “yo” debe ser una parte que reside más allá. Serán vecinos como las naciones del globo. Ninguna está fuera del planeta, siendo tan diversas unas de otras.

- Será eso… 


Francisco Tomás Ortuño, Murcia