Litesofía –entre literatura y filosofía-, 23 abril 2014
Murcia, las nueve y media, miércoles, Día del Libro por la muerte de Cervantes, que nació en Alcalá de Henares el día 29 de octubre de 1547 y murió el 23 de abril de 1616. Sus padres fueron Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortina, y sus hermanos: Juan, Andrea, Luisa, Rodrigo y Magdalena, ocupando él el cuarto lugar.
-¿Me vas a contar su vida?
-Me encantaría hacerlo otra vez. El año pasado fue en el Colegio Monteagudo, a donde van mis nietos.
-Te impactó su figura desde muy pequeño y no has dejado de nombrarlo siempre.
-Debió de ser que nací algo Quijote y le conocí pronto con las lecturas de mi padre. Luego escribí mi Nuevo Quijote, Quijote para niños, Don Felipe de la Mancha, Aventuras de Policarpo... Y del Quijote apócrifo de Avellaneda me incliné por Lope de Vega cuando hice mi doctorado.
Tengo encima de la mesa “La máscara de Tordesillas” de Muñoz Barberán, libro que escribió queriendo probar que fue Ginés Pérez de Hita. No sé de otro libro que se haya atribuido a tantos autores sin poder recalar en ninguno.
-¿Y si hubiera sido el mismo don Miguel, como una broma propia de su ingenio, el que lanzara la especie para el futuro? Tuvo tiempo desde 1605 a 1615 para hacerlo, mientras que escribía la verdadera Segunda Parte del auténtico don Quijote, y se reía nombrándolo en sus Capítulos y jugando con personajes paralelos.
Dije alguna vez, en alguna parte, que a don Miguel de Cervantes lo reconocería entre cien personas: alegre, nervioso, callado, inteligente y, sobre todo, bueno, El primero en todo lo que se proponía: ¿Batalla de Lepanto contra los turcos? Allí estaba él para ayudar a don Juan de Austria, aunque tuviera que perder un brazo y lo llevaran preso a Argel con su hermano Rodrigo. ¿Escribir como hacían otros? “En un lugar de la Mancha...”. ¿Poesías? Sonetos con estrambote a doña Isabel de Valois, que tanto elogiara su maestro López de Hoyos. ¿Aventuras? ¿Qué hubo con Antonio de Sigura?...
Francisco Tomás Ortuño, Murcia