Litesofía –entre literatura y filosofía-, 1 Mayo 2.013
Fragmento
Murcia, las ocho, cielo despejado y viento en calma. En el calendario que me trajo Lina de Roma, que tengo encima de la mesa, en Maggio 2.013, quien fuera Papa Benedicto XVI, está vestido de rojo. En Aprile iba de blanco y su gesto era de preocupación. ¿Pensaba acaso que ya en este mes no sería Sumo Pontífice de la Iglesia? ¿Qué sería relegado por el Papa Francisco, argentino de nacimiento?
-Otro misterio por desvelar, Fortunato, que siendo representante de Cristo en la Tierra, debe tener privilegios y revelaciones que a los demás mortales nos están vedados. El Padre Ángel, franciscano, sin llegar a esas alturas, vio a la Virgen derramando lágrimas, ¿qué no será un Papa? Pues su imagen, en el mes de Abril, parece entrever su futuro como si hubiera tenido un aviso o mensaje de abandonar su puesto.
-Los entrenadores de fútbol llevan a los partidos más de once jugadores en previsión de que alguno falle a última hora por circunstancias físicas o anímicas. Son previsores. “Por si acaso, estad en el banquillo”, dicen a unos cuantos.
Como ocurrió anoche, sin ir más lejos: Jugó el Real Madrid con un equipo alemán en el Bernabéu; Mouriño fue al campo no solo con las figuras más destacadas y preparadas del equipo, sino que se llevó a otros cuatro o seis futbolistas. Y así fue que, a la vista de las circunstancias, creyó conveniente hacer algunos cambios, aunque despés no sirvieron para mucho.
Igual los Papas deben ser observados por Dios en la gran misión de conducir su grey. Si ve que la labor desborda al nombrado, le dirá un día en privado: “Voy a relevarte, que no estás en condiciones de afrontar la tarea que tienes que cumplir”. ¿Y quién sabe si a renglón seguido tiene otra audiencia privada con el que va a ser nombrado? “Francisco, afila tus armas, que vas a sustituir a Benedicto”.
Y en la reunión del Cónclave, por muchas fumatas que haya, el nuevo Santo Padre sabe que será nombrado. Es un secreto entre Dios y él que no revelan a nadie, como secreto de confesión, pero que ambos conocen de antemano.