Litesofía –entre “lite” y “filo”-, 10 Abril 2.013
SABIOS
El hombre estudioso llega primero a donde quedaron los demás. Luego sigue en solitario. El sabio es el que sabe un poco más de una cosa que todos, el que avanza en un terreno, el que descubre algo que antes no se conocía. El hombre que se queda en lo que saben los demás, no pasa a la historia. Puede ser un prodigio de memoria, de voluntad, de trabajo; pero se queda en eso si no aporta nada nuevo a la ciencia.
SONRIE
Guarda tus rencores, guárdalos bien; nadie debe verlos: Muestra sólo amor en tu mirada.
Quiere a los demás: sé sólo amor. Ve por la vida con cara de fiesta, con risa de niño.
Vive haciendo bien. Que no pase día sin hacer feliz a alguien: Una sonrisa, una palabra, un obsequio.
La gente vive hosca, ensimismada; pasa sin ver. Va a lo suyo y no es feliz; sólo se ve a sí misma: Yo, yo, yo.
Cada persona es una isla. No vive hacia fuera, mirando a los que pasan por su lado. Piensa que nadie le quiere; que no se le atiende como se merece.
Lucha con tu egoísmo. Sal de ti. Llega a los que buscan compañía. Dales tu amistad sin pedirles nada a cambio: Da sin pedir.
Que tu vida sea un camino de rosas para los otros. Las espinas las guardas para ti, sin pregonarlo: Enciende en los demás una esperanza.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia