Litesofía –entre literatura y filosofía-, 17 marzo 2014, lunes, San Patricio
Barómetro
-En mi mesa de trabajo he instalado un barómetro. Iré observándolo por si no funcionara o lo hiciera de forma anómala o extraña. Sería el cazador cazado, que quiere dar la temperatura y lo cojo en falta.
-¡Pobre barómetro! ¿Sabrá que es observado? Él tiene una función y mal que bien la cumplirá sin pensar en más.
-¿Acaso los relojes no son lo mismo? El reloj de enfrente se adelanta. No sabe que yo lo observo y que de vez en cuando le cambio las agujas. Es otro cazador cazado, que perfecto no hay nada.
-¿Y nosotros los humanos?
-Tenemos una conciencia que nos avisa. ¿Tú no has oído en tu interior una voz que te manda rectificar?: “Eso que has hecho no está bien”; o que te alaba a veces: “Bien hecho, Pedro”. No te enfades, barómetro, no eres tú solo. Lo serías si marcaras bien siempre.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia