martes, 29 de enero de 2013

Grupos. Oraciones.


Litesofía –entre literatura y filosofía-,  29 Enero 2.013
Fragmentos
GRUPOS
            La fauna humana es variadísima. Cada persona es diferente. Siete mil millones de especies en el mundo. No me refiero al aspecto físico o externo, que salta a la vista, me refiero a la manera de ser, al carácter y al temperamento.
Hay grupos semejantes, que reaccionan de forma parecida ante los mismos estímulos; son los grupos que conocemos de Heyman-Le Senne, de Krestmer, de Young, de Hipócrates, etc.: nerviosos, sentimentales, coléricos, apasionados... Pero iguales, lo que se dice iguales, nadie es igual a otro.
            Hay personas que obran por que los vean. Me explico: personas que quieren que los demás los admiren. Se desviven por hacer cosas, no tanto por hacerlas como porque los demás hablen de ellos.
Esta forma de ser es positiva, ya que, por una razón u otra, conciben, engendran y obran. No soportan estas personas pasar desapercibidas: quieren ser enfocadas, que se hable de ellas. Y en ese afán, en esa locura de figurar, de destacar, se multiplican, llegan al límite de sus posibilidades.

            ORACIONES
            El estudio de las oraciones gramaticales es apasionante. Y tan complicado a veces que autoridades en la materia no se ponen de acuerdo. Hay matices en las mismas que hacen difícil precisar dónde encuadrarlas. De todas formas, saber si la oración es transitiva o intransitiva, si es impersonal o si es pasiva, es necesario a los profesionales de la enseñanza en el campo filológico.
            Veamos, por ejemplo, estas dos oraciones: "Se vende en la plaza" y "Se vende carne en la plaza". La primera es impersonal; la segunda es pasiva. Vamos a conocerlas. Las oraciones impersonales van en tercera persona del plural: dicen, cuentan..., o en tercera persona de singular con "se": se dice, se cuenta... Las oraciones pasivas: "la leña es cortada por el leñador", pueden ser de primera y de segunda. La anterior es de primera; si decimos sólo: "la leña es cortada"  es de segunda. Tanto las primeras como las segundas de pasiva pueden enunciarse con "se": "la leña se corta por el leñador" o "la leña se corta".
            En estas últimas -segundas de pasiva con "se"- hay ciertas similitudes con las oraciones impersonales con "se". La diferencia está en que las impersonales carecen de una palabra que pueda hacer de sujeto; o si se quiere, carecen de una palabra sin preposición que pueda ser sujeto. "Se vende en el mercado" es impersonal; "Se vende pan en el mercado" es pasiva.
No será correcto decir: "Se vende sacos de carbón" sino "Se venden sacos de carbón" por tratarse de oración pasiva con sujeto-sacos- concordando con el verbo en número y persona.