viernes, 29 de marzo de 2013

Habilidades.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 27 Marzo 2.013, Miércoles Santo

A ti, Isabel, de Pérez Galera, pintora singular autodidacta, con mi recuerdo.


HABILIDADES


Isabel ha terminado un cuadro. Otro más que añadir a la lista decuadros salidos de su mano. Lo de “su mano” es un decir, porque lamano, como instrumento del cerebro, no es del todo la que pinta.
¿Quién pinta entonces?, ¿la vista?, ¿el cerebro?, ¿la mano? Si tuvieraque precisar diría que una cierta habilidad que dispone a los ojos y atodo tu ser para ejecutar con arte la pintura.
En el lienzo, las manos que utilizan los pinceles, como los ojos quemezclan con acierto las pinturas, no son meros instrumentos, como elpincel que discurre por el lienzo. La mano como la vista, forman partedel pintor y de su obra.
No es como el escritor. La fuerza del que inventa reside en elcerebro. Sólo para fijar historias o creaciones literarias, necesitade un escribano, que puede ser extraño o propio. O sea, que en el queescribe, las manos son menos parte de la obra que en el que pinta.
El pintor sin manos es bien poco, se difumina, sepierde. En el escritor no ocurre así. Por tanto: en el que pinta hayuna luz que culmina en la destreza de sus manos; en el que escribe,existe esa luz interior aunque no se manifeste.
El que utiliza la boca y/o los pies para pintar es lo mismo: senecesita a sí para expresarse como artista. No le ocurre esto al queescribe o inventa historias, que puede darlas a otro sin el auxilio deotras partes de su cuerpo.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

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