lunes, 4 de marzo de 2013

Almas.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 4 de Marzo de 2.013
Fragmento de : ALMAS
…
-O que mañana te escribe una carta.
-No, no es lo mismo, pero está relacionado. Son cuestiones
paranormales que acabarán por descubrirse.
-En los Colegios se da con frecuencia que de pronto piensas en un niño
que no está, y en ese momento llama a la puerta. ¿Qué puede haber
ocurrido? Tu mente ha debido salir de ti, traspasar paredes y ver que
venía el niño. Si no, tú me dirás cómo lo ha visto.
-Y no digamos de los enamorados. Si dos almas se quieren, no hay
distancias ni tiempos que impidan verse y gozarse. Hoy con el móvil es
fácil hablar, pero no es ese el problema. A estos fenómenos se llaman
exomatismos. El alma sale del cuerpo y llega incluso a verse a sí
mismo desde fuera.
-Verá a su cuerpo inerte, sin alma.
-Es curioso, ¿te imaginas que un alma que sale de su cuerpo tardara en
volver? ¿Y que se fuera de viaje con otras almas amigas?
-Yo no tengo ganas de volver, que el cuerpo es una prisión.
-Pues yo tampoco, que tengo que soportar unos pensamientos…
-No serán tan sucios como los de mi dueño.
-¿Hacemos un viaje astral?
-Vale, de paso conocemos a los habitantes de otros planetas. Como
vamos a la velocidad del pensamiento, donde pensemos ir ya hemos
llegado.
-Os estoy oyendo, almas mías, y os tengo que recordar que os debéis a
vuestros cuerpos hasta que llegue su fin. Juntos hasta la muerte como
los matrimonios. ¿No recordáis lo que prometen los que van a casarse?
“En la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe”. Pues
el cuerpo y el alma son como un matrimonio: desde que nacen contraen
el compromiso de vivir juntos para siempre.
-Perdona, Señor, era tomarnos unas vacaciones como los humanos en los
puentes. En Navidad, del veintidós de diciembre al ocho de enero, casi
veinte días.
-Y muchos matrimonios: tú por aquí y yo por allí, más separados que
los osos y los elefantes. Y nosotros no poder tomarnos un respiro,
¡qué castigo, siempre pegados a la ventana y no poder salir!
-Vuestra misión es esa: como las buenas esposas, a su lado siempre a
procurarles compañía. Y basta, cada cual a su rincón. No os quejéis,
almas, que por la noche salís horas enteras.
-Es verdad, que en los sueños se quedan solos con sus recuerdos, como
ganado sin pastor.
-No os quejéis y a seguir con los cuerpos que os ha tocado.
-¿Y si nos cambiáramos de casa una temporada? Sería divertido. ¿No se
cambian de casa los que veranean? Uno de la costa quiere cambiar con
otro del interior, se dejan las llaves y a vivir en otro domicilio.
Pues nosotras debíamos hacer lo mismo: “Te cambio la casa unos días”.
Y a conocer otros cuerpos y otras costumbres.
-Como los gobernantes: cada año que dijera lo que sabe, diera lo que
tiene y fuera. ¿Va a vivir toda la vida con lo que haya aportado? Pues
las almas que quisieran cambiar que dejaran su cuerpo por otro.
-Me estáis dando ideas, almitas mías. Yo pensaba que era el mejor
mundo el que había creado, y ahora que os oigo veo que todo puede
mejorarse. Lo pensaré unos días y veremos si mi familia está de
acuerdo. Que espero que sí, que donde no hay perjuicio, ¿por qué no
cambiar?
-Ay, Dios, piénsalo pronto, que estamos cansados de vivir tantos años
en el mismo cuerpo.

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