Litesofía –entre literatura y filosofía-, 3 marzo 2014
Murcia, las siete, el aire, cansado de correr toda la noche, se ha dormido. No hagamos ruido, que las fieras dormidas no molestan. A los instintos les pasa lo mismo, Bastián: no hay que despertarlos, y que sigan durmiendo como si no existieran.
-¿Cómo se escribe dormiendo o durmiendo? Se escribe despierto. Es broma, Eladio. ¿Todos tenemos instintos?
Todos, Bastián, pero en unos están dormidos y en otros están despiertos.
-¿No será que en algunos son más traviesos que en otros?
-No, Bastián, los instintos son los mismos, pero hay personas que luchan más que otros por calmarlos.
-No me convences, Eladio; yo conozco a personas que apenas tienen que luchar contra esas alimañas que moran en nosotros, porque son más débiles. Creo que los instintos varían en las personas.
-Como no te voy a convencer, cambiemos de tercio en un ángulo llano: Bastián por Sebastián es una aféresis gramatical, ¿lo sabías?
-¿Cómo dices, Eladio?
-Al fenómeno de suprimir letras al principio, como Bastián por Sebastián, se llama aféresis. Si suprimes letras en mitad de la palabra, como navidad por natividad, se llama síncopa. Si al final, se llama apócope, como san por santo. También se da el caso contrario: añadir letras al principio, como amoto o arradio por moto y radio, y se denomina prótesis; si en medio, mercedora por mecedora, recibe el nombre de epéntesis; si al final se llama paragoge: huéspede por huésped, felice por feliz.
En los verbos, se da con frecuencia en el pretérito indefinido: vinistes por viniste, amastes por amaste, dijistes por dijiste.
En el futuro imperfecto de indicativo y en el potencial simple de muchos verbos ha nacido una “d” epéntica, o, mejor, ha cambiado una letra por otra. Si te fijas, en el verbo tener, el futuro es tendré en lugar de teneré; y el potencial simple “tendría” en lugar de “tenería”. El verbo modelo de la segunda conjugación es “temer” cuyo futuro es temeré, temerás, temerá, temeremos, temeréis, temerán, y el potencial o condicional: temería, temerías, temería, etc. Lo mismo te podría decir del verbo “salir”: saldré por saliré y saldría por “salería”, etc. cuyo modelo es partir: partiré, partirás… y partiría, partirías… O de aprender: aprenderé por apreneré.
-Curiosa la Gramática y difícil de dominar la lengua.
-¿Qué será para un extranjero? Yo cuando veo a una persona que habla una lengua extranjera como la propia me descubro, la admiro.
-Ese problema no cuenta para los que tienen madre de otro país, como es el caso de tus nietos Sofía y Fran. Estos niños empiezan a estudiar cuando nacen, que aprender a hablar en dos idiomas es estudiar una carrera cuando otros no pueden hacerlo.
-¡Qué suerte la de estos niños!
Debo aclararte, Bastián, como doctor en Lengua que soy, que a la adición de sonidos se llama “Fenómenos fonéticos por adición”, lo mismo que en la sustracción de letras se llama: “Fenómenos fonéticos por sustracción”. Antes se llamaron “Figuras de dicción” o ·Metaplasmos”.
Fue a partir del siglo XVI cuando se tiende a añadir una “s” paragógica a la segunda persona del singular del pretérito indefinido: cogistes por cogiste; partistes por partiste. Este vicio se fue extendiendo por todas partes donde se hablaba español. Y que muchas palabras latinas, al pasar al castellano perdieron letras: palomo de columbus (síncopa); y muchos casos de apócope, perdiendo las consonantes finales.
-Basta, Eladio, que el rollo se pasa de claro a negro negrísimo.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia
No hay comentarios:
Publicar un comentario