jueves, 11 de octubre de 2012

¿No lo sabías?


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 1 septiembre 12, Sábado
Fragmento
…

-¿No lo sabías? Hubo una Ministra que se premió a sí misma con un
millón de euros.
-Eso es ilegal, y hasta un delito castigado por la ley.
-Ella no quería oír, y ya sabes que no hay peor sordo que el que se
tapa los oídos.
-Pero la Ley no puede desoír lo que va contra ella.
-La ley de la selva: el que más puede se la lleva.
-¿Qué se lleva el más fuerte?
-Lo que esté en litigio. Que la ley te ampare: como no le puedas al
contrario date por muerto. ¿Qué pasó en Ghana y es una nación? Hubo
elecciones, venció un candidato y el otro dijo que quién era el guapo
que lo echaba.
-No me digas que eso ocurre en el siglo XXI.
-Y tantas cosas que no se saben… Antes decíamos: “No la hagas y no la
temas”, y ahora: “Tú hazlo, hijo, y si no te ven, eso que te
encuentras”.

-En Política, los años sólo son malos y peores. Este es el más malo de
los malos. O sea, malísimo.
-¿Y a qué se debe el honor?
-A que se ha quedado el Gobierno sin recursos, con millones de
parados, y no tiene más que deudas. Solo puede quitarnos del sueldo y
bajar las pensiones para seguir.
-Algo así como las sanguijuelas, que chupan la sangre o se mueren.
¿Qué pasará el año que viene?
-Irán agotando lo poco que nos quede y cuando se agote todo…
-Eso, eso, y cuando se agote todo…
-Nos ahogaremos como el loro del cuento.

-Hay males irreversibles en los que perecen hasta los que pensaban que
con ellos no iba el desastre.
-¿Y quién tiene la culpa del desastre, Constantino?
-La voracidad.
-¿Y quién es esa Señora?
-La voracidad es la insaciabilidad; es una enfermedad que devora al
que la posee y lo consume como el fuego. No sé si me explico.
-Creo que sí, Policarpo. Además, que debe ser contagiosa y te come la
razón. Cuando te posee, ya no ves lo que debes, todo se convierte en
egoísmo. Todo te parece poco y san para mí que los santos no comen.
¿Qué quieres que te diga?
-Que nuestros gobernantes deben padecer de esa terrible voracidad. Que
Dios se apiade de ellos.
-Y de nosotros.

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