Litesofía, 24 agosto 12, San Bartolomé Fragmento … El calor de la calle se estrella en los cristales, como las moscas en la celosía de mi jaula. Creamos ambientes distintos a menos de un centímetro, temperaturas diferentes a voluntad. “Tú ahí, que aquí mando yo”. Como los soportales en algunas ciudades, que guardan de la lluvia: “Llueve, llueve, que yo no me mojo”. O los invernaderos, que guardan las plantas del granizo. -Es que el hombre es inteligente. -Hasta que se enfadan los elementos, que, si nos pasamos, con un ligero coletazo saltamos por los aires. ¿Qué puedes hacer contra las lluvias torrenciales? ¿Contra un volcán que vomita fuego? ¿Contra un seísmo que sacude una ciudad como si fuera de papel? ¿O si subiera el sol unos grados? ¿O…? -No sigas; lo mejor es llevarse bien con quien te puede. Ya lo dice el refrán: “Si no le puedes al enemigo, únete a él”. No se trata de humillarte, pero sí de guardarle el aire. Tú en tu casa y yo en la mía, sin provocaciones pero sin perderlo de vista. No vas a decir: “Yo te puedo y tú a callar”. Si sabes que es más fuerte, lo más sensato es no pisarle el rabo. -¿Qué rabo le vas a pisar? -Es una metáfora. Mi gata Sara me deja acariciarla, pero si la piso salta como una fiera y hasta me araña. Así es la Tierra: No te pases que te enseñará los dientes. -¿Qué dientes te va a enseñar? -Otra metáfora. ¿Cómo va a tener dientes la Tierra?, pero tú me has entendido. Si la enfadas, atente a las consecuencias. Tú con el prójimo guárdate de molestarlo. Y más sabiendo que puede más que tú. Como la mujer, si te dice que te tires por la ventana, reza por que sea baja la ventana. -Hombre, no saques las cosas de quicio. No creo que tenga que ver la mujer nada aquí. Ella en sus cosas y tú en las tuyas, aunque viváis juntos. No quieras usurpar el terreno que le corresponde. -¿Y los moros fundamentalistas? -Ellos son ellos y nosotros aquí, allá cada cual. -Eso era antes. Pero ahora andamos revueltos. Llévate cuidado, que miran de una forma… “¿Decías algo?”, parece que te preguntan. Ojo con los moros y las moras que hasta te leen los pensamientos. -¿Y si pasas de ellos? -Como ellos no quieran pasar se meterán contigo. Saben muy bien que vivieron en España muchos años y que es suya la Giralda de Sevilla, la Mezquita de Córdona, la Alhambra de Granada y otros monumentos y no pararán hasta que vuelvan a ocuparlos. -Nos hemos salido del tiesto, Bruno. -Tú en tu casa y Dios en la de todos Y así y todo, cuidado con ofender. …
jueves, 11 de octubre de 2012
El calor de la calle se estrella en los cristales.
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