jueves, 11 de octubre de 2012

El calor de la calle se estrella en los cristales.


Litesofía, 24 agosto 12, San Bartolomé
Fragmento
…

El calor de la calle se estrella en los cristales, como las moscas en
la celosía de mi jaula. Creamos ambientes distintos a menos de un
centímetro, temperaturas diferentes a voluntad. “Tú ahí, que aquí
mando yo”. Como los soportales en algunas ciudades, que guardan de la
lluvia: “Llueve, llueve, que yo no me mojo”. O los invernaderos, que
guardan las plantas del granizo.
-Es que el hombre es inteligente.
-Hasta que se enfadan los elementos, que, si nos pasamos, con un
ligero coletazo saltamos por los aires. ¿Qué puedes hacer contra las
lluvias torrenciales? ¿Contra un volcán que vomita fuego? ¿Contra un
seísmo que sacude una ciudad como si fuera de papel? ¿O si subiera el
sol unos grados? ¿O…?
-No sigas; lo mejor es llevarse bien con quien te puede. Ya lo dice el
refrán: “Si no le puedes al enemigo, únete a él”. No se trata de
humillarte, pero sí de guardarle el aire. Tú en tu casa y yo en la
mía, sin provocaciones pero sin perderlo de vista. No vas a decir: “Yo
te puedo y tú a callar”. Si sabes que es más fuerte, lo más sensato es
no pisarle el rabo.
-¿Qué rabo le vas a pisar?
-Es una metáfora. Mi gata Sara me deja acariciarla, pero si la piso
salta como una fiera y hasta me araña. Así es la Tierra: No te pases
que te enseñará los dientes.
-¿Qué dientes te va a enseñar?
-Otra metáfora. ¿Cómo va a tener dientes la Tierra?, pero tú me has
entendido. Si la enfadas, atente a las consecuencias. Tú con el
prójimo guárdate de molestarlo. Y más sabiendo que puede más que tú.
Como la mujer, si te dice que te tires por la ventana, reza por que
sea baja la ventana.
-Hombre, no saques las cosas de quicio. No creo que tenga que ver la
mujer nada aquí. Ella en sus cosas y tú en las tuyas, aunque viváis
juntos. No quieras usurpar el terreno que le corresponde.
-¿Y los moros fundamentalistas?
-Ellos son ellos y nosotros aquí, allá cada cual.
-Eso era antes. Pero ahora andamos revueltos. Llévate cuidado, que
miran de una forma… “¿Decías algo?”, parece que te preguntan. Ojo con
los moros y las moras que hasta te leen los pensamientos.
-¿Y si pasas de ellos?
-Como ellos no quieran pasar se meterán contigo. Saben muy bien que
vivieron en España muchos años y que es suya la Giralda de Sevilla, la
Mezquita de Córdona, la Alhambra de Granada y otros monumentos y no
pararán hasta que vuelvan a ocuparlos.
-Nos hemos salido del tiesto, Bruno.
-Tú en tu casa y Dios en la de todos Y así y todo, cuidado con ofender.
…

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