Litesofía, 12 agosto 12 Las once, oyendo el reloj de Grúas Andaluza, que es uno de mis preferidos, aunque no lo diga, para que no se enfaden los demás, y se rebelen: “Ahora no damos la hora, que la dé tu favorito”. ¿Tú crees que los relojes no tienen alma? Yo creo que sí, que los relojes como los libros, piensan y hablan entre ellos: -A mí nunca me sacan y al que tengo a mi lado… ¿qué tendrá que yo no tenga?, me gustaría saberlo. Un día le dice: -Hola compañero, ¿cómo te llamas? Siempre juntos y no nos conocemos. -Yo soy “El Fundador del Opus”, ¿y tú? -Yo “Crónicas Informales”. -Veo que te sacan poco. -En cambio a tí… ¿qué tienes para que te lean tanto? -No sé, pero voy de mano en mano, ahora con uno, luego con otro... Cosa de humanos: igual la toman luego contigo y a mí me dejan descansar. -¿Sabes una cosa? que a veces siento envidia; me gustaría ser yo el preferido. Cuando alguien se acerca pienso: “Éste me va a coger”, pero llega y te saca a ti. -¿Será el título lo que les atrae? -Algo será, que lo he pensado; por el nombre van a ti y no a mí. -Debe de ser eso, que muchos tienen nombres atractivos que poco dicen de lo que llevan dentro y los sacan también; si pudiera cambiar el mío… -¿Y qué pondrías en lugar de Crónicas? -Algo así como ´La manera de no morir´ o ´Conmigo al Cielo´. No te quepa duda que al libro lo sacan por el título que lleva en un noventa por ciento. -O por la propaganda que tiene. Hoy con la televisión, basta que lo anuncien un par de veces para que la gente lo busque. -Eso debe ser, amigo, que pocos leen por juicio propio sino por lo que dicen otros. Somos así en todo: si hay dos niños y uno se llama Juan y otro Aristófanes, enseguida éste atrae la atención de los que miran. “¿Por qué no me miran a mí?”, se pregunta Juan. Hasta que cae en la cuenta de que es por el nombre. “¿Por qué no me pondrían a mí Nabucodonosor?”. Pero ya es tarde. “Es como el cuento del Conde Lucanor: “¿Por qué te obedecen a ti y a mí no?”. Y le dijo la fórmula. Y cuando quiso aplicarla en su casa, le dijo su mujer: “Eso se hace el primer día; luego ya es tarde”. -Es curioso, no había caído en el detalle, que parece que no tiene importancia pero sí la tiene. -¡Toma!, ¡como que es el ser o no ser! Ya viene uno, ya se acerca, ya observa, ya lee los lomos… A ver si esta vez… Pero no, como de costumbre, saca de su sitio al vecino.
jueves, 11 de octubre de 2012
Las once, oyendo el reloj de Grúas Andaluza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario