Litesofía, 22 agosto 12 Fragmento … -O con la propia casa, que oyendo música, viendo tele o haciendo lo que te guste hacer, quedas bien servido. -Eso es una verdad como un templo, Raúl: Lo que tenemos a mano no lo valoramos. Pongamos sin salir de la Región. Habiendo tantos lugares para ir, tantas cosas para ver, tantos rincones con historia, tantos museos, ríos y montañas, bosques y sendas para recorrer, ¿para qué salir en avión, en tren o en barco a otras latitudes? Debíamos pensar mejor ciertas actitudes. -El hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Así que no le des vueltas, que es predicar en desierto. -Es que con cambiar de casa o de ocupación, ya se disfrutan las vacaciones. -Y con no hacer nada. -A esos que se conforman con no hacer nada, yo les propongo no dejar la cama. -¡Qué hartazgo! Pero, oye, si quieren recuperarse del trabajo, que no se levanten en cinco días. -¿Y si tienen familia que quiere estar con ellos? -Que hagan un programa de cosas para ver en la ciudad: Museo, estación, campo de fútbol, mercado, etc. Sobran días para un puente corto. Organizarse es lo mejor. Lo que digo es un ejemplo para una familia normal con hijos pequeños. Cada caso puede ser distinto. Por ejemplo, dos familias pueden disfrutar juntos el mismo programa, siempre sencillo, variado y tranquilo. -Con poco se puede hacer mucho. Los niños quizás que necesitan menos de lo que tú les ofreces. Tal vez lo que desean es quedarse en casa. -¿No será que esos viajes los programamos para nosotros mayores? -Es que hasta cambiar de domicilio, por cerca que se encuentren, puede ser un aliciente singular para disfrutar de lo que no tenemos. -Como esperes las vacaciones para descansar y tu mujer sea viajera, no te canses que habrá viaje en la casa. -Pues callemos.
jueves, 11 de octubre de 2012
-O con la propia casa.
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