Litesofía –entre literatura y filosofía-, 2 septiembre 12, Domingo Fragmento … -A mí me parece bien que hayamos dividido el tiempo en años, y estos en meses, y los meses en días. De esta forma localizamos mejor los hechos que realizamos. ¿Cómo si no íbamos a saber que en España estuvieron los romanos cuando estuvieron, o que Colón descubrió América cuando lo hizo? El hombre lo encasilla todo en el tiempo, como las coordenadas geográficas con el espacio, para saber lo que ocurrió cada año y en qué momento del mismo. -Parece que no tiene importancia un simple calendario, pero con él sabremos luego, dentro de cien o mil años, que tal día amanece sin nubes, que tal otro llueve, o que ayer el Presidente del Gobierno volvió al trabajo. El orden es necesario en la vida. Tú suponte que buscas un botón en una tienda; si no estuvieran los botones en un sitio, ¿cómo lo ibas a encontrar? Y fíjate que hablo de una tienda; ¿qué sería de tantos años si dijeras de encontrar acontecimientos que ocurrieron? Unos dirían que los árabes pasaron su tiempo aquí; otros que los fenicios; otros que los franceses, pero sin precisar si antes o después que otro pueblo que se llamó cartaginés. Y así, todo tan sencillo: lo ocurrido en el día tal se guarda aquí; lo que ocurrió otro día, allí; lo de un año a continuación del anterior, por si hay que consultar. -Así somos cronistas de la historia. Un secretario celestial guarda los hechos en cajas por fechas. A cada caja le pone el día, el mes y el año, y lo guarda. -¿Lo que ocurre lo guarda un ángel del cielo? -Yo creo que sí, Cayetano, que yo no he estado más que en esta Tierra. Es como si le preguntas a los peces qué han visto fuera del agua. Te dirán que no han podido salir. Nosotros construimos autovías, puertos, túneles, como Ángel, inventamos, descubrimos, y cada invento o construcción tiene su fecha de venir al mundo. Un ángel cada día guardará con cuidado lo ocurrido en ese día. Otro,, serafín o potestad, guardará los días de un mes. Y otro de mayor rango guardará los hechos ocurridos en los doce meses del año. Y así se irá guardando la historia de lo ocurrido en el Planeta. -Algo parecido pensé una vez con nuestras vidas: Un ángel recogía nuestros hechos particulares cada día. Otro recogía los de cada mes. Otro hacía lo propio con los de cada año. Cuando dejaba de dar tumbos por estos andurriales, los ángeles de esta persona iban a un juicio para que el Padre diera su veredicto: “¡Tú traes poco! ¡¡Fuera de mi vista!!”. “¡Tú traes algo; sigue dos años más en el Purgatorio!”. “¡Tú te has ganado el Cielo!: ¡Vivirás conmigo en el Paraíso!”.
jueves, 11 de octubre de 2012
A mí me parece bien que hayamos dividido el tiempo en años.
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