jueves, 11 de octubre de 2012

-Cuántos quisieran tener a dónde ir cuando se levantan.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 15 agosto 12, Virgen de la Asunción
Fragmento
…
-Cuántos quisieran tener a dónde ir cuando se levantan.
-¿Y tú cómo lo sabes?
-Como ahora todo son encuestas, preguntan a los que pasan: “¿Usted es
feliz con su trabajo?”. Y unos dicen que sí, pero más dicen que no. Si
preguntan a dos mil personas y cien dicen estar conformes con lo que
hacen y mil novecientos dicen lo contrario, ya saben que: “El cinco
por cien quiere su trabajo y el noventa y cinco no lo quiere”. Son las
estadísticas.
-En las estadísticas, Froilán, puede haber mucho camelo. Primero que
la muestra debe de ser amplísima, y segundo que debe ser imparcial. En
televisión suelo ver el programa “Intereconomía”, donde se hace una
pregunta para que responda el público. Unos dicen que sí a la pregunta
y otros que no. Antes de saber el resultado, es fácil saberlo. Yo me
río de estas estadísticas: “¿Va a sacarnos de la crisis este Gobierno
de Rajoy?”. El Sí empieza a subir como la espuma y el No a quedarse
atrás. El final es obvio: un noventa por cien dice que sí, y el otro
diez por ciento dice que no. Son preguntas de cajón.
-Algo así como si preguntan por Navidad: “¿Quiere usted que le toque
la lotería?”. Antes de contestar se sabe la respuesta. Son
estadísticas de pacotilla, poco serias, poco fiables. Ni se sabe a
cuántos preguntan, ni a quién preguntan. No sé cómo no se quejan los
que siempre salen en el lado negativo.
-Sale una joven que dice: “Pues sí, Antonio –Antonio es el que dirige
el programa-, la pregunta es si se puede ser Ministro diciendo
cónyugue y contradecido, y en estos momentos dicen que “No” el 89% y
que “Sí” el 11%. Y es que el tal Antonio Jiménez, pillo él, hace lo
que Juan Palomo: “Yo me lo guiso y yo me lo como”.

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