jueves, 11 de octubre de 2012

Celebró la Misa don Evaristo.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 agosto 12, Jueves.
Fragmento
…
Celebró la Misa don Evaristo, compañero de Instituto que fue de mi
mujer en Orihuela, por el Curso 83-84. Tuvo que ser don Evaristo de
vocación tardía. Era profesor de Química y, de pronto, a sus cuarenta
años, dijo de irse al Seminario. Luego Sacerdote por el resto de su
vida. Yo que conocía su historia, lo miraba con interés.

“¿Cómo nace la vocación?”, me preguntaba viendo lo bien que le sentaba
la casulla en sus casi dos metros de alto. “¿Nace o se hace?”.
“¿Pensaría él siendo profesor en Orihuela que iba a ser Sacerdote
después?”. Misterios vocacionales que afloran y nadie puede
comprender.

Cuando vio a mi mujer la saludó atento: “¿Qué haces tú por aquí?”. Más
de un día volvieron a Murcia juntos en su coche. “¿Y tú?”, pudo
decirle mi señora recordando el Curso de Orihuela.

En el Ejército conocí a un Sargento que solía decir: “La infantería no
tiene obstáculos”, cuando algún soldado ponía impedimentos a una orden
recibida. Y veo que en la vida ordinaria ocurre lo mismo en momentos
puntuales. ¿Quién puede asegurar que de “esta agua no beberé” si el
destino le ordena lo contrario? Las mujeres, más avispadas que
nosotros, saben que todo es posible bajo el sol que nos alumbra.

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