Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 agosto 12, Jueves. Fragmento … Celebró la Misa don Evaristo, compañero de Instituto que fue de mi mujer en Orihuela, por el Curso 83-84. Tuvo que ser don Evaristo de vocación tardía. Era profesor de Química y, de pronto, a sus cuarenta años, dijo de irse al Seminario. Luego Sacerdote por el resto de su vida. Yo que conocía su historia, lo miraba con interés. “¿Cómo nace la vocación?”, me preguntaba viendo lo bien que le sentaba la casulla en sus casi dos metros de alto. “¿Nace o se hace?”. “¿Pensaría él siendo profesor en Orihuela que iba a ser Sacerdote después?”. Misterios vocacionales que afloran y nadie puede comprender. Cuando vio a mi mujer la saludó atento: “¿Qué haces tú por aquí?”. Más de un día volvieron a Murcia juntos en su coche. “¿Y tú?”, pudo decirle mi señora recordando el Curso de Orihuela. En el Ejército conocí a un Sargento que solía decir: “La infantería no tiene obstáculos”, cuando algún soldado ponía impedimentos a una orden recibida. Y veo que en la vida ordinaria ocurre lo mismo en momentos puntuales. ¿Quién puede asegurar que de “esta agua no beberé” si el destino le ordena lo contrario? Las mujeres, más avispadas que nosotros, saben que todo es posible bajo el sol que nos alumbra.
jueves, 11 de octubre de 2012
Celebró la Misa don Evaristo.
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