Litesofía, 3 sept. 12 Cuando no sabemos cómo llenar el tiempo –como suele ocurrir en las vacaciones o en la jubilación-, es conveniente buscarse ocupaciones con las que uno se sienta, en cierto modo, obligado. Es una excusa para no estar ociosos y, en lo profundo de la persona, sentirse feliz de estar cumpliendo con un deber. ¿Qué otra cosa es la vida nuestra que un compromiso con deberes que nos imponemos nosotros mismos?
jueves, 11 de octubre de 2012
Cuando no sabemos cómo llenar el tiempo...
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