Litesofía, 13 agosto 12, lunes, San Bernardo Fragmento … Dijo Esquilo, dramaturgo griego, que “no es más sabio el que sabe más, sino el que sabe cosas útiles”. El pensamiento tiene su parangón con el barquero que lleva en su barca a un hombre que presume de saber mucho, y cuando se levantan olas que hacen zozobrar la barca: “¿Sabe usted nadar?”, pregunta el barquero. “No”, le responde aterrado el sabio. “Pues entonces, de poco le va a servir lo que sabe”, termina el gobernante tirándose al agua. -¿Y a qué vienen tus comparaciones hoy? -A tantas cosas se pueden aplicar… Supongamos que uno va por la calle y de pronto se siente mal. Alguien grita: “¡Un médico, un médico, que este hombre se muere!”. Pero llega tarde. El hombre que acaba de morir, se las ve con un juez en otra parte, que le apremia: “Diga en su defensa lo que tenga que decir”. Y él quiere recordar en unos segundos cuanto hizo en su vida: bla, bla, bla. “Pero “¿ayudó a sus hermanos?”. “No me lo pidieron”. “¿Hizo usted por enterarse? Estaban bien cerca, a su lado, que gritaban pidiendo su atención, su ayuda, ¿no los veía?”. “Pues, pues, la verdad es que no los vi; estaba ocupado en otras cosas; así pude hacer un capital respetable”. El juez lo mira con desprecio y termina: “Deje paso a otro, que su juicio ha terminado”. “¡Fuera!”. -No termino de comprender lo que quieres decir. …
-Vamos a suponer que a una zorra la pones a guardar un gallinero, ¿qué puedes esperar? Por mucho que busque el bien de las plumíferas, cuando menos te cates acabará con ellas. Es su naturaleza y contra ella no podrá luchar.
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