jueves, 1 de agosto de 2013

Ordenadores.


ORDENADORES

El ordenador es una máquina complicada, que da lo que antes le has metido. Pero una máquina al fin. Eso sí, parece imposible que responda como lo hace, como si hablara: Menús, Sistemas operativos, Procesadores de texto, Writting assistant…
           
Pertenecer a una raza de sabios, como la nuestra, nos enorgullece; formar parte de una estirpe de delincuentes, nos sonroja. Y es el caso que ambas colectividades viven juntas. Hay tales diferencias entre sus elementos que cuesta trabajo creer que todos sean humanos. Fisiológicamente serán lo mismo; espiritualmente sentirán igual; mentalmente se encuentran a distancias astronómicas.

 Quien es capaz de crear un ingenio como el ordenador, o de hacer el bien por el bien mismo, está del que no distingue un círculo de un cuadrado, o del que atropella a otro por hacerle daño, a tal distancia que no se pueden ver.

            Si esto que digo es evidente, ¿qué consecuencias se derivan? En primer lugar se me ocurre que en la vida social, por bien de todos, deberían gobernar los más capacitados, nunca los ignorantes. ¿No es triste que el voto del sabio sea barrido por dos ceporros de campeonato?

            En una sociedad inteligente, ahora que se mide la inteligencia como se pesan los garbanzos, solo los buenos y avispados deberían ocupar los puestos de responsabilidad, de dirección, de producción, de mando. No significa que se denigre al de talla intelectual más baja, sino que se gobierne mejor y que, por ende, los resultados sean mejores. ¿No sería absurdo que el alumno enseñara al profesor?, ¿que el necio dijera al sabio lo que tiene que hacer?
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

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