jueves, 1 de agosto de 2013

Grafoterapia.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 18 Julio 2.013, San Federico
GRAFOTERAPIA

            Escucho música de Plácido Domingo, quien estuvo enfermo hace unas semanas. Su voz es prodigiosa. Nació en Madrid el año 1941, pero pronto -a los diez años- marchó a Méjico, donde estudió y vivió. Es un especialista de la ópera.
            Mi fe en la grafología es grande, en los rasgos que dimanan del cerebro cuando se escribe y manifiestan el carácter. La persona se revela con signos externos y la escritura no puede quedarse fuera.
¿Cómo va a ser lo mismo una letra armónica que una letra enrevesada?; ¿cómo va a ser igual un grafismo anguloso que otro curvo?; ¿cómo no va a decirnos una firma la condición de su dueño?
Sí, la grafología expresa cualidades innegables de la persona. Ya en el siglo XVII, un italiano escribió un libro que tituló: "El arte de conocer al que escribe por el examen de una carta".
Pero quien bautizó a la criatura con el nombre que lleva hoy, fue un francés del siglo XIX: "Sistema de Grafología". Aunque tuvo que pasar algún tiempo para que se creara el primer método sistemático de grafología. Por tanto, es reciente el parto, si bien sus orígenes no lo sean tanto.
Plácido dice: "Yo seré tu primer hombre, tú mi última mujer... ". Bien por Plácido, mi admirado Plácido Domingo.
            Es curioso, pero existe la grafoterapia. ¿Que qué pretende la grafoterapia?  Cambiar el carácter de la persona corrigiendo su letra. Es decir, partiendo al revés. Por la letra se sabe cómo es uno. Cambiando ciertos caracteres de la escritura, uno puede cambiar su modo de ser.
Algo así como la teoría del psicólogo Sergi: "Si río, estaré contento". El proceso es el mismo con la letra: yo cambio este rasgo y estaré cambiando mi carácter. Curioso. La grafoterapia no tiene aún la divulgación de otras materias como la músicoterapia, por ejemplo.
            "Voy a intentar con mi voz conquistar el amor de una reina..." Muy bonito, Plácido.

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