Litesofía, 23 septbre. 12 No es posible que una máquina piense o sienta, por muy sofisticada que sea. Nunca dirá ¡ay! si se cae, ni se reirá de un chiste. Hay quien dice que el hombre es una máquina, pero esto no es cierto. El hombre piensa, siente y ama, cosas que escapan a los más perfectos aparatos construidos por el hombre. Hay un algo que los diferencia, que nunca podrá ser inventado: la razón, los sentimientos. Un algo que falta en toda máquina y que faltará siempre: lo espiritual. Una computadora calcula al segundo cuántas son ocho por nueve; pero necesita que antes el hombre haya dispuesto así su complicado mecanismo. Es un efecto de la disposición previa de unas piezas. La radio, la televisión, el vídeo, maravillas de la luz, de las ondas, de la física. Pero no pasa de ahí. El hombre es todo eso y algo más. ¿Cómo podría una máquina juzgar los pensamientos de los otros?
martes, 9 de octubre de 2012
No es posible que una máquina piense o sienta.
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