martes, 9 de octubre de 2012

No es posible que una máquina piense o sienta.


Litesofía, 23 septbre. 12

No es posible que una máquina piense o sienta, por muy sofisticada que
sea. Nunca dirá ¡ay! si se cae, ni se reirá de un chiste.
Hay quien dice que el hombre es una máquina, pero esto no es cierto.
El hombre piensa, siente y ama, cosas que escapan a los más perfectos
aparatos construidos por el hombre.
Hay un algo que los diferencia, que nunca podrá ser inventado: la
razón, los sentimientos. Un algo que falta en toda máquina y que
faltará siempre: lo espiritual.

Una computadora calcula al segundo cuántas son ocho por nueve; pero
necesita que antes el hombre haya dispuesto así su complicado
mecanismo. Es un efecto de la disposición previa de unas piezas.
La radio, la televisión, el vídeo, maravillas de la luz, de las ondas,
de la física. Pero no pasa de ahí. El hombre es todo eso y algo más.
¿Cómo podría una máquina juzgar los pensamientos de los otros?

Hay que ser políticos...


Litesofía, 24 sept.12
Fragmentos
…
Hay que ser políticos cuando tratamos con gente: enfrentarse
esgrimiendo razones intocables, no es político; gritar cuando las iras
lanzan rayos, no es político. Yo aconsejaría espacio a las
discusiones: el tiempo apacigua los ánimos y hasta resuelve problemas
sin palabras.
…

He leído una comedia de Jardiel Poncela titulada “Cuatro corazones con
freno y marcha atrás”. Un sabio inventa el modo para que el hombre no
muera. Cinco personas están en el secreto, con lo que pasan del siglo
viendo a los demás –hijos, nietos, amigos- envejecer y morir. Se
cansan tanto que abominan del invento y quieren ser otra vez mortales.

¿Será verdad que la vida sería un fastidio si no acabara? ¿Está tan
delicadamente bien hecha que hasta en la muerte hay perfección? ¿Qué
sería de nosotros si no tuviéramos que morir? ¿Lucharíamos por
conseguir algo o caeríamos en el más aburrido de los hastíos?

El periódico confirmó...


Litesofía, 25 sept. 12

El periódico confirmó la decisión del Gobierno de prohibir los
trabajos para casa a los niños. Los Profesores pusieron el grito en el
cielo.

Era de esperarse la medida. La lógica hizo ver que los trabajos para
el niño fuera del Colegio, era como exigir a un albañil seguir obrando
tras su jornada de trabajo.

Otra medida ministerial fue la de acabar con los Exámenes. No tenían
objeto, por cuanto el Profesor a lo largo del Curso sabía lo que daba
de sí cada alumno. A la Escuela se iba a aprender y no a examinarse.

La Escuela debe ser un centro de trabajo, libre de tensiones, donde
cada niño aprenda según su propia capacidad, sin tener que
avergonzarse de sus propias limitaciones, de ser más lento para
comprender.

Escribir un poco cada día...


Litesofía, 26 septbre. 12
Fragmentos
…
Escribir un poco cada día, a modo de diario, como es costumbre en mí,
aparte de ser un grato pasatiempo, puede servir, como las fotos, de
recuerdo para saber cómo éramos antes y en qué ocupábamos nuestro
tiempo.

Hay personas que coleccionan sellos, o llaveros, o monedas. Yo
colecciono hechos, trozos de vida. El fin es quizás el mismo, aunque
esta ocupación, para mí, es superior a las otras.

…
Mi gran ilusión sería que estas hojas que escribo sirvieran, con el
paso de los años, para reunir a mis hijos con sus familias, en este
mismo lugar, donde tantos recuerdos habrían de encontrar de sus años
de la infancia.

Y en ese encuentro, que dedicaran unos minutos a leer de este diario.
Si esta idea se cumpliera, mi pasatiempo de hoy habría servido de
mucho más de lo esperado.

El verano termina bien.


Litesofía, 27 sept. 12

El verano termina bien, que las relaciones con los que viven cerca son
delicadas. Me inclino por guardar distancias, incluso con los
familiares, que nunca se sabe por dónde puede saltar la liebre, y ya
me entiendes.

La amistad es cosa de dos, pero cada uno con su circunstancia compleja
y difícil de adivinar. Tú, en un momento determinado, te sientes bien
y actúas en consecuencia; pero no sabes cómo está la otra parte.

Supongamos que en la relación de dos personas se dan todas las
situaciones favorables para un acercamiento positivo. Aún así, se
deben de tomar precauciones y no extralimitarse.

Como digo, es difícil conocer el entorno, las circunstancias
-familiares, sociales, personales, profesionales- que nos envuelven y
muchas veces nos determinan a obrar de la manera más insospechada.

Digamos, en definitiva, que es un triunfo terminar bien el verano con
quienes nos hemos relacionado. La vida social se convierte, pues, en
diplomacia social, en política social.

Y llamo diplomacia social a saber vivir con la gente a la distancia
justa –sin sobrepasarse-, y a decir aquello que no se pueda
interpretar nunca con doblez.

Difícil es ser buen amigo, prudente amigo de todos. Es el arte de la
política social, que no la hipocresía, el disimulo o la mentira.
Simplemente la bondad, la sinceridad y la prudencia extremas en las
palabras.

Los curas son necesarios en los pueblos.


Litesofía –entre literatura y… -, 29 sept.12
Fragmento

Los curas son necesarios en los pueblos: Son confesores y consejeros.
Mujeres que preguntan y hombres que piden luz a sus problemas. Luego
estas personas seguirán o no sus consejos, pero lo más importante es,
quizás, que han hecho de recipiente para descargar en ellos sus
preocupaciones.

¡Cuántos chismes, por decirlo de algún modo, tendrán que escuchar
estas probas personas! Me imagino que, como los médicos, tendrán sus
clientes asiduos con el tema de los hijos, los celos, las drogas o las
peleas derivadas del alcohol. ¡Pobres curas! ¿Será posible que puedan
soportar tal cúmulo de miserias sin hundirse?

El cura debe ser inteligente. Si no lo fuera no podría comprender a
sus hermanos; debe ser extraordinariamente conocedor del alma humana:
ser psicólogo nato. Si carece de esta facultad, se limitará a decir
Misa y asperjar a los muertos con el hisopo. Y esto para mí es ser un
cura de tercera división.

Que los padres no saben su papel...


Litesofía, 9 oct. 12
Fragmento
…Que los padres no saben su papel, es un hecho cierto. Con la
democracia creyeron que la Escuela era poco menos que suya. Y no
cayeron en la cuenta de que la enseñanza que se imparte dentro,
corresponde al Profesor. Pensaron que sus hijos, con las nuevas
formas, iban a destacar, sin excepción, en sus estudios.

El Maestro no puede ser especialista de todo. Antes sí, porque se
exigía menos; pero ahora, con idiomas, matemáticas, lengua, música,
tecnología, atención a niños de cuatro años y dos meses, a niños que
aprenden rápido, a niños que no van a aprender jamás…, no hay manera.

Yo no sé hasta qué punto será bueno que la escuela deje de ser la
escuela que ha habido siempre: Maestro y niños. Maestro que enseña y
niños que aprenden y se relacionan con otros niños. No parece ya
escuela. Parece un Instituto con tantos profesores y tantas aulas.

Al niño hay que dar lo que corresponde a sus pocos años. Hay que
volver a la escuela con calor de escuela, donde el maestro es sólo
maestro y el niño sólo niño de escuela. Luego vendrán otras exigencias
y otras obligaciones.

La escuela hoy no es la escuela que nos gusta. Debía de volver atrás y
ser otra vez un lugar ameno, con amor y pura simplicidad.