Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 Octubre 2.013
Manolo Escobar
La noticia se dio ayer por todos los medios: el cantante Manolo Escobar había muerto. El pobre se pasó la vida buscando un carro, que le robaron, y murió sin encontrarlo. “¿Dónde estará mi carro?”. “¿Dónde estará mi carro?”.
San Pedro lo recibió riendo en el Cielo:
-Descansa ya, Manolo, y deja de buscar el carro que perdiste. Te lo guardaba yo aquí para que siguieras cantando, que he sido un forofo de la copla.
-¡Hombre de Dios!, ¿qué me cuentas? ¿Cómo lo iba a encontrar? Si quieres, amado Pedro, como tiempo no nos va a faltar, luego te canto por las noches canciones mías como si fueran serenatas.
-Nos llevaremos a Santa Eduvigis, que es otra admiradora tuya.
-¿Y si el Jefe nos regaña?
-Hará la vista gorda, Manolo, que cuando pasaba y veía tu carro en la puerta esperando que vinieras, me guiñaba un ojo.
De “Mis diálogos con Benedicto XVI”
Presos etarras
-¿Cómo ve usted, don Benedicto, el problema de la excarcelación de los presos etarras?
-Tema espinoso el que me planteas, Francisco; peliagudo, embarazoso, comprometido. No quería llegar a él, pero ya que me preguntas, te diré que los etarras son hermanos nuestros.
-Pero que han matado, don Benedicto.
-Siguen siendo hermanos nuestros.
-¿No apoya usted a las víctimas del terrorismo? Sabrá que para el domingo se prepara una manifestación de protesta por la liberación de algunos prisioneros.
-Sí, lo sé, y me duelen estos actos, que nadie en su sano juicio mata a un hermano. Cuando alguien mata, Francisco, es que está loco; y como desequilibrado, más que a la cárcel debía de ir a un sanatorio o a un centro de salud. Ya te lo dije en otra ocasión: “No hay malvados, hay enfermos”.
-Entonces, ¿ve bien que salgan de la cárcel estos presos que mataron, santidad?
-No veo bien que mataran, Francisco, ni que sigan encarcelados.
-¿Qué decidan los jueces?
-Los jueces, pobres, no saben qué aplicar: si justicia, según la Constitución, u obediencia a los que gobiernan. Es un caos nuestro sistema judicial, Francisco: no es culpable por aplicar la Ley, ni deja de serlo por aplicarla mal.
-Sea más explícito, don Benedicto, por favor.
-No olvides que soy Papa hasta que muera. Y siendo Jesucristo en la Tierra, no puedo ser partidario de la Ley del Talión.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia