jueves, 31 de octubre de 2013

Convento.

Hemos visitado una vez más el Convento, con su recogimiento franciscano -tiempo detenido en sus muros y en sus celdas-: El pozo del patio, con soportales en torno; el huerto, bien cuidado por los frailes; la biblioteca, repleta de libros viejos; el museo, con reliquias precolombinas; el refectorio, donde se apareció Jesús.
La vida de los frailes es angelical. ¡Qué alegría en sus rostros!, ¡qué serenidad de espíritu! Es contagiosa esta inefable felicidad. Y es un milagro el Convento: Atentan hoy contra él los ruidos de motores, los gritos del mundanal, los provocativos fuegos forestales… Los cuatro frailecicos que custodian la mansión, han de cerrar bien las rendijas de sus muros. Labor difícil para tan débiles fuerzas.

Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

miércoles, 30 de octubre de 2013

Mónica.

La señora del tiempo se empeña en que llueva, pero en Murcia no quiere llover. Yo creo que arriba se ríen de ella. “¿Qué dices, mona, que va a llover? Pues ahora no llueve”. Debe de ser una cuestión personal.
¿Sabemos acaso en qué se entretienen los santos? ¿Si tienen o no sentido del humor? Porque en el Cielo recordarán lo que hicieron aquí, en su otra vida, y hasta gastarán sus bromas  con los que fueron amigos suyos. Inocentes sí, que ellos no pueden hacer mal.
Si una amiga de Mónica murió y quiere pasarlo con ella, se dirá: “No digas que va a llover, que yo haré que sea lo contrario, que cuando Dios quiere con todos los aires llueve. ¿Te acuerdas, Mónica, de cuando tú me llevabas la contraria en todas las discusiones? Eras buena, pero más terca que una mula.
“Yo te rogaba: Vamos a tal sitio el domingo”. Y tú decías: “No, Cloti, que va a llover”. La afición a predecir el tiempo lo llevabas en la sangre, aunque no acertabas nunca. No me digas que no. Yo decía una cosa y tú la contraria.
Buena, sí eras, Mónica, pero cabezona como nadie. Te lo dije más de una vez: “Eres Tauro y no lo puedes negar”.
Mira que si fuera aquella Cloti la que ahora no deja que llueva en Murcia. ¿Lo habrá pensado la meteoróloga? Yo si tuviera amistad con ella, le propondría lo siguiente: “Cuando quieras que llueva por una Región, di que no va a llover”. Sería una prueba para saber si detrás estaba la amiga. ¿Qué nos importaba aquí que se equivocara? Con que lloviera y se llenaran los pantanos no queríamos más; que se equivocara o acertara nos tenía sin cuidado.
En Santana una vez le hacían rogativas a la Abuela para que abriera los grifos de las nubes. Tuvo que ser algo así, otra jugada inocente de alguna santa, que abrió las compuertas celestiales de tal modo que tuvimos que bajar con barcas al pueblo. Los frailes luego le riñeron: “¡Abuela, te has pasado, que no era para tanto!”, y la castigaron con un mes en la bodega.
Yo no sé si en el cielo ven nuestras acciones y si gastan bromas con nosotros, pero hace pensar que sí. ¿Serán estos santos los que nos administren y se desquiten de acciones terrenales anteriores? Mal no harán, que como santos no pueden, pero que a veces rozan la perversidad, no tengo duda.
Así me explico que luego digan: “Si Dios es bueno, ¿cómo permite el mal?”. Y no es Él sino los graciosos santos que administran sus servicios. No son malos, que no pueden, pero a veces… Me consta que a alguno el mismo Dios lo ha tenido que llamar al orden:
-¡Qué haces, Serapio?
-Ha sido una broma.
-Te vengo observando y creo que llevan maldad tus intenciones.
-Perdone, Padre, no pensaba que mis obras podían interpretarse así.
-Mañana te espero en confesión.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

martes, 29 de octubre de 2013

El factor suerte.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 29 Octubre 2.013
Fragmento
-Suena el teléfono. Ana, desde Valencia, dice que vendrá el viernes con sus hijas.
-¿A haceros una visita?
-Sí y no: van de paso. Las niñas tienen que competir en Elche el sábado y Murcia les hace de trampolín.
-¿En qué competiciones andan metidas?
-Hacen gimnasia rítmica. Lina es ya medalla de oro y Raquel de plata.
-¡Qué contentos estarán sus padres!
-Además estudian música y hablan inglés.
-De tal palo tal astilla, que el ejemplo vale mucho.
-Tú lo has dicho: la herencia y el ambiente hacen milagros en educación. Luego… a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
-¿Qué quieres decir?
-Que está el factor suerte, que no sabes cómo llega, por dónde ni en qué medida, y te apoya o te impide seguir en tu camino.
-¡Qué verdad es lo que acabas de decir! Ese factor suerte obra en nosotros más de lo que creemos. Personas que pueden hacer y luego algo se lo impide. Personas que no pueden ni soñar con algo y las circunstancias le hacen que lo consiga.
-No son los méritos, es el hado misterioso que permite alcanzar lo inalcanzable o no conseguir lo que estaba al alcance de la mano. “¿Cómo ha sido posible?”, decimos luego, y casi nos asustamos de que haya ocurrido. Una serie de factores se han conjurado para dar un resultado que no se esperaba o para impedir lo que estaba tan cerca.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 28 de octubre de 2013

Lotería.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 28 Octubre 2.013

-Murcia, lunes, día espléndido por donde lo mires. ¿Pensarán lo mismo algunos andaluces que yo me sé? La jueza Aido tiene la vista puesta en los negocios turbios que se cocieron por estas tierras durante años, y no deja de imputar a gentes que amasaron grandes fortunas.

Con este introito o prefacio, me pregunto: “¿Vale la pena ser rico robando?”. El amante de lo ajeno sufre dos males a la vez: La conciencia no lo deja reposar, sabiendo que ha despojado a otros de lo que les pertenecía, y, quizás, con el expolio ha dejado a una familia en la pobreza más severa. Y, por otro lado, ¿podrá dormir en paz sabiendo que la Justicia lo busca? Será un sinvivir, una tensión constante, pensar que lo puedan coger en cualquier momento y en cualquier lugar. Vale más ser pobre sin miedos ni temores, que  rico de otra forma.

¿Y si te toca la Lotería, Aurelio?

-Pienso que tampoco: Te pueden raptar a un hijo, te puedes dar al juego y a la bebida… Yo en su día escribí un Cuento sobre este tema, que titulé: “El cuponazo”, A una familia humilde, trabajadora, feliz en su escasez, la Lotería los cambió a peor: al padre le dio por jugar en los casinos; la madre, con amistades nuevas, conoció ambientes comprometidos; el hijo cayó en la droga. Un desastre.

Hasta que al borde de peligrar la nave, el padre tuvo una revelación, y en un arrebato valiente, reunió a la familia para decirle: “¡Ha sido nuestra perdición!; vivíamos felices y el premio nos quitó la dicha que  teníamos. Voy a dar el dinero del premio a la Iglesia para que lo reparta a los pobres”.

Otro caso, este real, fue el de un amigo de mis hijos. La Primitiva dejó a sus padres muchos millones de pesetas, que repartieron entre los hijos. Julio, que así se llamaba nuestro joven. aficionado a los deportes, se puso en manos de un socio para abrir un macroclub donde aprendieran a manejar la moto, la bicicleta y otros medios competitivos. En menos de un año se vio involucrado en juicios con su socio, con bancos y con abogados.

Como no sabía desenvolverse en estos ambientes, sin saber cómo, se encontró tan apurado que a punto estuvo de acabar en la cárcel, y sin un duro.. Nos confesó un día a mi familia que el premio fue para él una experiencia triste y amarga que no quisiera repetir.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

domingo, 27 de octubre de 2013

Manolo Escobar. Presos etarras.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 Octubre 2.013

            Manolo Escobar
La noticia se dio ayer por todos los medios: el cantante Manolo Escobar había muerto. El pobre se pasó la vida buscando un carro, que le robaron, y murió sin encontrarlo. “¿Dónde estará mi carro?”. “¿Dónde estará mi carro?”.
San Pedro lo recibió riendo en el Cielo:
-Descansa ya, Manolo, y deja de buscar el carro que perdiste. Te lo guardaba yo aquí para que siguieras cantando, que he sido un forofo de la copla.
-¡Hombre de Dios!, ¿qué me cuentas? ¿Cómo lo iba a encontrar? Si quieres, amado Pedro, como tiempo no nos va a faltar, luego te canto por las noches canciones mías como si fueran serenatas.
-Nos llevaremos a Santa Eduvigis, que es otra admiradora tuya.
-¿Y si el Jefe nos regaña?
-Hará la vista gorda, Manolo, que cuando pasaba y veía tu carro en la puerta esperando que vinieras, me guiñaba un ojo.


De “Mis diálogos con Benedicto XVI”

Presos etarras
            -¿Cómo ve usted, don Benedicto, el problema de la excarcelación de los presos etarras?
-Tema espinoso el que me planteas, Francisco; peliagudo, embarazoso, comprometido. No quería llegar a él, pero ya que me preguntas, te diré que los etarras son hermanos nuestros.
-Pero que han matado, don Benedicto.
            -Siguen siendo hermanos nuestros.
            -¿No apoya usted a las víctimas del terrorismo? Sabrá que para el domingo se prepara una manifestación de protesta por la liberación de algunos prisioneros.
            -Sí, lo sé, y me duelen estos actos, que nadie en su sano juicio mata a un hermano. Cuando alguien mata, Francisco, es que está loco; y como desequilibrado, más que a la cárcel debía de ir a un sanatorio o a un centro de salud. Ya te lo dije en otra ocasión: “No hay malvados, hay enfermos”.
            -Entonces, ¿ve bien que salgan de la cárcel estos presos que mataron, santidad?
            -No veo bien que mataran, Francisco, ni que sigan encarcelados.
-¿Qué decidan los jueces?
-Los jueces, pobres, no saben qué aplicar: si justicia, según la Constitución, u obediencia a los que gobiernan. Es un caos nuestro sistema judicial, Francisco: no es culpable por aplicar la Ley, ni deja de serlo por aplicarla mal.
-Sea más explícito, don Benedicto, por favor.
-No olvides que soy Papa hasta que muera. Y siendo Jesucristo en la Tierra, no puedo ser partidario de la Ley del Talión.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Memorias.


José Federico de Carvajal fue Presidente del Senado cuando Franco acababa de morir. Ha escrito sus Memorias a los ochenta años, y Planeta se las quiere publicar. Que eso de las Memorias se vende mucho. 
Como otros que fueron en la vida pública –políticos, artistas de cine, de la canción, toreros, futbolistas…-, no se resigna a quedar callado en casa, y dice: “Allá van mis Memorias: voy a contar quién fui”. 
Este Carvajal, que fue Presidente del Senado cuando ganaron los socialistas con Felipe González, confiesa que no quiso estudiar; que le producía náuseas oír la palabra escuela; si lo obligaban, saltaba por la ventana o se hacía el muerto para no ir. Y luego, por dos gritos dados a tiempo, ocupó puestos de responsabilidad.
Cuando he leído sus confesiones he pensado otra vez que los políticos son un grupo social aparte: No pueden ser políticos y otra cosa, como el médico, el abogado o el  maestro. Tiene perfiles claros, precisos, desde siempre  y allá donde se encuentre.
En las personas hay dos vidas independientes, ajenas entre sí. Cada una es un mundo, a veces antagónico,  que vive en la misma persona, pero se rige con otras leyes. Creo que están por estudiarse mejor estos campos que conviven en nosotros.
                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

viernes, 25 de octubre de 2013

Huelga.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 Octubre 2.013

-Ayer fue en España un día de huelgas, Manolo.
-¿Y qué pedían los huelguistas?
-Los estudiantes protestan por la llamada Ley Wert.
-¿Tan mala es esa Ley, Julián? ¿Qué les hace protestar de esa manera?
-Que les iba bien hacer carreras sin estudiar y ahora se les pide estudiar para hacer carreras.
-Normal que se les haga hincar los codos, como se dice vulgarmente, para aprobar, y no que pasen de Curso sin ir a Clase.
-No es otra cosa, Manolo. Hacía falta que un Ministro se atara los machos y saliera a la palestra, como otro don Quijote, a decir: “¡Basta, hasta aquí hemos llegado!”, y les cantara las cuarenta con una Ley que exige estudiar o irse a buscar otro trabajo, tan digno siempre como el primero. ¿Y a usted, qué le parece, don Benedicto?
-Que el Ministro debe seguir adelante, a pesar de las huelgas.
-Es que hay Política de por medio, don Benedicto.
-Efectivamente: los que más ruido hacen son los que quieren cambiar el Gobierno. Para ellos esta Ley es solo un pretexto. Los que no hacen ruido están en sus casas y son mayoría.



          Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 24 de octubre de 2013

Recuerdos de Pamplona.

Recuerdos de Pamplona    -A mi hija-
   Si no supiera que estoy aquí, por los ruidos que me llegan de la calle y el sol que cruza la ventana, diría que sigo en Murcia. Dije que íba a sentir dejar esta ciudad y creo que será así. Esta comodidad no tiene parangón. Vaya por delante que en Murcia diría lo mismo. Y en Jumilla, y en Valencia, y en Alicante. Ergo, deduzco que la paz se lleva dentro, va con uno.
        He pensado en los políticos que viajan a diario. Donde vayan, tendrán habitaciones como ésta, incluso mejores, pero esta paz que yo siento no irá con ellos con ansiedades, con miedos, con dudas por resolver.
Yo diría que es feliz el que se adapta a lo que tiene, según naturaleza. Dos personas pueden tener lo mismo y una ser feliz y la otra desgraciada.                                              
Una campana llama a Misa. Su sonido es parecido al que oigo en Murcia. No quiero levantar la vista por si viera enfrente la torre de San Antolín. Ayer fuimos a una capilla de la Clínica de Navarra. Como hay tantos enfermos y tantos familiares de los mismos, el cupo de fieles para celebrar la Eucaristía está asegurado siempre.
Ofició un sacerdote filipino, acompañado de acólitos negros. Los miembros de la Obra tienen en su comportamiento un sello especial, un señorío que se palpa. Si todo el mundo fuera de la Obra, la Tierra sería una casa señorial, como un palacio. Me fijé un día en los frailes de Santa Ana y pensé que si el mundo fuera  franciscano no habría pobres, porque se conformarían con poco. Con los miembros de la Obra pienso que serían nobles hasta en la pobreza.
   San Francisco y San Josemaría, fundadores de ambas congregaciones, paseando por el cielo se dirán: “Yo quise que se amaran en la penuria. que fueran novios de la pobreza”. Y San Josemaría diría al de Asís: “Yo pensé más en la grandiosidad; el señorío puede estar en todas las situaciones de la vida”. Y en eso se distinguen: en que los unos son felices en sus conventos, con sayales y sandalias, y los otros con trajes, corbata, y grandes iglesias de recias paredes.
He ido con Lina a la Facultad. En el camino está la Ermita con la Virgen del Amor Hermoso, una talla preciosa de la Señora, con el Niño a su lado subiendo por entre libros. Debe de ser un símbolo para alumnos y profesores. “No pasa nadie sin detenerse a saludar”, me había dicho mi hija. Esperando a Lina, comprobé lo que me dijo: Nunca estaba sola.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

miércoles, 23 de octubre de 2013

Nombres.

Nombres
-Estoy leyendo “Vida y Misterio de Jesús de Nazaret”, de Martín Descalzo. Este libro  – tres tomos-, me lo regaló don Francisco Sarabia. En cierta ocasión fuimos a Albudeite, su pueblo, y visitamos la iglesia. Había allí una imagen del Cristo en la Cruz que me impresionó. Debe de seguir allí como estaba entonces. Lo curioso de este Cristo es que va andando. Yo no había visto nunca otro igual. Luego, en Murcia, le hice una poesía y se la di a mi amigo Sarabia. Debió de entregársela a la Hermandad de la Virgen de los Remedios, de Albudeite. Y dicha Hermandad, por lo visto, se creyó en el deber de obsequiarme.
Yo leí esta obra cuando me la entregó don Francisco, y quizás la leyera otras veces; es una joya de libro por el trabajo de consulta que supondría al autor, don José Luis. Y por lo que enseña de los tiempos de Jesús. He leído esta tarde que el nombre era para los hebreos sumamente importante, y que era el padre de la criatura el que lo imponía. Había nombres que se correspondían con patriarcas y profetas –Jacob, Daniel, etc.-; con héroes nacionales, o tomados de la misma naturaleza –Raquel, que significaba oveja; Débora, abeja; Yona, paloma… y así.
Recordé a mi sobrina  que me dijo que el nombre va tan pegado a la persona que  no puede ser otro. Algo así como que forma parte de la misma. La Virgen cuando cogió a su Hijo por primera vez lo llamó Jesús. Recordó sin duda las palabras del ángel: “Concebirás un hijo al que llamarás Jesús”.
¿Nacemos todos con un nombre o, por el contrario, el nombre es independiente de la persona? Con el uso tal vez va formando parte, se va adhiriendo, como un guante a la mano, y luego parece que otro no puede suplantarlo. Tendré que hablar de nuevo con Lina a ver qué razones tiene para su teoría. Lo cierto es que a mí me costaría lo suyo llamar a Pascual por Francis o a Ángel por Miguel. Son ya sus nombres como parte de ellos mismos.
Si las cosas no tuvieran nombre, y a la mesa la llamáramos cama, y a un gato, perro, imagínate el embrollo. “Detrás de la silla”, y no sabríamos dónde mirar. En cambio es fácil encontrar lo que se busca si sabes que se encuentra en la ventana porque no se te ocurre mirar en el lavabo.
Con el tiempo nos acostumbramos a que la mano es la mano y el pie es el pie, que el ojo es el ojo y la oreja es la oreja. Es la función del lenguaje: expresar lo que pensamos para que otro lo sepa. Este lenguaje a los tres años ya está formado y, sin esfuerzo, el niño lo  utiliza con los demás. Y esto de tal manera que sin saber escribir hay personas mayores que lo hablan perfectamente.
Es una maravilla si lo piensas comprobar que nos comunicamos con las palabras interviniendo tantos elementos en la misma, como la lengua, los labios, los dientes, el paladar, y que para cada fonema tienen que cambiar de forma y de lugar. Y, sin embargo, lo conseguimos desde pequeños. ¿No ves ahí un milagro? El lenguaje si te fijas es uno de los grandes portentos de la naturaleza. Ningún animal posee ese medio de expresión. Se entienden entre ellos pero no hablan. Sólo el hombre es capaz de decir: “Deja ese libro encima de la mesa”. ¿Tú crees que otro ser que no sea el hombre es capaz de semejante perfección?
Cambiar el nombre de las cosas nos llevaría a la mayor revolución que pudiera darse. Sí, ya sé que existen otros idiomas: inglés, francés, zulú, pero en ellos, en cada uno de ellos, existe el mismo problema. Estoy deseando hablar con mi sobrina a ver cómo explica lo de los nombres que llevamos puestos.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

lunes, 21 de octubre de 2013

Caza.

Caza
-¿Cómo se le ocurriría? ¿Lo sabría su mujer?
-Ella estaba en Grecia saludando a su familia.
-¡Qué racha, el pobre, por nadie pase!: Una hija que se separa, un yerno que hace negocios sucios, un nieto que se da un tiro… y él que se va a Botswana a cazar búfalos…
-¿No eran elefantes?
-Caza mayor, Adelfo: elefantes, búfalos, muflones… ¿qué más da? Para mí que el Rey es un enfermo, Julián.
-¿Enfermo?
-Sí, enfermo reprimido, que no pudiendo hacer lo que cree que debería hacer, se va a donde no lo vean a pegar tiros, aunque sea a pacíficos paquidermos.
-Puede ser así, que pienso que en muchos maltratos de pareja ocurre lo mismo. Tienen que hacer el papel que no quisieran en su casa y salen por peteneras.
-¿Tú crees que a don Juan Carlos no le ocurre eso? Primero con su padre, que no gobernó; luego él, en democracia, que no manda como quisiera. Por nadie pase. Cuántas mañanas se levantará dando puñetazos en una mesa o gritando. Y, claro, como no puede desahogarse, coge el avión y la escopeta y se va a Botswana a pegar tiros.
-Vete unos días a Grecia, Sofía, que yo me voy a cazar si no quieres que haga algo peor”. Sí, seguro que ha sido él quien le ha dicho que se vaya.
-Es que, Adelfo, cada uno debe ser él mismo. Si a un médico no le dejan tratar una enfermedad, no es médico; si a un juez le obligan a dictar sentencia en contra de su voluntad, no es un juez; si al Rey le obligan a callar cuando él tomaría medidas, explota un día y se va a Botswana.

Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

domingo, 20 de octubre de 2013

Galápagos.

186)  Galápagos
  -He visto a mi amigo Luis. Viene al pueblo a reunirse, como otros años, con su familia. Yo creí que nadie lo había pensado, y hasta lo escribí con aires de innovador: “¿Por qué no se juntan los hermanos con sus hijos una vez cada año?”. Y ahora veo que lo hace mi amigo.
-Todo está pensado, Rubén. Hoy, más que nunca, es necesario, que las distancias familiares son grandes y los cambios frecuentes.
-¿A qué cambios te refieres?
-Antes apenas se movían las familias y los altibajos socioeconómicos eran inapreciables; pero ahora…: “Este, por un viento favorable, es rico”. “Aquel, en cambio, de nadar en la abundancia, almuerza en comedores de Auxilio Social”.
-Yo pensaba que era para hablar de la salud.
-Es un capítulo importante pasar lista: “Rosa murió en febrero”, “Luis se volvió a casar”, “Antonia pereció en un crucero,”. “Raúl se fue a Alemania”.
En este punto, Venancio pregunta:
-¿A qué se fue Raúl tan lejos?
-Nadie lo sabe -le contesta Luis-, que las cabezas son insondables. Tú crees que piensan lo que dicen y luego ves que hacen lo contrario. No te puedes fiar, que llevamos con nosotros más conchas que un galápago: enseñamos una cara y obramos con otra.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

Ahorro.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 19 Octubre 2.013 
Ahorro 
-Nuestros padres, Julián, nos inculcaron la virtud del ahorro. Aún oigo al mío decir: “¡Hay que ahorrar para cuando no haya!”. Lo contrario de lo que ahora se hace: gastar y gastar aunque no se tenga.
-Si no se tiene, poco se podrá gastar.
-Pues se gasta, Julián. ¿Tú crees que los que hacen Cruceros tienen para pagarlos? Pues no, piden al Banco. ¿Y el que compra un piso? Lo mismo. Automóviles, chalés, joyas… todo a base de préstamos.
-De ahí la crisis que padecemos. Cuando los Bancos dejaron de prestar, se hundió la economía de muchísimas familias. Cuando los Bancos reclamaron los pagos de las letras, se descubrió la mentira de los que tanto presumían. No sé si en la historia se conoce otra época tan nefasta.
-¿A qué crees tú que algunas familias no conocieron esa urgente necesidad?
-No poco al consejo de los padres: “Apaga las luces si no las necesitas”; “guarda lo que no haga falta gastar”; “usa sólo lo necesario”, etc., y mucho a la mujer.
-¿Tiene algo que ver la mujer con la Economía?
-Más de lo que crees, Julián. Antes se decía que “hay mujeres que de un duro hacían una peseta y que otras de una peseta hacían un duro”. La mujer, antes y ahora, no lo dudes, hace o deshace la casa.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

viernes, 18 de octubre de 2013

Siniestros.

Cuando haces un Seguro, te dan a firmar unos papeles con letra grande, donde lees: “Todo lo ocasionado por las lluvias y los vientos queda incluido en esta póliza”.  Y tú, feliz, preguntas: “¿Dónde tengo que firmar?”. 
Luego hay tormentas y se hunde media casa. Llamas al Seguro, viene un señor, y le dices:
-Mire lo que me hizo la lluvia y lo que rompió el viento. Y él te enseña la letra pequeña del Contrato, y se sonríe:
-Esto no está cubierto.
-¿Por qué? -le dices tú preocupado.
-Lea, lea: “Sólo se repararán los daños ocasionados por vientos de más de cien kilómetros por hora y en días impares”. Y éste fue de ochenta y el día catorce.
-Pero es que tiró mi casa y la tengo asegurada. el viento me ha dejado sin vivienda.
-Y yo me quedé sin abuela. Adiós y a leer la letra pequeña antes de firmar.
-Yo creía, yo creía…
-Usted no creía nada, usted quería aprovecharse.
-Usted perdone, la próxima vez, no quiera Dios que la haya, leeré la letra menuda.
-Mucha incultura es lo que hay en España.
-No, si yo sé leer, pero esa letra, como no tenía a mano una lupa, no la leí.
-Pues leyendo que es gerundio.
-Sí, claro, tiene usted razón.

                                                                                 Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

jueves, 17 de octubre de 2013

Insectos.


Insectos –fragmento-
   -Vamos a estudiar las cigarras, Roberto; apostémonos aquí y saca el catalejo. Estos insectos tampoco usan la voz para cantar, y son los mejores músicos del mundo entre los insectos.  
   Y con un verano es suficiente para descubrir que poseen unas placas en el tórax que al contraerse y relajarse producen su canto. Aprenden que hay unas mil quinientas especies de cigarras; que su canto se puede oír a quinientos metros de distancia, y que con el canto se comunican entre sí.
   Así, por ejemplo, que los machos le dicen a las hembras que están por sus huesos, y ellas les responden que de acuerdo, o que se vayan a otra parte con viento fresco. Como son casi infinitos los sonidos distintos que sacan con las placas del tórax, la naturaleza las ha provisto de un lenguaje casi tan perfecto como el humano.
   -¿Y cómo lo aprenderán siendo insectos?
   -Ah, ni ellas lo saben, pero es así. Que quiere decir que tiene hambre, canta de una manera; que quiere decirle a su pareja si la acompaña a dar un paseo, canta de otra. Como puede variar tanto el sonido… piensa que puede llegar a seiscientos los movimientos o frecuencia por segundo.
   -Hay una araña que te quiere atrapar y me parece que no con buenas intenciones. Y mueve sus placas a cien vibraciones por segundo y se lo ha dicho. Y la otra, que ha recibido el mensaje, corre que se las pela, habiéndole dicho antes: “Gracias, luego nos vemos”.
   -Es curioso el mundo de los insectos.
   -Luego estudiaremos los animales de la selva, Roberto, que ese mundo es tan extraño o más que el de los insectos.
   -Pero más peligroso, que en un descuido pueden acabar contigo y adiós experimentos, que no somos mofetas para ahuyentarlos como tú sabes.
   -O estudiamos los microbios. Ahora con los microscopios electrónicos, que te aumentan miles y miles de veces el tamaño, se puede conocer un infusorio como a una persona: cómo nace, cómo vive, cómo se reproduce y hasta cómo piensa.
   -Siendo tan pequeño un virus, ¿podrá relacionarse con otros virus?
   -Estudiaremos la forma que tienen de multiplicarse, que entran a saco en un cuerpo humano y lo liquidan igual que las pirañas.
   -¡Qué miedo!
   -Y lo peor es que actúan con total impunidad; como creen que nadie los ve, se piensan que el mundo es suyo.
   -Y pensamos que somos los únicos que existimos. Si pudiéramos llegar a un pacto con ellos…
   -A vigilar toca, que no nos tomen de aperitivo.
                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia