domingo, 14 de octubre de 2012

Enciendo la radio y oigo hablar de...


Litesofía, 14 Octubre 12

Enciendo la radio y oigo hablar de… Los políticos nos invaden. Como si
el mundo dependiera de ellos. Como si fueran el mundo. “Sin nosotros
no sois nada; os proporcionamos bienestar, seguridad”, parecen
decirnos, o nos dicen sin rebozo.

La política nos desborda. Política a todas horas, en el desayuno, en
la comida y en la cena. Los políticos son una plaga que esquilma al
país. Hubo azotes de langosta; hubo epidemias. Hoy tenemos otra plaga:
la de los políticos. No sé si es la peor que ha sufrido la humanidad.

La plaga de los políticos se extiende prodigiosamente, como un tejido
canceroso. Cada vez hay más políticos viviendo de los demás. Las
células incontaminadas resisten lo que pueden, pero la lucha es
insostenible por mucho tiempo. Los hombres trabajadores tienen que
alimentar a la cada vez más abultada legión de políticos, que terminan
por sucumbir.

¿Qué ocurrirá el día en que todos sean políticos, cuando todos se
dediquen a vivir de nadie que trabaje? Y es un hecho que ese día va a
llegar. El porvenir es harto delicado. Si no se ve con tiempo de
poner remedio al azote politiqueril que nos ahoga, el final puede ser
trágico.

¿En qué se diferencian los políticos actuales de aquellos engreídos
señores que apenas dirigían la palabra a los trabajadores? Hoy tenemos
la misma situación: Hombres endiosados que mandan y pobres gentes que
mendigan un empleo. El mundo viviría mejor sin políticos.

1 comentario:

  1. Te doy toda la razón: el mundo estaría mejor sin políticos. O por lo menos que no cobren por ser políticos, sino que mantengan su trabajo anterior, y como afición (o necesidad), y sin cobrar ni un duro, que sean políticos. Ya verías como se apuntaban menos. Es que me enciende ver que el político sólo quiere echar al otro para ponerse él. ¡Desesperante!

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