Litesofía, 15 octubre 12
Se acerca el uno de noviembre, día de Todos los Santos. La gente irá
una vez con flores a los cementerios.
Hace ya muchos años, cuando éramos niños nosotros, este día era
pavoroso. Sentíamos miedo como si en cada habitación fuéramos a ver la
sombra de un desaparecido. Nos hacían creer que los muertos salían
este día de sus tumbas.
Recuerdo con pena los años pasados esta noche arrebujados bajo las
mantas, sin poder dormir, contando las horas para ver la luz del nuevo
día. “¡Ya amanece!”, decíamos más sosegados. ¡Qué tranquilidad nos
traía el alba mañanera, como si con ella se esfumaran los temidos
espíritus.
Madrugábamos para ir a Misa –eran tres Misas seguidas las que había
que oír-; nos gustaba asistir a estas misas largas temprano, no tanto
por aliviar a los muertos con ellas según nos explicaban, cuanto por
salir pronto de la tenebrosa casa.
En esto de los cementerios estaría pensando el tal austriaco que ayer se subió (lo subirían por no haber tamaño de escalera) a 39 kilómetros de altura y decir "pabajo voy".
ResponderEliminarEn casa se sufrió porque el hombre dudó al ponerse la mochila. Había dos, sería esta la del bocadillo o sería la del paracaídas.
Parece que acertó.
Hoy en día parece que está todo el mundo en hacer algo fuera de lo común. "Deportes de riesgo" le llaman. Díme tú qué deporte hizo este muchacho, aparte de desplomarse al vacío. Riesgo sí tuvo aunque, parece que estaba todo controlado al milímetro: Hasta el paracaídas se habría solo en caso de desmayo... Yo de él me habría puesto el traje de Supermán (con capa y todo): hubiera sido todo aún si cabe más televisivo.
EliminarEn el cementerio de Lepe se estrelló un avión...cuando habían encontrado unas 9.000 víctimas el alcalde dijo de no buscar más cadáveres.
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