lunes, 8 de octubre de 2012

El tiempo, implacable.


Litesofía –entre literatura y…-, 1 octubre 12 De la jubilación Fragmento El tiempo, implacable, pasa como los granos de arena de un reloj. Distraídos, no reparamos en la tragedia, pero cuando llega, cuando nos dicen que es la hora, un sobresalto nos conmueve. ¿A quién no le asusta la jubilación? Y es que mientras que se trabaja no nos acordamos, creemos que no va a llegar, que eso de la jubilación no va con nosotros. Queremos engañarnos para que no nos advierta. Pero todo es inútil: cuando termina de caer ese pequeñísimo grano que marca el final, un campanazo a nuestro lado nos dice sin piedad: “¡La hora, hay que partir!”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario