miércoles, 6 de marzo de 2013

Acomodos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 6 Marzo 2.013, Miércoles

ACOMODOS

Mi amigo añora los tiempos de su pubertad. Recuerda cuando iba a campamentos y desfilaba con boina roja y camisa azul. ¡Cuántos recuerdos en su memoria!: Cara al sol, Prietas las filas, La mirada...En los oficios que se extinguen -toneleros, herraderos, talabarteros,alpargateros, etc.-, algunos, los menos, los transforman en otros más afines con los nuevos tiempos: vendedor de motos si antes reparaba bicicletas; zapatero si antes vendía alpargatas.Esto mismo ha ocurrido a algunas personas, que ante un cambio político han sabido acomodarse con habilidad a la nueva situación. No ha sido un vulgar cambio de chaqueta, sino mejor, un acrobático acoplamiento. Otros no, otros como mi amigo, quedaron anclados en sus recuerdos.Adaptarse los mayores a situaciones nuevas no sólo es difícil sino heroico. Los niños viven bien lo nuevo -es lo suyo- y no comprenden otro modo de vivir. Pero los mayores, rechazan los nuevos ingenios por útiles que sean. No es que los vean mal, no; es que su vida particular no digiere el cambio. Les desborda. Hay personas que se hacen con la nueva situación sin deterioro aparente; pero los más, como mi amigo, se quedan con los recuerdos de sus años mozos.

martes, 5 de marzo de 2013

Busilis.



Litesofía –entre literatura y filosofía-, 5 Marzo 2.013

BUSILIS

"Busilis" procede de la frase latina "in diebus illis", que significa

"en aquellos días". Alguien, no muy versado en latín, por cierto, 

topó con ella y, tras una pausa, exclamó: “Hasta die lo entiendo,

 pero lo del "busilis" no sé qué significa”.

lunes, 4 de marzo de 2013

Almas.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 4 de Marzo de 2.013
Fragmento de : ALMAS
…
-O que mañana te escribe una carta.
-No, no es lo mismo, pero está relacionado. Son cuestiones
paranormales que acabarán por descubrirse.
-En los Colegios se da con frecuencia que de pronto piensas en un niño
que no está, y en ese momento llama a la puerta. ¿Qué puede haber
ocurrido? Tu mente ha debido salir de ti, traspasar paredes y ver que
venía el niño. Si no, tú me dirás cómo lo ha visto.
-Y no digamos de los enamorados. Si dos almas se quieren, no hay
distancias ni tiempos que impidan verse y gozarse. Hoy con el móvil es
fácil hablar, pero no es ese el problema. A estos fenómenos se llaman
exomatismos. El alma sale del cuerpo y llega incluso a verse a sí
mismo desde fuera.
-Verá a su cuerpo inerte, sin alma.
-Es curioso, ¿te imaginas que un alma que sale de su cuerpo tardara en
volver? ¿Y que se fuera de viaje con otras almas amigas?
-Yo no tengo ganas de volver, que el cuerpo es una prisión.
-Pues yo tampoco, que tengo que soportar unos pensamientos…
-No serán tan sucios como los de mi dueño.
-¿Hacemos un viaje astral?
-Vale, de paso conocemos a los habitantes de otros planetas. Como
vamos a la velocidad del pensamiento, donde pensemos ir ya hemos
llegado.
-Os estoy oyendo, almas mías, y os tengo que recordar que os debéis a
vuestros cuerpos hasta que llegue su fin. Juntos hasta la muerte como
los matrimonios. ¿No recordáis lo que prometen los que van a casarse?
“En la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe”. Pues
el cuerpo y el alma son como un matrimonio: desde que nacen contraen
el compromiso de vivir juntos para siempre.
-Perdona, Señor, era tomarnos unas vacaciones como los humanos en los
puentes. En Navidad, del veintidós de diciembre al ocho de enero, casi
veinte días.
-Y muchos matrimonios: tú por aquí y yo por allí, más separados que
los osos y los elefantes. Y nosotros no poder tomarnos un respiro,
¡qué castigo, siempre pegados a la ventana y no poder salir!
-Vuestra misión es esa: como las buenas esposas, a su lado siempre a
procurarles compañía. Y basta, cada cual a su rincón. No os quejéis,
almas, que por la noche salís horas enteras.
-Es verdad, que en los sueños se quedan solos con sus recuerdos, como
ganado sin pastor.
-No os quejéis y a seguir con los cuerpos que os ha tocado.
-¿Y si nos cambiáramos de casa una temporada? Sería divertido. ¿No se
cambian de casa los que veranean? Uno de la costa quiere cambiar con
otro del interior, se dejan las llaves y a vivir en otro domicilio.
Pues nosotras debíamos hacer lo mismo: “Te cambio la casa unos días”.
Y a conocer otros cuerpos y otras costumbres.
-Como los gobernantes: cada año que dijera lo que sabe, diera lo que
tiene y fuera. ¿Va a vivir toda la vida con lo que haya aportado? Pues
las almas que quisieran cambiar que dejaran su cuerpo por otro.
-Me estáis dando ideas, almitas mías. Yo pensaba que era el mejor
mundo el que había creado, y ahora que os oigo veo que todo puede
mejorarse. Lo pensaré unos días y veremos si mi familia está de
acuerdo. Que espero que sí, que donde no hay perjuicio, ¿por qué no
cambiar?
-Ay, Dios, piénsalo pronto, que estamos cansados de vivir tantos años
en el mismo cuerpo.

Convencer. Campanea. Caminos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 3 Marzo 2.013
Fragmentos
CAMINOS
Las personas pueden ser buenas y malas. Las buenas no pueden ser sino
buenas. De las malas, unas consiguen ser buenas por méritos propios
-luchan, se vencen-; otras no lo consiguen, o no lo intentan siquiera.
Las buenas son así desde que nacen: pasan por el mundo haciendo bien
sin proponérselo. Son ángeles tutelares en la tierra, modelos, que
señalan caminos a seguir. El mérito está en las personas que se
esfuerzan por mejorar y lo consiguen, en las que luchan contra natura
por hacer el bien. Ahí está el gran merecimiento.
Buenos y malos, virtuosos y malvados. Lo socialmente importante, creo,
es procurar motivaciones atractivas, fascinantes, a los que nacieron
diabólicos, que les atraiga luchar por ser de otro modo.

132 CAMPANEA
El reloj campanea las ocho. El día apenas tiene luz. Es uno de los
más raquíticos del año. El viento, cuando aparece, aventa las
campanadas con facilidad. Un día y otro, una semana, un mes, un año;
vuela el tiempo, y nosotros aquí, viéndolo pasar, sin poder hacer nada
por detenerlo. El son de las campanas de la iglesia llegan a ráfagas
hasta mí. Su voz es fría, gélida, como el ambiente. Tocan a Misa. Irán
algunas personas que madrugan por sistema, o que duermen poco.

133 CONVENCER
Leí en "Cómo ganar amigos" que un médico se puso enfermo cuando tuvo
que hablar en público. Enfermo de miedo. No pudo ni abrir la boca. Lo
cual le hizo pensar, y, por si volvía a repetirse, se preparó en el
arte -bonito y delicado- de hablar en público. Pronto destacó en este
campo y era llamado a dar conferencias en distintos medios.
Había de aprenderse a hablar en las escuelas, de hablar en público,
de exponer puntos de vista y de sentirse cómodos ante un auditorio.
Las discusiones las suelen ganar los que hablan mejor o los más
preparados en estas lides.
Los políticos tienen que ser maestros en oratoria. O dicen bien, o no
convencen. Y eso lo saben ellos. En el decir está la fuerza de sus
argumentos; en expresarse bien, el secreto de su triunfo. Hasta lo
falso, con buenas palabras, parece verdad. Si dos personas discuten,
gana el que con más rotundidad se expresa.
No le demos vueltas, hay que enseñar a hablar, hay que enseñar a
discutir, hay que enseñar a convencer.

sábado, 2 de marzo de 2013

Rieles. Franchutes.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 2 marzo 2.013
Fragmentos
RIELES
He visitado el Museo de Bellas Artes de Murcia. Es un lugar regio,
majestuoso, importante; suelos alfombrados, salas con mucha luz,
cuadros famosos en sus muros. En los Museos se respira de otro modo.
Allí se siente el arte. Visité una estancia donde había colgados
cientos de cuadros por restaurar. El sistema de mantenerlos es
ingenioso y práctico: rieles paralelos colgados del techo, de donde
penden los cuadros.
Los Museos, como este de Murcia, deberían tener restauradores fijos.
¿Cómo puede haber tantas obras sin ser atendidas? Cada pintura
requiere un tratamiento distinto: esta que se cuartea; aquella con un
agujero; otra que pierde pintura; otra que exige limpieza; un barniz
protector; un retoque… Un Museo exige la atención de personas que
cuiden de las obras que allí se guardan. Es obligación de autoridades
y pueblo en general, velar por un patrimonio cultural que ha recibido.

FRANCHUTES
He leído "Historietas nacionales" de Alarcón -Pedro Antonio-. Según
confiesa él mismo, escribió estos relatos entre los veinte y los
veinticinco años. Teniendo en cuenta que nació en 1833 -en Guadix
(Granada)-, dichas historias vieron la luz por la década de los
cincuenta del siglo XIX. Se ve en ellos a un Alarcón joven,
apasionado, romántico y realista a la vez, así como destellos claros
del narrador extraordinario que se revelara en “Diario de un testigo
de la guerra de Africa”.
Lo que cuenta -que no vivió, por cierto- de la guerra de la
Independencia, hará poca gracia a los franchutes que lo lean. En “El
Carbonero alcalde”, por ejemplo, los lapezeños -gentilicio de la villa
de Lapeza, en Guadix- quedan como buenos, y los seguidores del general
Godino como bestias despiadadas. Creo que se pasa un tanto en la
pintura de los hechos, por muy de efecto que sea. A los franceses les
hará poca gracia que se disponga contra ellos a los paisanos de Manuel
Atienza, el alcalde, en la forma que lo hace.
Particularmente, me reservo la opinión que esta postura patriótica, o
pseudopatriótica, me merece. Pero diré que esta clase de lecturas
tienen la virtud, poco recomendable, de encender odios y crear
enemistades durante siglos entre las personas, de recordar acciones
pasadas que debieran olvidarse.

viernes, 1 de marzo de 2013

Liberada.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 1 marzo 2.013, viernes

LIBERADA

Fragmento


Se hablaba de parejas de estudiantes que tenían que casarse sin concluir 

sus estudios, siendo casi niños. Los padres pasaban por la vergüenza de 

confesarlo a sus amistades. Los jóvenes, sin embargo, pasaban de todo, 

hasta de sentir rubor por lo ocurrido. En el cambio de la dictadura a la 

democracia, como lógica consecuencia a la inmadurez del nuevo ente 

democrático, hubo tropiezos y caídas. El paso de una sociedad reprimida a 

otra más liberada, era de tal magnitud, que pasar de la una a la otra sin 

percances, hubiera sido un milagro. En todos los campos: religioso, 

político, educativo o social. Eran convulsiones sísmicas.

Esos matrimonios eran la consecuencia de un cambio a la libertad, y les 

tocó a ellos. Había que ampararlos entre todos, pues que el trueque les 

pegó fuerte sin merecerlo. Era como si cruzando un puente miles de 

personas a un prado apetecido, en el intento cayeran algunas personas. 

¿Cómo se iban a abandonar?

jueves, 28 de febrero de 2013

Descontroles.


Litesofía, -entre literatura y filosofía-, 28 febrero 2-013
DESCONTROLES
Las personas que se dominan, que se controlan, ganan siempre. No es
que se dominen estas personas, es que son así. Hay personas
tranquilas, apacibles, serenas, y personas nerviosas. Pero tampoco es
eso. Hay quien pierde la cabeza fácilmente, por el motivo que sea, y
quien no se altera por nada. De las primeras decimos que no saben
controlarse; de las segundas que tienen fuerza de voluntad. Y no es
eso tampoco. Lo que ocurre es que unas personas están enfermas de los
nervios y otras no. Las primeras no pueden controlar sus actos; las
otras no tienen necesidad de hacerlo.
Ante una persona descontrolada, no cabe sino esperar lo peor. Como
locos de atar, pueden reaccionar de la forma más inverosímil: o
matando con un arma o hiriendo de palabra. Cualquier cosa. Los odios
afloran y los sentimientos más viles aparecen. "¿Cómo ha podido
hacerlo?”, ¿Cómo ha dicho tal cosa?", decimos luego. Y es que no ha
sido él, ha sido otro, a quien ni él mismo conoce. Ha sido un enfermo
mental, que lo ha privado de obrar en su sano juicio.
Suerte la de esas personas que se controlan siempre, o mejor, que no
se descontrolan nunca. Solo ellas, en determinadas ocasiones, piensan
con lucidez y obran con cordura. Librémonos de las iras de los
desequilibrados; huyamos de ellos con prudencia, o, por lo menos, no
nos acerquemos tanto que estemos al alcance de su locura.