lunes, 16 de diciembre de 2013

Lotería.

Litesofía -entre literatura y filosofía-, 16 diciembre 2.013, lunes, Sta. Adelaida

Lotería
Anteayer, sábado, compré Lotería de Navidad. Como quiero que la suerte me busque a mí y no al revés, le dije a la administradora de San Julián: “Deme el número que quiera”. Compré diez décimos, que comparto con mis hijos.

En Jumilla, cuando yo era niño, había un ciego que vendía “iguales” y cantaba: “Al que no le echa no le toca”, repitiendo la cantinela por las calles. Y llevaba razón: es poco probable que toque la Lotería, pero posible: A uno le tiene que tocar. Cuando no puede tocar es cuando no se juega.

La tradición se mantiene año tras año, anhelando ser el agraciado, soñando con el premio. ¡Cuántas historias reales habrá de la Lotería! Que si se perdió el décimo premiado; que si se fugó a una isla del Caribe; que si dos compartían un número y cuando tocó el gordo, el que lo llevaba dijo que era solo suyo…

Yo escribí un Cuento, creo que te lo dije, que titulé “El Cuponazo”. Cambió tanto la familia a peor, que el hombre, asustado, dio lo que le quedaba a la Iglesia para que lo repartiera a los pobres. Fue como que hubiera entrado el demonio en su casa con la fortuna llovida del cielo.

Sería curioso saber realmente cómo influyen estos premios en las familias de los “afortunados”. A lo peor, todo lo que reluce no es oro. Y pensamos que es una suerte conseguir el Gordo de Navidad cuando puede ser un desastre que hunda tu casa.

Me gustaría conocer cien casos cogidos al azar de familias que ese veintidós de diciembre beben champán y se abrazan unos con otros. ¿En qué porcentaje seguirán felices a los pocos años de recibir el premio? ¿Cuántos pensarán que hubiera sido mejor que no les hubiera tocado?

Pero bueno, decir esto ahora es incitar a no jugar, es gafar la fiesta. La Lotería forma parte de la Navidad y hay que continuar con la tradición de las bolitas, de los bombos y los niños de San Ildefonso. ¡Qué prueba más grande de filantropía, de amor a los hermanos, sería donar el premio a Cáritas, por ejemplo!  

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

domingo, 15 de diciembre de 2013

Plauto.

Plauto
En puertas de unas elecciones catalanas, he creído conveniente dedicar mi Litesofía de hoy a esta consideración, por si alguien no lo sabe:
La lengua es un ser vivo, como tú y como yo, que nace, se reproduce y muere. Rastreando en el pasado, llegamos a una lengua antiquísima, EL ARIO O INDOEUROPEO, que dio lugar a otras lenguas como el Indo, Albanés, Céltico, Eslavo,  Griego, Itálico… Del Itálico nacieron el Latín, el Osco, el Úmbrico… Y del Latín proceden el Español, el Francés, el Portugués, el Italiano, el Rumano…
El Español, con el descubrimiento de América, a finales del siglo XV, salta el Océano Atlántico, para incorporarse en Sudamérica menos en Brasil, en Centroamérica, en el sur de América del norte –Méjico-, y hasta en Filipinas cuando “el sol no se ponía en los dominios” de Felipe II.
Hay un parentesco indudable entre las lenguas: El Griego y el Itálico son lenguas hermanas; el Latín procede del Itálico y es madre del Español, etc.
El imperio romano hablaba el latín: -Virgilio, Horacio, Cicerón, Ovidio…-. Pero este imperio era tan grande -podía llamar al Mediterráneo “Mare nostrum”-, era tan descomunal que sus tierras estaban alejadas peligrosamente y el habla de sus habitantes comenzó a cambiar. Así fueron naciendo lenguas derivadas del latín que no se parecían: español, francés, portugués, italiano o rumano.
El primer monumento que ha llegado hasta nosotros en lengua castellana fue “El Cantar de Mío Cid”. Es, según Menéndez Pidal, del año 1140 y canta los hechos del Cid Campeador, en tiempos de Alfonso VI. Consta de tres partes: Destierro del Cid, Las bodas de sus hijas –doña Elvira y doña Sol con los condes de Carrión- y La afrenta de Corpes. Pertenece al Mester de juglaría y se compone de largas series de versos asonantados, de catorce sílabas divididos en hemistiquios (7  más 7 sílabas). Obra anónima, aunque al final diga: “Qui me scripsit scribat semper cum domino vivat, Per Abbat lo escribió”.
                                 Mio Cid Roy Díaz por Burgos entróve,
                                 En sue compaña sesaenta pendones;
                                 Exien lo veer mugieres e varones,
                                 Burgueses e burguesas, por las siniestras sone,
Plorando de los ojos, tanto avíen el dolore,
                                 De las sus bocas todos dizían una razóne:
                                 “¡Dios qué buen vassallo, si oviesse buen señore!”…
Del siglo XIII es Berceo. Gonzalo de Berceo es el primer poeta de lengua castellana que  ha llegado a nosotros. Debió morir en la segunda mitad del siglo XIII. Él mismo nos dice:
                                 Gonzalvo fue su nommem qui fizo este tratado
                                 En Sant Millan de suso fue de ninnez criado
                                 Natural de Berceo, on Sant Millan fue nado
                                 Dios guarde la su alma del poder del pecado.
Escribió vidas de santos: Santo Domingo de Silos, San Millán de la Cogolla y Santa Oria. Obras dedicadas a la Virgen: Loores de nuestra Señora, Duelo de Nuestra Señora en el día de la Pasión de su Hijo y Milagros de Nuestra Señora. Además: El martirio de San Lorenzo, El Sacrificio de la Misa, Los signos que aparecerán antes del Juicio, y otros.
                                 Era en una tierra un homne labrador,
                                 Que usaba la reia más que otra labor;
                                 Más amaba la tierra que non al Criador;
                                 Era de muchas guisas ome revolvedor.
                                 Fazie una nemiga, faziela por verdat,
                                 Cambiaba los mojones por ganar eredat;
                                 Façíe a tosas guisas tuerto e falsedad,
                                 Avíe mal testimonio entre su vecindad…
En la prosa, Alfonso X el Sabio, que marca los orígenes de la prosa en lengua castellana: Crónica general -Historia de España hasta Fernando III-; Grande e General Estoria –intento de historia universal-; Loor de España –exaltación nacional-; Las partidas-quiere robustecer la autoridad real-; Libros de ajedrez –costumbres de su tiempo-; etc., etc.
Del siglo XIV es Don Juan Manuel, con ideas ya sobre el estilo: “Un buen estilo se caracteriza por su sobriedad…”. Escribe sobre el gobierno de los pueblos. Concibe a España como un todo presidido por Castilla. Admite la autoridad suprema del Pontífice, que debe estar en relación estrecha con el Emperador (“deben ser muy avenidos”): El Libro de los Estados, Libro del  Caballero et del Escudero, El Libro de Patronio o del Conde Lucanor -colección de apólogos con los que el joven Lucanor es aconsejado por su ayo Patronio-.
Siglo XIV: El Arcipreste de Hita –El Libro de Buen Amor: Tiene al propio Arcipreste como protagonista, el cual narra sus amoríos, a los que ayuda Trotaconventos, vieja sin moral:
                                 El dinero quebranta las cadenas dañosas,
                                 Tira çepos e grillos, presiones peligrosas;
                                 El que non da dineros, échanle las esposas:
                                 Por todo el mundo faze cosas maravillosas.
                                 El faze caballeros de necios aldeanos,
                                 Condes e ricos omes de algunos villanos;
                                 Con el dinero andan todos omnes lozanos,
                                 Quantos son en el mundo le besan hoy las manos.
   ¿Para qué seguir con “El siglo de Oro” de las letras españolas”? Cervantes, Lope de Vega, Tirso, Alarcón, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz…

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

sábado, 14 de diciembre de 2013

Equilibrios.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 14 diciembre 2.013
Equilibrios
            Mi equilibrio orgánico me produce paz. Mi equilibrio orgánico es la fuente  de mi buen juicio; el motor de mis acciones virtuosas. De mi equilibrio orgánico dimana cuanto hago, pienso y digo de acuerdo con la ley moral.
Lo triste es que no está en mí guardar ese equilibrio. A veces obro en contra de mis deseos, porque no se mantiene ese equilibrio debido a imponderables que me superan: un cambio de tiempo,  un accidente temporal…  

                                                                                    Francisco Tomás Ortuño, Murcia

viernes, 13 de diciembre de 2013

Calendario.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 diciembre 2.013, Sta. Lucía
Calendario
Fragmento
A mi hija, Lina Mª Tomás Pastor

-Junto al reloj, tengo, desde ayer, dos almanaques: uno agonizante, moribundo; otro flamante, sin estrenar, con el Papa Francisco, sonriente, presidiendo la habitación.
-A mí me abandonas, pues –me dice quejumbroso Benedicto XVI.
-¿Cómo puedes decir eso, amigo mío? Seguiremos juntos, como hasta ahora, y veremos lo que sucede a nuestro alrededor.
-El muerto al hoyo y el vivo al bollo -sigue.
-Tú y yo nos daremos ánimos cuando veamos cosas que no nos gusten, Benedicto.
-Y cuando Dios nos llame, partiremos y en paz -termina.
-Que el Papa Francisco batalle lo que tenga que batallar hasta que pase el testigo. Nosotros a ver y a comentar, sabiendo que lo que digamos no pasará de aquí.
-He oído que van a nombrar al Papa Francisco “Hombre del Año”.
-Podían esperar, Benedicto; no sea que sus glorias se deban a ti. ¿Te conté que un niño no aprendía a leer como otros niños, que cada uno tiene sus tiempos de despertar, y el padre, exasperado, lo mandó con otro maestro, y a las pocas sesiones el niño se soltó a leer?
-¿Y qué pasó, Francisco?
-Para el padre, el mérito estaba en el nuevo profesor; pero lo cierto es que el mayor merecimiento fue del primero.
-La gloria solo es de Dios, Francisco, que marca los tiempos en que deben ocurrir las cosas. Hay una serie de circunstancias que determinan que algo parezca nuevo y que una persona recoja el premio que pueda haber. Eso le ha ocurrido a mi sucesor Francisco, tocayo tuyo. Sobra que haya dicho que todos somos una familia para que hayan visto en él a otro Jesús. Dios se vale de momentos críticos para encender el fuego. Solo a posteriori, se ven las intenciones divinas y cuanto se deriva de ellas. ¿Quién conoce lo que Dios quiere de cada uno de nosotros? Por eso no debemos juzgar a nadie, que el pensamiento de Dios es inescrutable.
-¡Cómo celebro platicar contigo, Benedicto. ¿Cómo me preguntas si voy a abandonarte? Seguiremos juntos este año que acaba y el que va a empezar.
-Dios dispondrá lo que corresponda.
-El año finiquita mal: los Sindicatos a juicio, los catalanes enfrentados, los reyes difamados… ¿Qué traerá el nuevo año, Benedicto?
-Solo Dios lo sabe.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 12 de diciembre de 2013

Miedos.

Miedos
            Marañón hablaba de un miedo cósmico. El hombre siente miedo al vacío y necesita compañía para sentirse protegido. Esta tranquilidad no se la proporciona el vecino que pasa y no mira; tampoco muchas personas que lo desconocen. El espíritu detecta cuándo está acompañado y cuándo no lo está.  
Se habla de soledad en compañía. Se puede estar solo entre miles de personas, y se puede estar acompañado con un buen amigo. Un vecino bueno vale más, en este sentido, que cien parientes lejanos. La compañía es necesaria para sentirse bien, para no tener ese miedo del que hablaba Marañón.  
La muerte de los padres es algo más que perder a personas queridas. Es perder un apoyo que nos sostiene. Si se es niño, la pérdida puede ser mortal. Nadie puede llenar su vacío ni con las más íntimas de las uniones. Su alma siente  miedo. Un miedo trascendente sin aparente justificación.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Destino.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 11 diciembre 2.013

Destino

¿Quién prepara mi camino? ¿Quién dirige mis pasos? ¿Mi Razón, Dios, el Destino? No lo sé; pero es indudable que “Alguien”, “Algo”, dispone las cosas para que sucedan, para que sobrevengan. Yo, luego, me asombro de que hayan ocurrido, y casi vislumbro a ese personaje misterioso que va delante preparando mi futuro.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 10 de diciembre de 2013

Una copa.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 10 diciembre 2.013
Una copa
Encima del armario hay una copa. Me la concedieron en un Certamen de Poesía. La copa irá dando tumbos con el tiempo, porque no es un papel que pueda perderse entre las hojas de un libro.
-“Esta copa la ganó el papá en un Concurso”, dirá uno de mis hijos. “¿Quién se la lleva? ¿La rifamos?”.  E irá a parar a la casa de uno de ellos.
-“Esta copa la ganó tu abuelo en un Concurso de Poesía”, dirán luego a mis nietos. Y la copa se irá arrinconando en el cuarto de cosas inservibles.
“¿De dónde saldría “esto”, que parece un frutero?”. Y con la chatarra irá al pudridero común de la localidad, a perderse en el reino del olvido, destino fatal de las cosas de este mundo.

                                                                                    Francisco Tomás Ortuño, Murcia