Miedos
Marañón hablaba de un miedo cósmico. El hombre siente miedo al vacío y necesita compañía para sentirse protegido. Esta tranquilidad no se la proporciona el vecino que pasa y no mira; tampoco muchas personas que lo desconocen. El espíritu detecta cuándo está acompañado y cuándo no lo está.
Se habla de soledad en compañía. Se puede estar solo entre miles de personas, y se puede estar acompañado con un buen amigo. Un vecino bueno vale más, en este sentido, que cien parientes lejanos. La compañía es necesaria para sentirse bien, para no tener ese miedo del que hablaba Marañón.
La muerte de los padres es algo más que perder a personas queridas. Es perder un apoyo que nos sostiene. Si se es niño, la pérdida puede ser mortal. Nadie puede llenar su vacío ni con las más íntimas de las uniones. Su alma siente miedo. Un miedo trascendente sin aparente justificación.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia
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