Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 diciembre 2.013, Sta. Lucía
Calendario
Fragmento
A mi hija, Lina Mª Tomás Pastor
-Junto al reloj, tengo, desde ayer, dos almanaques: uno agonizante, moribundo; otro flamante, sin estrenar, con el Papa Francisco, sonriente, presidiendo la habitación.
-A mí me abandonas, pues –me dice quejumbroso Benedicto XVI.
-¿Cómo puedes decir eso, amigo mío? Seguiremos juntos, como hasta ahora, y veremos lo que sucede a nuestro alrededor.
-El muerto al hoyo y el vivo al bollo -sigue.
-Tú y yo nos daremos ánimos cuando veamos cosas que no nos gusten, Benedicto.
-Y cuando Dios nos llame, partiremos y en paz -termina.
-Que el Papa Francisco batalle lo que tenga que batallar hasta que pase el testigo. Nosotros a ver y a comentar, sabiendo que lo que digamos no pasará de aquí.
-He oído que van a nombrar al Papa Francisco “Hombre del Año”.
-Podían esperar, Benedicto; no sea que sus glorias se deban a ti. ¿Te conté que un niño no aprendía a leer como otros niños, que cada uno tiene sus tiempos de despertar, y el padre, exasperado, lo mandó con otro maestro, y a las pocas sesiones el niño se soltó a leer?
-¿Y qué pasó, Francisco?
-Para el padre, el mérito estaba en el nuevo profesor; pero lo cierto es que el mayor merecimiento fue del primero.
-La gloria solo es de Dios, Francisco, que marca los tiempos en que deben ocurrir las cosas. Hay una serie de circunstancias que determinan que algo parezca nuevo y que una persona recoja el premio que pueda haber. Eso le ha ocurrido a mi sucesor Francisco, tocayo tuyo. Sobra que haya dicho que todos somos una familia para que hayan visto en él a otro Jesús. Dios se vale de momentos críticos para encender el fuego. Solo a posteriori, se ven las intenciones divinas y cuanto se deriva de ellas. ¿Quién conoce lo que Dios quiere de cada uno de nosotros? Por eso no debemos juzgar a nadie, que el pensamiento de Dios es inescrutable.
-¡Cómo celebro platicar contigo, Benedicto. ¿Cómo me preguntas si voy a abandonarte? Seguiremos juntos este año que acaba y el que va a empezar.
-Dios dispondrá lo que corresponda.
-El año finiquita mal: los Sindicatos a juicio, los catalanes enfrentados, los reyes difamados… ¿Qué traerá el nuevo año, Benedicto?
-Solo Dios lo sabe.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia
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