Litesofía –entre literatura y filosofía-, 2 Noviembre 2.13
Azar
Anoche estuve leyendo la novela “De la vida y de la muerte”, de Zunzunegui, autor vasco que nació con el siglo XX. Su prosa es fácil de digerir, cuidada. Creo que excesivamente cuidada. No es del estilo de Baroja, suelta y rápida, de casi no releer lo que escribe por falta de tiempo.
Leer por leer, sin saber de donde procede la lectura, es tener un estómago poco delicado. Es como comer sin mirar lo que se lleva a la boca. Lo primero es conocer al autor: época, tendencia, libros publicados, etc.; y luego, decididos, saborear lo que nos cuenta y sacar nuestras propias conclusiones.
Cuando un libro nos atrae hasta el final, cuando nos hace pensar y hasta ser mejores, el libro es maravilloso. Cuando deseamos pasar hojas por acabar pronto y no nos enteramos del mensaje, el hastío nos invade y el desprecio por los libros nos acomete.
Los buenos escritores, más que de una época son de todo tiempo, y lo que dicen puede aplicarse a toda la humanidad. Son clásicas sus obras. ¿Surgen siempre estas obras por la madurez del autor o son como ese fruto casual que nace cuando nadie lo espera, ni el mismo que lo escribe?
Creo que las obras geniales se deben un poco -¿bastante?- al azar. Un relámpago, un fuego, una chispa, una locura… pueden alumbrar, cuando menos se espera, el parto que han soñado siempre.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia
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