sábado, 12 de octubre de 2013

Urdangarín.


 -¿Cómo estará Urdangarín?
-Ni lo sé ni me importa, Venancio, ¿por qué lo dices?
-Es que el socio de sus inmundicias le pide millones de euros por callar.
-¿Y cuál es ese silencio tan caro?
-Dice tener pruebas de que su suegro sabía lo que se llevaban entre manos.
-¡Pobre Rey! No podrá dormir. Entre las cacerías,  los porrazos y operaciones, solo le faltaba que lo acusen de ladrón. Y encima sabiendo que sus antepasados acabaron tan mal. ¿Y el príncipe Felipe?
-Asustado está el hombre. “Letizia, le oyeron decir, esto huele a podrido, ¿por qué no nos vamos a vivir a una isla del Caribe?
-¿A qué isla, Felipe? -le contestó ella.
-A la que sea, donde no nos encuentren.
-Y tanto que me prometiste cuando era periodista: “¡Cásate conmigo, Letizia, que vivirás como una reina!”. Si llego a saber esto me quedo como estaba.
-¿Cómo iba a pensar yo que mi cuñado nos diera estos disgustos? Parecía que en su vida había roto un plato y mira por dónde va a acabar con la familia real. Podemos ir a las islas Kiribati o a las Marquesas, ¿qué te parece?
-¿Y dónde están esas islas?
-Por el Pacífico, cerca de Papúa. Siempre he soñado con vivir con gente humilde y sencilla.
-¿Y de qué íbamos a vivir, Felipe? Porque tus padres dejarían de financiarnos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario