sábado, 21 de septiembre de 2013

Displasia.

Sobre la mesa octogonal en la que escribo, hay un Calendario con Benedicto XVI en cada una de sus hojas. Me lo trajo de Roma mi hija por julio del año 2.012.
Hemos vivido juntos momentos felices de su reinado, como su renuncia a seguir por motivos que, confidencialmente, me fue diciendo.
Hice buena amistad con tan egregio personaje, y aproveché para pedirle consejo en ocasiones. ¿Quién sabe si me autorice a publicar un día “DIÁLOGOS CON BENEDICTO XVI”, donde cuento lo que hablamos, distendidamente, en mi galería?

De mis “Diálogos con Benedicto XVI”:

Litesofía, 21 septiembre 2.013

Curioseando en el diccionario, he tropezado con la palabra “displasia”; patología que consiste en la alteración de un tejido.  

-¿Ves, Benedicto? ¿Por qué el Señor permite que haya displasias en el mundo?
-¿Quién sabe, Francisco? Dios es inescrutable.
-¿Has dicho inescrutable?
-Sí, impenetrable, enigmático, insondable, misterioso, hermético…
-Basta ya, Benedicto, que con impenetrable era suficiente. ¿Por qué unos nacen con displasias y otros sin ellas? Si fuera un amigo más cercano, yo le preguntaría, como a ti, para qué hay displasias en el mundo. Le haría tantas preguntas…
-Ay, Francisco, Dios es hermético y al mismo tiempo es comunicativo. Con la Creación te dice su poder; con su silencio, su sabiduría. Tú pregúntale y espera su respuesta.
-Pues yo no oigo lo que dice.
-Dile lo que quieres saber y Él te abrirá las puertas de par en par para que escuches y veas.
-¿Cómo decirle que no comprendo para qué manda las displasias a sus hijos?
-Puede ser a los que más quiere, para que sufran más.
-Eso es superior a mi pobre inteligencia, Benedicto. Yo no comprendo que el dolor sirva para quererlo más o para hacer méritos.
-Pide con insistencia la fe para comprenderlo y un día la tendrás. Sin fe no comprendes muchas cosas.
-Ay, Benedicto, no sé si llegaremos a entendernos.
-Te comprendo.En esa lucha hay infinidad de personas. De esa inmensidad de almas que dudan, todos los días vuelan en alegres bandadas las que dejan las sombras de la tibieza. Veo que a ti te tocará pronto. Entonces serás feliz en plenitud.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

No hay comentarios:

Publicar un comentario