domingo, 4 de mayo de 2014

No hagas mal por mal.

Litesofia –entre literatura y filosofía-, 4 mayo 2014 Fragmento

Murcia, las nueve menos cuarto, domingo, en mi estudio. “No intentes curar el mal por medio del mal”, dice un Pensamiento.  ¿Y sabes de quién es? De Herodoto. Herodoto fue uno de los nombres que se me quedaron grabados en la memoria, vaya usted a saber por qué, cuando estudiaba Filosofía en el bachillerato. Herodoto de Halicarnaso, así juntos nombre y topónimo: historiador griego. Era del siglo V antes de Cristo y conoció a Pericles.

Luego Jesús refrendó su Pensamiento: “No hagas mal por mal”, que venía a decir lo mismo. Y es que todo se repite. Creemos que las riñas y conflagraciones humanas son de ahora, cuando ya Herodoto –o Heródoto, que de las dos maneras cabe decirlo- tuvo que huir de su tierra por combatir al tirano Ligdamis creo que se llamaba, vasallo de los persas. Ser vasallo como sabes, es depender de otro y guardarle fidelidad.

Este filósofo no tuvo nada que ver con Herodías, aunque sean nombres parecidos. Herodías era mujer del tiempo de Jesús, o sea, cinco siglos anterior a Herodoto. Era nieta de Herodes el Grande y este sí que tuvo que ver con Jesús. Herodías se casó con su tío Herodes Filipo –la saga de los Herodes- y tuvieron una hija a la que llamaron Salomé. Luego se casó de nuevo con otro Herodes, ahota Antipas.

Juan el Bautista, que andaba cerca, como judío no veía bien tanto matrimonio, tanto incesto y tanto adulterio, y lo criticó en plazas y sinagogas. Entonces Herodías, mujer por lo visto de armas tomar, consiguió de su marido el Antipas que lo detuvieran y lo matasen; y por si fuera esto poco, para estar más segura, que le llevara su hija Salomé su cabeza en una fuente de plata.


                        Francisco Tomás Ortuño, Murcia

sábado, 3 de mayo de 2014

Informar.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 3 mayo 2014, sábado, la Santa Cruz.
-Murcia, sábado, en mi camarín, las nueve de la mañana, una mañana radiante con golondrinas sobrevolando la torre.
-¿Podrán decir lo mismo los ucranianos del este?, ¿los de esas casas sepultadas por aludes en Afganistán?, ¿los que quieren saltar la verja por Ceuta y Melilla?, ¿los…
-No sigas, Feliciano, que hay muchos así.
-¡Qué pena, Eusebio, tan hermoso que amanece el día.
-Quizás que estribe la diferencia en que no seamos libres como las golondrinas, Feliciano. Ya dijo Cervantes en el Quijote, Capítulo LVIII de la Segunda parte, que “la libertad es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos”. De la falta de libertad se derivan muchos males, que, a veces, viene disfrazada y no se la conoce.
-En muchos trabajos que se realizan, por incapacidad o gusto, sufre el individuo y no rinde como debiera. Algo así como las mulas que andan a fuerza de palos, que no caminan lo suficiente; lo contrario que aquellas que, sueltas, van alegres porque quieren llegar al pesebre.
-Hay oficios peligrosos, Feliciano; que no todo es la vocación. Puedes querer lo que haces, sentir pasión por tu profesión, y esperar todos los días que te estalle en las manos como si fuera una bomba.
-¿A qué profesión te refieres, Emiliano?
-Nadie parece reparar en ella, pero los que viven de la información y buscan la noticia para los demás en los diarios, sufren acoso y peligro de muerte.
-¿Tan peligroso es informar, Emiliano?
-Muy peligroso, que a muchos no interesa que la verdad se sepa y se difunda. De ahí que su vida corra peligro.
-Yo pensaba que la función del periodista no pasaba de contar lo que viera para que otros no tuvieran que molestarse. Por ejemplo: “El volcán Etna ha entrado en erupción y la población siciliana ha tenido que emigrar”; “El Banco Micenas fue asaltado por unos ladrones, llevándose cien millones de euros”; “El torero Miguelín, cogido ayer en la Maestranza, se recupera de las heridas”; “Se han alcanzado los cinco millones de euros en la Colecta para enfermos de sida”; “Deciden en el Parlamento por unanimidad, apoyar las propuestas, vinieran de donde vinieran, en pro de la paz y el bienestar de los españoles”…
-No sigas, que lo tuyo son utopías. Hoy hay pocas profesiones tan peligrosas como la del informador. Es un blanco fácil para los gobiernos que buscan perpetuarse en la poltrona.


                        Francisco Tomás Ortuño, Murcia   

viernes, 2 de mayo de 2014

Fútbol.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 2 mayo 2014
Les dedico mi Litesofía de hoy a mi hijo Miguel y a mi nieto Francisco Tomás Muñoz
Murcia, las nueve. El día irá transcurriendo sin novedades, si no aparecen inesperadamente en algún momento.
-Como el Valencia anoche. ¿Quién iba a decir que perdería un partido con el Sevilla en el último segundo del encuentro?
-Cuenta, cuenta, ¿cómo fue?
-El fútbol es así, como ha sido y será siempre; de ahí su interés y su altísima cota de afición.
-¿Qué pasó ayer?
-Vino el Sevilla al Mestalla con dos goles a cero en su haber, en un partido jugado antes en casa. El campo estaba a rebosar de gente: no cabía una naranja. Los valencianos esperaban remontar y los sevillanos mantener el resultado. ¡Qué emoción! Los gritos se oirían a kilómetros del estadio. Fue marcar un gol el equipo de casa y el campo se venía abajo: “¡Valencia, Valencia, hala Valencia, que se puede remontar!”. Los jugadores se contagiaron en el césped y dominaban en todos los frentes: tiqui taca, tiqui taca y a portería. Los jugadores sevillanos estaban asustados, acoquinados.
El segundo gol valenciano era confirmar su victoria. El campo se hundía de los gritos. “Sí se puede, sí se puede” era el bramido unánime que más se escuchaba. El Sevilla estaba perdido en el campo, anulado. Solo le quedaba defenderse ante el vendaval que se les venía encima en todo momento. recordando a sus jugadores que sí se podía remontar el resultado que traían del Sánchez Pidjoán.
En el descanso, los entrenadores animarían a su equipo con arengas y discursos que creyeran oportuno. “¡Seguid así, que ya son nuestros!”, dirían por una parte. “¡Aguantad como podáis el chaparrón, que el empate nos favorece!”, dirían los sevillanos.
Como se esperaba, el segundo tiempo comenzó con el mismo signo que acabara la primera parte: Tiqui taca y tiro a puerta. El once sevillano estaba perdido en su papel de víctima propiciatoria. “¡Aguantad, aguantad, ya queda menos!”, se oían los pensamientos del entrenador andaluz y se veían por sus gestos incesantes.
El tercer gol de los blancos fue como la puntilla a un toro moribundo que se defendiera de la muerte tiempo ha. “¡Valencia, Valencia, sí se puede!”, aullaban los seguidores.
El partido parecía sentenciado. El griterío de las gradas aumentaba. Los sevillanos pedían que acabara su tortura.
Pero los coletazos de los moribundos pueden ser letales. Mira por dónde, en los cinco minutos de la prórroga, que a todos parecían insufriblemente largos, se lanza un córner en la portería “che”, y una cabeza sevillista, salida de no se sabía dónde, con energía acumulada de rabia contenida, se levantó sobre las demás, y lanzó un cabezazo al balón que entró a la red para asombro de todos.
Era justo el gol que daba la vuelta al partido. Por “golaverage”, el empate daba vencedor del encuentro al equipo sevillano. ¡Qué emociones tan fuertes se vivieron en el campo y fuera del campo! ¿Qué salto no darían en la ciudad de la Giralda los sevillanos! No me lo puedo ni imaginar, que estas emociones en las que juegan tantos sentimientos son imprevisibles, como una olla a presión que estallara. ¿Habría algún infarto? El campo de Mestalla enmudeció. Los jugadores lloraban por el césped.


                        Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 1 de mayo de 2014

1 de Mayo.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 1 de mayo de 2014
Fragmento

-Murcia, las nueve, día importante para los trabajadores.

-Será para los que trabajan, que los cinco millones largos que no lo hacen…

-Ya dicen los Peperos que va bajando la cifra del paro gracias a su gestión, para desespero de Socialistas. Como ahora están en Campaña para Elecciones en la Comunidad Europea, no quieras saber las lindezas que se dicen en los mítines.

-Es el circo que divierte a los españolitos: “¿Qué ha dicho
la Valenciano?”, “¿Qué ha respondido la Soraya?”.

-Hoy se celebra el fútbol, Marcelo, no hace falta la Política.

-¿Por qué dices eso, Andrónico?

-¿Te parece poco haber ganado ayer el Atlético de Madrid al Chelsea de Mouriño y anteayer el Madrid al Bayer de Guardiola? ¡Qué hombrada! Hoy España no necesita de más celebraciones. Es toda un clamor en la Cibeles, en Neptuno y en todas las fuentes de España. Hoy nadie se acuerda de la Política. Los reyes son Cholo Simeone, Sergio Ramos, Cristiano y el resto de jugadores.

-¡Cómo gozarán los políticos con estos resultados, Marcelo! Mejor no les pueden venir.

-¿No será un montaje de los políticos lo que está pasando en los campos de fútbol? Parece mucha casualidad que ganen por goleada el Real Madrid en Alemania y el Atlético en Inglaterra con la crisis que tenemos.

-¿Y ahora, a quién le toca jugar?

-No seas cenutrio, Marcelo, ahora viene la final, donde se la juegan.

-¿Qué es lo que se juegan, Andrónico?

-La Copa, Marcelo, la Copa.

-Claro, claro, y uno de los dos se quedará sin ella.

-Evidente: unos a llorar y otros a celebrar.

-¿Sabes lo que pienso, Andrónico?

-¿Qué, Marcelo?
-Que llegados a este punto, se la podían jugar a cara o cruz o, mejor, que fuera para los dos equipos madrileños. Después de tanto luchar, ni vencedores ni vencidos: los dos equipos campeones.

-¡Qué cosas se te ocurren, Marcelo!


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Nimiedades. Psicología.

LITESOFÍA –entre literatura y filosofía-,  30 abril 2014, miércoles
Fragmentos

 NIMIEDADES
            Sigo leyendo a Azorín. Su prosa es delicada, de encaje. Cuenta cosas como un abuelo a su nieto. ¿Siempre sería así don José? Pienso que sí: las personas cambian poco. Azorín sería de pequeño tranquilo, introvertido, amante de la soledad. De joven lo mismo.
Yo lo adivino alto, delgado -cenceño diría él-, pausado, escribiendo pierna sobre pierna en un banco del jardín, o paseando solo, con un bastón en la mano, cortés siempre, educado.
La persona cambia poco con el tiempo. Es una unidad de ser y de  actuar. Podrá sufrir cambios de fortuna, profesionales, políticos o sociales, debidos a circunstancias. Pero,  como fuera en su niñez, piensa y se gobierna de mayor.
            El libro “María Fontán” quiere tener argumento, pero es todo lo mismo: capítulos cortos, repetitivos, morosos. La vida de María Fontán es absurda, zonza que diría él. Tiene poco sentido una vida tan vacía y al mismo tiempo tan llena de nimiedades. Una amiga, un amigo y un marido que fue marqués.
Las lecturas de Azorín no perturban. Otras, más apasionadas, más vivaces, aceleran los pulsos. Baroja es de éstos: un mundo lleno de personas el suyo, como una colmena que bordonea en tus oídos.
            El escritor se retrata en sus obras. Ortega, por ejemplo, es inquieto, suficiente, maestro, consciente de su clase superior. Azorín es cortés y sencillo. Baroja,  nervioso, desordenado, sin ley.

PSICOLOGIA
            Se echa de menos hoy, en todos los ambientes, una preparación seria para tratar con las personas. En una palabra, se descuida la Psicología o ciencia del comportamiento humano.  Por qué se obra así en muchos casos, por que se reacciona como lo hacemos, por qué no nos comprendemos más,  por qué la agresividad, etc. En la vida diaria, la relación personal es tensa, difícil. No sólo en las profesiones, entre compañeros, sino en la calle y en el mismo hogar.

La Psicología debe entrar en nuestras escuelas como asignatura obligada. Enseñar a comprendernos es fundamental. La Psicología debe enseñarse en los centros educativos con las matemáticas, la historia y las ciencias naturales.

            Nuestras acciones obedecen a hechos concretos. Un niño está triste porque el amigo lo abandona por otro; en casa le gritan por verlo distraído; el niño se encierra en su habitación; el padre le obliga a que salga; el niño llora… Puede ser una entre mil situaciones que se dan a diario. Si aprendiéramos de niños a actuar por las causas reales que motivan nuestras acciones, todo sería distinto. Hay que comprenderse, hay que estudiar Psicología.        
                                              

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 29 de abril de 2014

Azorín. Epopeya.

Litesofía -entre literatura y filosofía-, 29 abril 2014, martes
Fragmento
 AZORIN
A Azorín -José Martínez Ruiz- no se le puede leer deprisa. Es lento su caminar, pausado, repetitivo. Me lo imagino cruzando zaguanes y puertas morosamente. No puedes ir corriendo con él. Tienes que ir a su lado como de paseo por el parque.
"La novia de Cervantes" tiene páginas insuperables de belleza. "Un hidalgo", también. Describe situaciones de la vida cotidiana tan reales que parece que las vives, que sientes el frescor de un patio oliendo a rosas y a jazmines.  "Es en 1518, en 1519, en 1520, en 1521, o en 1522", así comienzan sus "Raíces de España", donde canta el orgullo de los hispanos en el Siglo de Oro.
Cuando leemos páginas y páginas del maestro, lo sentimos cerca, como un amigo. Lo vemos mirar a todas partes, amable, educado, atento,  con un bastón en su mano. Nos recuerda a un abuelo que pasea plácidamente, esperando la hora de ir a descansar.
EPOPEYA
            ¿No te parece como si fuera la humanidad una “troupe” que tuviera como misión representar una comedia? El escenario, gigantesco, colosal; nosotros, los actores, los justos, señalados previamente. Cuando le toca salir a uno, alguien lo llama, representa su papel y fuera. Un papel siempre corto, modesto, sencillo. Siglos, milenios esperando; le toca el turno y sale a escena; termina su papel y se acabó. La obra en su conjunto debe de ser monumental.
Los años, los meses, los días, como los actores,  son parte de la comedia. Protagonistas de un instante. Lo mismo que esta mesa donde escribo, que esta silla y que este bloc. De lejos se verá a cada uno, en su momento, aparecer y desaparecer, nacer y perderse, como estrellas fugaces, como puntos escondidos pero necesarios de un tapiz.
La epopeya universal tendrá que haberla creado Alguien. Alguien superior, externo y poderoso sobre toda ponderación. ¿Qué fin tendrá la obra? ¿Sólo un capricho de su Creador? Parece pobre fin a tamaña grandiosidad. ¿Nos reunirá luego a cuantos hemos participado para decirnos lo que se propuso? ¿Nos veremos cuantos hemos intervenido para celebrarlo? Tanta obra para no dar fruto, para ser un sueño vano, para quedar en nada, no tiene sentido.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 28 de abril de 2014

Sal y pimienta.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 28 abril 2014.

Fragmento
Hoy vuelven a casa los que fueron a Roma a la Canonización de dos Papas: españoles, polacos, argentinos… Un seísmo en la vida del planeta, para seguir la marcha como antes: al trabajo puro y duro los que tienen trabajo, y a seguir buscando los que no lo tienen. Unos y otros a esperar otro acontecimiento nuevo, que los saque de la rutina.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, el “Uno de Mayo”, jueves próximo, día de San José Obrero, fiesta nacional en España; algunos pensarán en un puente, de jueves a lunes, y se les alegrará el corazón. Otros pensarán que el Athlético de Madrid, habiéndole ganado al Valencia en Mestalla, está más cerca de ganar la Liga –Miguel sin ir más lejos-, y no dormirán de contento. Otros, que se acerca la Romería en Jumilla para subir al Cristo a Santa Ana, y con eso serán felices.
-Es así, Terenciano, que la vida nos lleva adelante como a las mulas con orejeras.
-¿Y los de Ucrania?
-No quería nombrar a Ucranis, pero sus habitantes vivirán con miedo cada minuto porque les puede llegar una guerra civil, que es lo peor que puede llegarles.
-A estos hombres que buscan la guerra y arrastran por miles a las masas, lo mejor que haría Dios es quitarlos de en medio.
-Dios sabrá lo mejor y por qué ocurre todo. ¿Tú te crees que las cosas suceden por casualidad? Todo sucede según un proyecto, Emeterio. Los que organizan tertulias en las cadenas de televisión, buscan, como si tal cosa, a tertulianos de partidos políticos contrarios, para que discutan y entretengan a la parroquia; en una Liga de fútbol o de baloncesto, la emoción está en no saber quién puede ganar; en una carrera ciclista, lo mismo. 
En la vida, la sal y pimienta, quizás, esté en no ser igual los que la componen. Solo el que dirige nuestros actos puede saber lo que busca. Si la enfermedad nos ronda por doquier; si la Muerte aguarda con risa  macabra al final del camino, ¿qué mejor que engañarnos con distracciones políticas, sociales, económicas o hasta con bélicos enfrentamientos?
Una vez escribí un Pensamiento, que figura en mi  libro “Peces Nuevos”: “La vida nos entretiene con ruidos de feria”. Esos ruidos a que me refería son los mismos que ahora llamo distracciones políticas, sociales, económicas o enfrentamientos bélicos. 
¿Por qué crees tú que tenemos que comer? La vida sería tan otra si no tuviéramos que trabajar para ganar el sustento diario, que Dios se dijo: “Con esta obligación ya tiene donde pasar el tiempo”. ¡Qué sabia decisión! ¿Qué vida sería la nuestra si no hiciéramos nada?, ¿si no lucháramos por algo?, ¿si todos pensáramos igual? Así, cada uno ve las cosas de otro modo, lucha por defender sus ideas y se distrae de lo único serio que le va a suceder.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia