viernes, 2 de mayo de 2014

Fútbol.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 2 mayo 2014
Les dedico mi Litesofía de hoy a mi hijo Miguel y a mi nieto Francisco Tomás Muñoz
Murcia, las nueve. El día irá transcurriendo sin novedades, si no aparecen inesperadamente en algún momento.
-Como el Valencia anoche. ¿Quién iba a decir que perdería un partido con el Sevilla en el último segundo del encuentro?
-Cuenta, cuenta, ¿cómo fue?
-El fútbol es así, como ha sido y será siempre; de ahí su interés y su altísima cota de afición.
-¿Qué pasó ayer?
-Vino el Sevilla al Mestalla con dos goles a cero en su haber, en un partido jugado antes en casa. El campo estaba a rebosar de gente: no cabía una naranja. Los valencianos esperaban remontar y los sevillanos mantener el resultado. ¡Qué emoción! Los gritos se oirían a kilómetros del estadio. Fue marcar un gol el equipo de casa y el campo se venía abajo: “¡Valencia, Valencia, hala Valencia, que se puede remontar!”. Los jugadores se contagiaron en el césped y dominaban en todos los frentes: tiqui taca, tiqui taca y a portería. Los jugadores sevillanos estaban asustados, acoquinados.
El segundo gol valenciano era confirmar su victoria. El campo se hundía de los gritos. “Sí se puede, sí se puede” era el bramido unánime que más se escuchaba. El Sevilla estaba perdido en el campo, anulado. Solo le quedaba defenderse ante el vendaval que se les venía encima en todo momento. recordando a sus jugadores que sí se podía remontar el resultado que traían del Sánchez Pidjoán.
En el descanso, los entrenadores animarían a su equipo con arengas y discursos que creyeran oportuno. “¡Seguid así, que ya son nuestros!”, dirían por una parte. “¡Aguantad como podáis el chaparrón, que el empate nos favorece!”, dirían los sevillanos.
Como se esperaba, el segundo tiempo comenzó con el mismo signo que acabara la primera parte: Tiqui taca y tiro a puerta. El once sevillano estaba perdido en su papel de víctima propiciatoria. “¡Aguantad, aguantad, ya queda menos!”, se oían los pensamientos del entrenador andaluz y se veían por sus gestos incesantes.
El tercer gol de los blancos fue como la puntilla a un toro moribundo que se defendiera de la muerte tiempo ha. “¡Valencia, Valencia, sí se puede!”, aullaban los seguidores.
El partido parecía sentenciado. El griterío de las gradas aumentaba. Los sevillanos pedían que acabara su tortura.
Pero los coletazos de los moribundos pueden ser letales. Mira por dónde, en los cinco minutos de la prórroga, que a todos parecían insufriblemente largos, se lanza un córner en la portería “che”, y una cabeza sevillista, salida de no se sabía dónde, con energía acumulada de rabia contenida, se levantó sobre las demás, y lanzó un cabezazo al balón que entró a la red para asombro de todos.
Era justo el gol que daba la vuelta al partido. Por “golaverage”, el empate daba vencedor del encuentro al equipo sevillano. ¡Qué emociones tan fuertes se vivieron en el campo y fuera del campo! ¿Qué salto no darían en la ciudad de la Giralda los sevillanos! No me lo puedo ni imaginar, que estas emociones en las que juegan tantos sentimientos son imprevisibles, como una olla a presión que estallara. ¿Habría algún infarto? El campo de Mestalla enmudeció. Los jugadores lloraban por el césped.


                        Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 1 de mayo de 2014

1 de Mayo.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 1 de mayo de 2014
Fragmento

-Murcia, las nueve, día importante para los trabajadores.

-Será para los que trabajan, que los cinco millones largos que no lo hacen…

-Ya dicen los Peperos que va bajando la cifra del paro gracias a su gestión, para desespero de Socialistas. Como ahora están en Campaña para Elecciones en la Comunidad Europea, no quieras saber las lindezas que se dicen en los mítines.

-Es el circo que divierte a los españolitos: “¿Qué ha dicho
la Valenciano?”, “¿Qué ha respondido la Soraya?”.

-Hoy se celebra el fútbol, Marcelo, no hace falta la Política.

-¿Por qué dices eso, Andrónico?

-¿Te parece poco haber ganado ayer el Atlético de Madrid al Chelsea de Mouriño y anteayer el Madrid al Bayer de Guardiola? ¡Qué hombrada! Hoy España no necesita de más celebraciones. Es toda un clamor en la Cibeles, en Neptuno y en todas las fuentes de España. Hoy nadie se acuerda de la Política. Los reyes son Cholo Simeone, Sergio Ramos, Cristiano y el resto de jugadores.

-¡Cómo gozarán los políticos con estos resultados, Marcelo! Mejor no les pueden venir.

-¿No será un montaje de los políticos lo que está pasando en los campos de fútbol? Parece mucha casualidad que ganen por goleada el Real Madrid en Alemania y el Atlético en Inglaterra con la crisis que tenemos.

-¿Y ahora, a quién le toca jugar?

-No seas cenutrio, Marcelo, ahora viene la final, donde se la juegan.

-¿Qué es lo que se juegan, Andrónico?

-La Copa, Marcelo, la Copa.

-Claro, claro, y uno de los dos se quedará sin ella.

-Evidente: unos a llorar y otros a celebrar.

-¿Sabes lo que pienso, Andrónico?

-¿Qué, Marcelo?
-Que llegados a este punto, se la podían jugar a cara o cruz o, mejor, que fuera para los dos equipos madrileños. Después de tanto luchar, ni vencedores ni vencidos: los dos equipos campeones.

-¡Qué cosas se te ocurren, Marcelo!


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Nimiedades. Psicología.

LITESOFÍA –entre literatura y filosofía-,  30 abril 2014, miércoles
Fragmentos

 NIMIEDADES
            Sigo leyendo a Azorín. Su prosa es delicada, de encaje. Cuenta cosas como un abuelo a su nieto. ¿Siempre sería así don José? Pienso que sí: las personas cambian poco. Azorín sería de pequeño tranquilo, introvertido, amante de la soledad. De joven lo mismo.
Yo lo adivino alto, delgado -cenceño diría él-, pausado, escribiendo pierna sobre pierna en un banco del jardín, o paseando solo, con un bastón en la mano, cortés siempre, educado.
La persona cambia poco con el tiempo. Es una unidad de ser y de  actuar. Podrá sufrir cambios de fortuna, profesionales, políticos o sociales, debidos a circunstancias. Pero,  como fuera en su niñez, piensa y se gobierna de mayor.
            El libro “María Fontán” quiere tener argumento, pero es todo lo mismo: capítulos cortos, repetitivos, morosos. La vida de María Fontán es absurda, zonza que diría él. Tiene poco sentido una vida tan vacía y al mismo tiempo tan llena de nimiedades. Una amiga, un amigo y un marido que fue marqués.
Las lecturas de Azorín no perturban. Otras, más apasionadas, más vivaces, aceleran los pulsos. Baroja es de éstos: un mundo lleno de personas el suyo, como una colmena que bordonea en tus oídos.
            El escritor se retrata en sus obras. Ortega, por ejemplo, es inquieto, suficiente, maestro, consciente de su clase superior. Azorín es cortés y sencillo. Baroja,  nervioso, desordenado, sin ley.

PSICOLOGIA
            Se echa de menos hoy, en todos los ambientes, una preparación seria para tratar con las personas. En una palabra, se descuida la Psicología o ciencia del comportamiento humano.  Por qué se obra así en muchos casos, por que se reacciona como lo hacemos, por qué no nos comprendemos más,  por qué la agresividad, etc. En la vida diaria, la relación personal es tensa, difícil. No sólo en las profesiones, entre compañeros, sino en la calle y en el mismo hogar.

La Psicología debe entrar en nuestras escuelas como asignatura obligada. Enseñar a comprendernos es fundamental. La Psicología debe enseñarse en los centros educativos con las matemáticas, la historia y las ciencias naturales.

            Nuestras acciones obedecen a hechos concretos. Un niño está triste porque el amigo lo abandona por otro; en casa le gritan por verlo distraído; el niño se encierra en su habitación; el padre le obliga a que salga; el niño llora… Puede ser una entre mil situaciones que se dan a diario. Si aprendiéramos de niños a actuar por las causas reales que motivan nuestras acciones, todo sería distinto. Hay que comprenderse, hay que estudiar Psicología.        
                                              

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 29 de abril de 2014

Azorín. Epopeya.

Litesofía -entre literatura y filosofía-, 29 abril 2014, martes
Fragmento
 AZORIN
A Azorín -José Martínez Ruiz- no se le puede leer deprisa. Es lento su caminar, pausado, repetitivo. Me lo imagino cruzando zaguanes y puertas morosamente. No puedes ir corriendo con él. Tienes que ir a su lado como de paseo por el parque.
"La novia de Cervantes" tiene páginas insuperables de belleza. "Un hidalgo", también. Describe situaciones de la vida cotidiana tan reales que parece que las vives, que sientes el frescor de un patio oliendo a rosas y a jazmines.  "Es en 1518, en 1519, en 1520, en 1521, o en 1522", así comienzan sus "Raíces de España", donde canta el orgullo de los hispanos en el Siglo de Oro.
Cuando leemos páginas y páginas del maestro, lo sentimos cerca, como un amigo. Lo vemos mirar a todas partes, amable, educado, atento,  con un bastón en su mano. Nos recuerda a un abuelo que pasea plácidamente, esperando la hora de ir a descansar.
EPOPEYA
            ¿No te parece como si fuera la humanidad una “troupe” que tuviera como misión representar una comedia? El escenario, gigantesco, colosal; nosotros, los actores, los justos, señalados previamente. Cuando le toca salir a uno, alguien lo llama, representa su papel y fuera. Un papel siempre corto, modesto, sencillo. Siglos, milenios esperando; le toca el turno y sale a escena; termina su papel y se acabó. La obra en su conjunto debe de ser monumental.
Los años, los meses, los días, como los actores,  son parte de la comedia. Protagonistas de un instante. Lo mismo que esta mesa donde escribo, que esta silla y que este bloc. De lejos se verá a cada uno, en su momento, aparecer y desaparecer, nacer y perderse, como estrellas fugaces, como puntos escondidos pero necesarios de un tapiz.
La epopeya universal tendrá que haberla creado Alguien. Alguien superior, externo y poderoso sobre toda ponderación. ¿Qué fin tendrá la obra? ¿Sólo un capricho de su Creador? Parece pobre fin a tamaña grandiosidad. ¿Nos reunirá luego a cuantos hemos participado para decirnos lo que se propuso? ¿Nos veremos cuantos hemos intervenido para celebrarlo? Tanta obra para no dar fruto, para ser un sueño vano, para quedar en nada, no tiene sentido.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 28 de abril de 2014

Sal y pimienta.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 28 abril 2014.

Fragmento
Hoy vuelven a casa los que fueron a Roma a la Canonización de dos Papas: españoles, polacos, argentinos… Un seísmo en la vida del planeta, para seguir la marcha como antes: al trabajo puro y duro los que tienen trabajo, y a seguir buscando los que no lo tienen. Unos y otros a esperar otro acontecimiento nuevo, que los saque de la rutina.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, el “Uno de Mayo”, jueves próximo, día de San José Obrero, fiesta nacional en España; algunos pensarán en un puente, de jueves a lunes, y se les alegrará el corazón. Otros pensarán que el Athlético de Madrid, habiéndole ganado al Valencia en Mestalla, está más cerca de ganar la Liga –Miguel sin ir más lejos-, y no dormirán de contento. Otros, que se acerca la Romería en Jumilla para subir al Cristo a Santa Ana, y con eso serán felices.
-Es así, Terenciano, que la vida nos lleva adelante como a las mulas con orejeras.
-¿Y los de Ucrania?
-No quería nombrar a Ucranis, pero sus habitantes vivirán con miedo cada minuto porque les puede llegar una guerra civil, que es lo peor que puede llegarles.
-A estos hombres que buscan la guerra y arrastran por miles a las masas, lo mejor que haría Dios es quitarlos de en medio.
-Dios sabrá lo mejor y por qué ocurre todo. ¿Tú te crees que las cosas suceden por casualidad? Todo sucede según un proyecto, Emeterio. Los que organizan tertulias en las cadenas de televisión, buscan, como si tal cosa, a tertulianos de partidos políticos contrarios, para que discutan y entretengan a la parroquia; en una Liga de fútbol o de baloncesto, la emoción está en no saber quién puede ganar; en una carrera ciclista, lo mismo. 
En la vida, la sal y pimienta, quizás, esté en no ser igual los que la componen. Solo el que dirige nuestros actos puede saber lo que busca. Si la enfermedad nos ronda por doquier; si la Muerte aguarda con risa  macabra al final del camino, ¿qué mejor que engañarnos con distracciones políticas, sociales, económicas o hasta con bélicos enfrentamientos?
Una vez escribí un Pensamiento, que figura en mi  libro “Peces Nuevos”: “La vida nos entretiene con ruidos de feria”. Esos ruidos a que me refería son los mismos que ahora llamo distracciones políticas, sociales, económicas o enfrentamientos bélicos. 
¿Por qué crees tú que tenemos que comer? La vida sería tan otra si no tuviéramos que trabajar para ganar el sustento diario, que Dios se dijo: “Con esta obligación ya tiene donde pasar el tiempo”. ¡Qué sabia decisión! ¿Qué vida sería la nuestra si no hiciéramos nada?, ¿si no lucháramos por algo?, ¿si todos pensáramos igual? Así, cada uno ve las cosas de otro modo, lucha por defender sus ideas y se distrae de lo único serio que le va a suceder.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

domingo, 27 de abril de 2014

Canonizaciones y talleres.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 abril 2014


Santana de nuevo, las once y media, en el comedor otra vez.

-¿Es que no te has movido?

-Un mundo de cosas en medio, Evaristo. Entre dos llanuras, un tsunami de acontecimientos.

-Cuenta, cuenta, soy todo oídos.

-Terminaba de escribir lo que precede y, tal vez como castigo a mis perversos pensamientos, que así son las cosas a veces, que no te explicas cómo llegan ni por qué ocurren, pero que suceden y te dan que pensar; terminaba de escribir, como te decía, y sonó el teléfono.

Era Lina para decir que el coche se le había parado en mitad de la autopista; y eran las diez de la noche en todos los relojes de España, según la nueva hora desde el mes pasado. Lina, que es más valiente que el Guerras –no sé a qué guerras se refiere- y sabe más que Lepe el de los chistes, llamó a su Compañía para dar cuenta del malhadado suceso y que le mandaran una grúa, según lo acordado al firmar la póliza –que no paliza- tras haberse decidido por ella entre un abanico de la competencia.

Cuando volvió a llamar fue para decir que bajara a recogerla a la Estación de Autobuses, que allí me esperaban el gruista -¿es así como se llama al que conduce una grúa-, el coche averiado y Lina. El resto te lo puedes imaginar: bajé con el Skoda, subimos Lina y yo, y el que trajo a Lina
siguió su camino con grúa y coche a dormir en Cieza.

Hoy, como te puedes suponer, muchas llamadas aquí y allá, relacionadas con lo mismo. ¿A qué taller llevar el coche? Esa era la cuestión clave del problema para que la grúa terminara su periplo. Francis -¡qué bueno compartir las cosas que nos suceden con los hermanos!- era partidario de llevar el coche a la Peugeot; Miguel a los talleres de la Fica, y Pascual a Garrido Peñalver.

Vistos pros y contras, Lina se decidió por este último. Llamó de nuevo, repitió la misma explicación por centésima vez, y, por fin, volvió el enfermo a manos de la Compañía, que quedaba depositaria para llevar el coche a los talleres para su reparación correspondiente.

He presenciado como testigo de excepción, cómo funciona hoy la sociedad con los nuevos medios tecnológicos que van  apareciendo: una conversación entre personas de Madrid, de Jumilla y de Murcia capital al mismo tiempo, con el móvil. “Si su llamada se refiere a siniestro con coche, marque uno; si es con moto, marque dos; si se refiere a un incendio, marque tres. Así se van delimitando campos hasta que te contesta quien puede resolver tu problema.
El caso es que sin moverte de tu silla, resuelves la gestión. ¿Qué hubieran tenido que hacer nuestros próximos ancestros? No quiero decir los padres sino nosotros mismos, que aún vivimos. Yo hubiera dormido en el coche por no llevar el móvil encima, cosa que no ocurre con los jóvenes, que no dan un paso sin hablar con él y que forma parte de su indumentaria como la ropa que llevan puesta.
De estos artilugios me lo creo todo desde que un grupo de personas, como si estuvieran en una mesa camilla al calor del brasero, hablan y cuentan chascarrillos que los demás celebran y responden. Pero lo gracioso es que uno está en América, otro en España, otro en Moscú y otro en Madagascar. No hay distancias ni lugares a donde no puedan llegar. Creo que se llama “guasap” o algo parecido.

Litesofía entre literatura y filosofía-, 27 abril 2014


Santana, las doce y enjaulado. Me justifico, que con el viento y aquí merece una explicación: He venido a mi querida y abandonada jaula, con telarañas en los rincones y mochas de pinos por todas partes, porque la casa está tomada.

-¿Por la familia?

-No, no son mis nietos con sus padres, ni limpiezas que se pudieran pensar. Es Paloma Gómez Borrero en la tele, que habla por siete, como una cotorra. ¡Qué hacer entonces?

-A ver si te aclaras.

-Hoy es el gran día en Roma con la canonización de dos Papas de una tacada.

-¿Dos Papas a la vez? Eso no se había visto nunca.

-Pues ahora sí: El Papa Francisco, ayudado por el emérito Benedicto XVI, va a hacer santos de una vez a Juan XXIII y a Juan Pablo II.

-¡Qué atrevimiento, Isidoro!

-Así deben obrar hoy los Papas, Anastasio, con valentía, con osadía, con atrevimiento. Tiempos nuevos, cosas nuevas. ¿Van a seguir encerrados como antes de Juan Pablo II? Ya empezó Juan XXIII con el Concilio Vaticano, que fue pensado y hecho. Un Concilio para renovar la iglesia, para airear las arcas del pasado. “¿Misas en latín?”: Ahora Misas en castellano. “¿Velos en la cabeza?”. Fuera los velos. “¿Misas de espalda a los fieles?”. Misas de frente. Y así. Creo que los dos se han ganado el título de Santos que les otorga hoy el Papa Francisco.

-Y claro, mamá no quiere perderse la ceremonia. Hoy el comedor está tomado por la Plaza de San Pedro de Roma. Miles de peregrinos de todo el mundo han acudido a la Misa que se celebra. Mamá no parpadea. Sigue cada momento de la ceremonia como miraba Santa Teresa el Crucifijo y levitaba, quedando suspendida en el aire. Le encuentro tal parecido que me da miedo por si la viera despegarse del sillón con su brazo en cabestrillo. ¿Qué sentirán estas almas? ¿Qué arrebatos de amor las moverá?

Ayer me atreví a decir que cómo habiendo televisores, que llevan la imagen a todos los países del mundo, van a Roma de todas partes a la ceremonia de la canonización. Me miró con asombro por no decir otra cosa. Algo así me pareció ver  en su mirada como la de Jesús en la Cruz diciendo: “¡Padre, perdónalos, que no saben lo que dicen!”.
Estoy entre dos frentes: el viento arrecia y sigo oyendo a Paloma. ¿Qué hacer? Tendré que dejar la escritura sin acabar los pliegos que me impongo cada día. Hasta mañana.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

viernes, 25 de abril de 2014

¿El futbolista nace o se hace?

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 abril 2014

Murcia, viernes, las nueve de la mañana, en mi camarín. Ángel y familia partieron de nuevo a la ciudad del Turia.

-Pero las fiestas siguen en Murcia, que los Huertos están abiertos todavía y la gente acude a tomar churros con chocolate por las mañanas y pan con longanizas por la noche. Toda la semana por no ser menos que las procesiones.

-Este año no se podrán quejar con el tiempo. Hacía más de veinte años que no se portaba así.

-Touchons du bois!, que dicen los vecinos. No cantemos victoria hasta el final, que igual mandan un cambio repentino. Yo no doy un euro por lo que no he visto, ya lo sabes.

-¿Ni aunque lo diga la máquina del tiempo?

-Ni aunque lo diga esa máquina. La del futuro no la quiero, te lo dije; la del pasado, poco puede decir que no sepas. Ayer, mi hermano me mandó en un Correo mañanero, algo relacionado con otra máquina adivinadora. Le contesté que se parecía a otra. Y es que lo que pensamos no es privativo de una persona: puede ser de muchos a la vez. Como si hubiera una cabeza pensante en el planeta, repartida en tantas “cabecillas” como personas hay en el mundo. Como el Sol que alumbra todos los rincones del Planeta. ¿Puede algún pueblo o nación presumir de alumbrarse con otro sol?

-¡Vaya semana que llevamos de fútbol, Julián!

-Son partidos de la Champion League, Fortunato.

-Anoche el Sevilla ganó al Valencia por dos goles a cero.

-Hoy el fútbol no es lo que era antes, cuando cada jugador, en solitario, quería llegar a la portería contraria; ahora es otra cosa: con el tiqui taca que emplean como juego de bolillos en el campo, pueden hacer milagros.

-¿El futbolista nace o se hace, Julián? ¿Tú qué crees?

-Pienso que el futbolista nace y no se hace, Fortunato. Si no nace, no puede hacerse por mucho que quiera; y si nace llegará sin entrenar. Como tiene tanto porvenir el fútbol hoy, los padres se fijan mucho  en cómo tocan sus hijos la pelota. Pueden tener una mina en sus pies o no tenerla. Si hay plomo no pueden sacar oro por mucho que hurguen.

-¿Qué barrio, pueblo o ciudad no tiene “exploradores” para descubrir talentos? Hay Clubes que mandan por el mundo a expertos para encontrarlos. Cuando dan con un Messi, Ronaldo, Pelé o Maradona no lo sueltan. Dan dinero a sus padres y se lo llevan a casa. Son la cantera del equipo para cuando sean mayores. Es uno de los negocios más rentables de hoy. “Este tiene maneras, al saco”.

-No veo mal sino todo lo contrario, que los Clubes tengan esa avanzadilla o vanguardia por el mundo con la misión de hallar valores para su Club. Muchos jugadores negros de equipos punteros habrán salido así, para envidia de sus paisanos y compatriotas. ¿Quién puede tener más interés en jugar al balón y meter goles que un joven de estos países donde hay tanta necesidad?

-¿Qué pensarán de nuestro tiempo dentro de mil años, Julián?

-Como nosotros de los circos romanos, poco más o menos, Fortunato. Cada época tiene su peculiaridad: hoy los coches, ayer los caballos y mañana los aviones. Estos jugadores del balón no pueden descuidarse, que hay más en el banquillo para sustituirlos a la más mínima que hagan. Malo sería que lo sustituya el entrenador dos veces seguidas, que lo venden como vulgar chatarra a otro equipo inferior.

-Ahí veo yo el peligro de estos jugadores, Julián, que si no triunfan, ¿en qué acaban sin otra preparación que en lo que fracasan?

-Vamos a dejarlo por hoy, Fortunato.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia