lunes, 17 de febrero de 2014

Yo.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 17 febrero 2014, lunes, S. Silvino
YO
Yo pienso, yo escribo, pero ¿dónde me encuentro? Qué palabra tan corta y tan misteriosa. Cada persona tiene su yo diferente. ¿Cómo piensan?, ¿cómo sienten?, ¿cómo son? Yo existo, qué duda cabe. Veo que hay cosas fuera de mí, a mi alrededor; y dentro siento latir mi corazón, siento que respiro, que tengo huesos, músculos, venas... ¿Pero dónde estoy para ver, para sentir? En los pies seguro que no; en las manos tampoco; en la cabeza, sí, estoy en mi cabeza. Siento que se encuentro arriba, que reside en esa parte de mi cuerpo.
Pero, vamos a ver, yo siento también que pienso; yo pienso, yo siento. Yo me doy cuenta de que estoy aquí pensando, entre cosas, escribiendo. Y sé lo que hice ayer y antes de ayer. ¿Dónde estoy yo pensando que pienso?, ¿en la maraña de mi cerebro?; ¿desde dónde veo yo que ayer pensé y que lo haré mañana y que lo hago hoy?, ¿dónde está ese yo?
Pero, ¿a quién busca?, ¿es acaso otro yo dentro de mí? Si yo me busco es que ese yo primero existe aparte del otro yo que es buscado. Resulta, pues, que en mí hay tres yoes distintos. Uno superior, juez de mis actos; otro, ayudado por la voluntad, que busca hacer el bien; y un tercero, más íntimo, que encuentra dificultades para manifestarse como quisiera, como a él le gustaría.  Que en mí van tres, no tengo duda: dos que discuten y otro que juzga, dije ya en otra ocasión.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

sábado, 15 de febrero de 2014

Sorpresas.

Litesofia –entre literatura y filosofía-, 15 febrero 2014, sábado, S. Faustino
Sorpresas  -fragmento-
            Cada día es una hoja en blanco que tenemos que vivir. Hay que pasarlo para conocerlo. Pensamos que no va a traer nada nuevo, desconocido, pero nunca sabremos lo que tiene reservado en algún rincón, en un segundo determinado, hasta que no lo pasemos, hasta que  no lo veamos con perspectiva de  pasado.
Puede haber noticias agradables inesperadas, como eventos desagradables impensados: La vida es complicada en su aparente simplicidad, y cada acontecimiento tiene relación con hechos para nosotros desconocidos. Luego ocurren cosas que no nos explicamos, y, sin embargo, vemos a posteriori que por una serie lógica de imbricaciones de todo tipo, no han podido ser de otro modo.
            Es curioso, y hasta agradable, pensar que la vida nos reserva sorpresas; que vivimos pendientes de sucesos insospechados; que esperamos algo nuevo cada día, que vivimos esperando siempre una sorpresa. Aceptar como inevitable, tanto lo bueno como lo malo, no es mala filosofía. Es hasta divertido y consolador.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

viernes, 14 de febrero de 2014

San Valentín.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 14 febrero 2014, viernes

Fragmento

-Murcia, las nueve, San Valentín, “El día de los enamorados”.
-¡Vaya cuento filipino que se traen los grandes almacenes!
-Sí, que más que el día que dices es el de los comercios: Deme una corbata; a mí unos zapatos; yo quiero este perfume… Y los organizadores se rien viendo como caen en su trampa los cándidos clientes.
-No está mal que se dedique un día a manifestar el amor, cariño, afecto, ternura o devoción a otra persona. Peor sería lo contrario.
-Este amor valentino es solo de pareja. No incluye al amor filial ni fraterno. Esos tienen otra fecha.
-Hay restaurantes que hilan más fino, Celedonio, y celebran el amor y desamor; los que van y los que vuelven; bodas y rupturas.
-¿Celebran una unión?
-No, una separación.

-Yo, Martín , propondría a estos centros comerciales celebrar el “Día de los gatos”. No lo diré fuerte por si me copian.
-¿Por qué no quieres que te copien la idea, Braulio?
-Porque si tal ocurriera, mi mujer sería la primera en ir a comprar el lazo más lindo que vendieran.
-Que fuera el “Día de las mascotas”, que abarcaba a otros animales: perros, hánsters, peces, pájaros, serpientes, tortugas, etc.
-¿Cómo no lo habrán pensado, habiendo tantos bichos como casas.
-¡Hombre, no te pases!
-Antes no, Guillermo, pero hoy pocas viviendas no tienen mascota. Creo que pasará a la historia nuestro tiempo como el siglo de las mascotas. Los veterinarios pasaron de tener necesidad a ser personajes de leyenda: “Venga a la consulta el mes que viene, a ver si le puedo atender”.
-Esa época debe estar acabando: muchas son abandonadas en los viajes a su suerte.
-Doble equivocación: cuidarlos tanto y dejarlos en la estacada luego.
-Pero aún queda fuego para que existiera ese “Día de las mascotas”: Un collar de plata para mi Lulú; un abrigo de lana para mi Chuchito de veinte centímetros de largo por ocho de alzada; una jaula dorada para mi periquito, etc., etc.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 13 de febrero de 2014

La galaxia Omega.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 febrero 2014, jueves, S. Denigno
Fragmento
¿Y ves la calle que quieras de cualquier ciudad del mundo?
-También, Teocisto. Dicen que es por vía satélite, pero ¿qué más da? Lo cierto es, lo he comprobado, que escribes: “España, Murcia, Calle Federico Balart” y te aparece la calle con tu casa en primer plano. ¿No es misterioso?
-Es que es por satélite.
-Me da lo mismo. Luego puse: “España, Murcia, Jumilla, Santa Ana”, y allí que te muestra el convento de frailes rodeado de pinos. Lo tienes que creer porque lo ves, pero no me pidas que lo explique.
-Así hay muchas cosas, Genaro, que muchos presumen de saber lo que son cuando de ellas no saben nada.
-Y lo mismo de Japón, China o Madagascar?
-De todo el mundo mundial y de todos los rincones que en el mundo son. No me extrañaría que un día apareciera en la pantalla otro planeta con gente queriendo comunicarse con nosotros.
-¿Quiénes sois?
-Somos de la galaxia Omega.
-¿Cuándo venis a la Tierra?
-Preparamos viaje para este verano.
-¿Tú te crees que no puede ser?
-Me lo creo todo. De esta nueva Era todo es creíble. Vamos a suponer que igual que puedes ver cualquier rincón del planeta, pudieras ver otro planeta galáctico o extragaláctico, poblado de seres inteligentes. Sería bueno que nos dijeran cómo viven, si son pacíficos o guerreros, si trabajan…
-¿Sois monárquicos o republicanos?
-Esa fase la superamos hace milenios. Aquí no nos gobierna nadie. Todos miramos por todos y por la Tierra que nos mantiene. Nos regimos por el pensamiento positivo, que rechaza cualquier tipo de agresión.
-¿Creéis en Dios?
-¿Cómo no? Creemos en Dios, que nos creó para vivir felices con Él hasta que cada cual decida no seguir.
-Sería interesante cambiar impresiones con seres extragalácticos, Genaro.   

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

miércoles, 12 de febrero de 2014

Jubilación.

Litesofia –entre literatura y filosofía-, 12 febrero 2014, miércoles

Murcia, las seis y media. Ayer hizo un año que Benedicto XVI  renunció al Pontificado. Luego se reunieron los Cardenales y fue nombrado el Papa Francisco.
-¡Qué pronto ha pasado un año!
-Todo pasa deprisa, Eulogio.
-¿Renunciaría consciente de que abría libro nuevo en la historia de la Iglesia? Su predecesor Juan Pablo II tenía más motivos de abandono, y se mantuvo fiel hasta la muerte.
-Para mí que el Papa Benedicto tuvo en cuenta la enfermedad del Papa polaco, y habló con el Señor para retirarse: “Señor, permíteme dejarte en otras manos que puedan más que las mías”. Y volvió a insistir:  “¿Quieres que acabe yo como Juan Pablo, que en paz descanse?”. Hasta que un día, justo hace un año, Dios le dijo: “Es tu hora, Benedicto, deja que siga otro en tu lugar”. Y Benedicto XVI, liberado de su ardua labor, se refugió en un convento.
-¿No sería una lección para que alguien, por su edad o circunstancias, dejaran a otro que les sucediera, Eulogio? Era un sabio Benedicto XVI.  Igual pensó que podía servir de ejemplo a ciertos reyes que se pegan a la poltrona. Ahí tienes a su Majestad la Reina de Inglaterra:
“Abuela, ¿ no crees que debías descansar los años que Dios te dé para vivir y no seguir a tus noventa años gobernando?
-¡Calla, insolente!, ¿no ves que la nación me necesita y me aclama como siempre lo ha hecho?
-Acuérdate de los demás, abuela, que tú ya has gozado bastante de las mieles de la corona.
Pero no hay manera, ella no oye o no quiere oír, y sigue paseando en carroza de plata por las calles de Londres como otra Cenicienta rescatada por un príncipe azul.
-No es ella solo, que en España ocurre lo mismo: ni porrazos, ni operaciones separan de la Zarzuela al Rey Borbón.
-Padre, ¿por qué no te jubilas?
-Soy joven todavía, hijo.
-Estarías mejor atendido en casa, jugando con tus nietos y tus nietas, que viajando a Portugal sin poder. En cambio Letizia y yo…
-Parece que queréis eliminarme como si estorbara. Ya tendréis tiempo.

Decía que Benedicto XVI fue un iluminado y quiso dar una lección que nadie parecía ver: que hay que dejar el testigo cuando ya no se rinde como otro, con más sabiduría o más fuerza, pueda hacerlo mejor.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 11 de febrero de 2014

Con IVA o sin IVA.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 11 febrero 2.014

Santana de Jumilla, las ocho de la mañana. El molino de viento que tengo en mi terraza no ha cesado de girar en toda la noche. Desde la cama lo oigo como oiría don Quijote los suyos en su cabeza. Así, sin más, cumple con su papel de decirme el tiempo que hace fuera, en cuanto al viento se refiere.
¿Qué hacen los barcos submarinos con el periscopio? “¡Viento a estribor!”. Los coches llevan también un termómetro que marca la temperatura; “Fuera, cinco grados”. Pues mi molino, con el ruido que producen sus aspas, me dice cómo de revuelto anda el temporal. Y hasta con qué velocidad lo hace. Por su intensidad, en la quietud de la noche, sé si el viento es de diez kilómetros por hora o si es de cien.

El fontanero estuvo a rematar la faena que llevaba entre manos. Luego volverá con la factura. Quizás me pregunte si el pago lo quiero con IVA o sin IVA. El Gobierno se queja de no recibir cuanto debiera, porque hay empresas y trabajadores particulares que no lo declaran: No añaden el impuesto del valor añadido en sus trabajos.

Me recuerda otros tiempos de la enseñanza en los Colegios cuando yo participaba. Había Permanencias o Clases de repaso a los niños que lo solicitaban. Estas Permanencias eran voluntarias  y los alumnos pagaban al maestro una cantidad. El Ministerio y Gobierno .en general aceptaba este trabajo extra para alivio del maestro por su escasa retribución.

El Director del Centro se llevaba el diez por ciento de lo cobrado por Permanencias sin haber intervenido en las mismas. Los maestros pagaban religiosamente su parte porque así lo mandaba la Ley, pero me figuro que lo harían con dolor de corazón y si podían meterían en sus listas menos alumnos de la cuenta. “Se han quedado este mes dieciocho niños por cincuenta pesetas cada uno hacen novecientas pesetas. El diez por ciento, noventa, para el Director. Y luego eran veinticinco niños.

Si me pregunta el fontanero que con IVA o sin IVA la factura, no sabré qué decirle. Si fueran mis impuestos  y los miles como los míos a generar empleo o a dar de comer al hambriento, a mí, como a los miles que lo pensaran, ni les pasaba por la cabeza; pero viendo lo que vemos todos los días por los medios, dan ganas de exclamar: “¡Sin impuestos añadidos!”.

Cuando ves que los gobernantes cobran sueltos astronómicos y no permiten rebajarlos; cuando ves a los Sindicalistas de pro que se quedan con el dinero que reciben para enseñar a los trabajadores; cuando ves a los banqueros que dicen orgullosos que este año han superado las ganancias en cientos de millones; cuando ves lo que se cuece en la Comunidad Europea y la codicia de sus dirigentes; cuando ves tantas cosas injustas por el mundo, te sientes tentado a decir al fontanero: “¡Sin IVA, por favor!”.
                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Putin y la Infanta.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 8 febrero 2.014

Fragmento

Santana, sábado, las ocho en punto de la mañana. El cielo, cubierto de nubes, quiere amanecer. Por entre algunos claros, se ve el color rosáceo del sol naciente. Y es que nos recuerda que estamos en invierno. ¿Y qué da el invierno? Lluvia, frío, vientos y demonios. No pidamos peras al olmo ni nueces al olivar.

-¿Qué noticias noticiables tienes hoy?
-Dos sobre las demás, que son muchas pero por sobadas pierden actualidad. Por ejemplo, que los etarras prometan ser buenos si los sacan de la cárcel ya no es noticia; el primer día que lo dijeron sí lo era, pero cuando se repite hasta la saciedad deja de serlo. Que Rajoy promete sacarnos de la crisis y acabar con el paro fue noticia, pero después de dos años de oír lo mismo ya no lo es. Que…
-¿Y cuáles son esas dos noticias de hoy, Jonás?
-Una que empiezan los Juegos Olímpicos de Invierno en Rusia. Putin, con cara de satisfacción, sonríe orgulloso de que sean los más caros de la historia.
-¿Y la otra noticia?
-Ahora a las diez, la infanta doña Cristina tendrá que declarar ante el Juez que no tuvo que ver en los negocios de su marido.
-Si está imputada es que hay pruebas de lo contrario. El mismo Rey dijo que la justicia debe ser la misma para todos.
-Comprometida aseveración, porque él mismo debe entrar en el paquete, a no ser que se cuente entre los que no nacieron en España.
-El Rey de una nación debe ser el primero para lo bueno y para lo malo. Si dijo lo que dijo debía confesar sus pecados por si en la penitencia estaba dejar el trono. En cuanto a su hija, si en un momento de debilidad pecó, que el Juez decida lo que corresponde.
-Bien dicho, Abundio, que sería mal ejemplo escapar por ser vos quien sois.
-Y el mismo padre quedaría tocado, ya que nadie lo vería con el mismo respeto y atención.Tenía que obrar como Guzmán el Bueno ante la toma de Tarifa: “¡Ahí va mi puñal por si no tenéis el vuestro!”. Hay momentos en que se la juega un Rey o gobernante, y este de hoy con la infanta puede ser uno de ellos.              


Francisco Tomás Ortuño, Murcia