martes, 11 de febrero de 2014

Putin y la Infanta.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 8 febrero 2.014

Fragmento

Santana, sábado, las ocho en punto de la mañana. El cielo, cubierto de nubes, quiere amanecer. Por entre algunos claros, se ve el color rosáceo del sol naciente. Y es que nos recuerda que estamos en invierno. ¿Y qué da el invierno? Lluvia, frío, vientos y demonios. No pidamos peras al olmo ni nueces al olivar.

-¿Qué noticias noticiables tienes hoy?
-Dos sobre las demás, que son muchas pero por sobadas pierden actualidad. Por ejemplo, que los etarras prometan ser buenos si los sacan de la cárcel ya no es noticia; el primer día que lo dijeron sí lo era, pero cuando se repite hasta la saciedad deja de serlo. Que Rajoy promete sacarnos de la crisis y acabar con el paro fue noticia, pero después de dos años de oír lo mismo ya no lo es. Que…
-¿Y cuáles son esas dos noticias de hoy, Jonás?
-Una que empiezan los Juegos Olímpicos de Invierno en Rusia. Putin, con cara de satisfacción, sonríe orgulloso de que sean los más caros de la historia.
-¿Y la otra noticia?
-Ahora a las diez, la infanta doña Cristina tendrá que declarar ante el Juez que no tuvo que ver en los negocios de su marido.
-Si está imputada es que hay pruebas de lo contrario. El mismo Rey dijo que la justicia debe ser la misma para todos.
-Comprometida aseveración, porque él mismo debe entrar en el paquete, a no ser que se cuente entre los que no nacieron en España.
-El Rey de una nación debe ser el primero para lo bueno y para lo malo. Si dijo lo que dijo debía confesar sus pecados por si en la penitencia estaba dejar el trono. En cuanto a su hija, si en un momento de debilidad pecó, que el Juez decida lo que corresponde.
-Bien dicho, Abundio, que sería mal ejemplo escapar por ser vos quien sois.
-Y el mismo padre quedaría tocado, ya que nadie lo vería con el mismo respeto y atención.Tenía que obrar como Guzmán el Bueno ante la toma de Tarifa: “¡Ahí va mi puñal por si no tenéis el vuestro!”. Hay momentos en que se la juega un Rey o gobernante, y este de hoy con la infanta puede ser uno de ellos.              


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 4 de febrero de 2014

Del Gobierno.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 4 febrero 2-014, martes, San Teodoro
Del Gobierno
Ayer te hablaba de políticos corruptos. No pasa día que no cojan a alguno escapando de la Justicia como conejo de monte huyendo de un cazador. Te dije en su defensa que la culpa era del tren, que iba sin control y a toda velocidad.
-Un tren haciendo mal por donde pasa.
-Efectivamente. Yo escribí un Cuento sobre el mismo tema: Eran varias familias que pusieron a un gestor para administrar sus bienes. Como quedaron totalmente en manos del Administrador… ¿cómo se llamaba?, ¿Aniceto?, no sé, pero es lo mismo, llegó un momento en que éste pidió préstamos bancarios, hizo compras millonarias, despilfarró el dinero en viajes y juergas, hasta que los propietarios se vieron en la indigencia. “¿Qué había pasado?”, se preguntaron. Entonces cayeron en la cuenta de que el dichoso Administrador los había arruinado.

-La culpa fue también de ellos.

lunes, 3 de febrero de 2014

Coches.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 3 febrero 2014-02-03
Coches
            Sin coche es difícil hoy concebir nuestro vivir. No sólo es necesario sino imprescindible. Cuesta imaginar la vida moderna sin los coches. Nuestros padres, hace solo cincuenta años, vivían en el campo, amasaban pan en sus hornos y utilizaban carros, tirados por mulas, en sus desplazamientos. Hoy han desaparecido los carros, las caballerías y los hornos de cocer el pan.
Los jóvenes quizás piensen que esos tiempos son  leyenda; pero lo cierto es que existieron. El coche es hoy representativo de una época, como lo fue el carro de la anterior, como quizás lo sea el avión en el futuro.

   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

viernes, 31 de enero de 2014

Sobriedad. Enfermos. Como es.

Litesofía –entre literatura y filosofía-. 31 enero 2.014, viernes, S. Juan Bosco
Fragmentos
SOBRIEDAD
Yo propondría vivir en sobriedad, con lo justo, sin pasarse. ¿Existirá una fórmula para medir lo necesario? Debía de probarse a vivir en sobriedad, empezando por las clases sociales altas. Vivir es un don del cielo, pero vivir sin lo necesario no es humano.
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ENFERMOS
            Tengo para mí que no hay personas malas, perversas, en el mundo. Hay, eso sí, personas enfermas. El que mata es un enfermo, el violento es un enfermo. El hombre sano jamás se suicida. La enfermedad se palpa en el trabajo, en la casa, en la calle. Hay enfermos por todas partes.
Centros para curar, sí; cárceles, no. Confundimos la maldad de las acciones con la enfermedad del sujeto. Un enfermo no obra con libertad, no es responsable, por tanto, de sus actos.
La tensión emocional, el tiempo, el calor, el viento… Somos enfermos que podemos echarnos bien poco a la cara los unos a los otros.
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  COMO ES
            España es como un pueblo rural, tranquilo, de zarzuela. Querer otra cosa de ella es no conocer su realidad. Querer que sea como Suiza, como Suecia o Japón es no quererla bien, romper sus estructuras.
España es como es. Querer ser otra cosa es ir contra natura. ¿Quién que no sea un degenerado, maldice a su madre por ser pobre?, ¿quién que no sea un perturbado mental, la cambiaría por otro rango social, estirpe, linaje o laya?      

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

jueves, 30 de enero de 2014

El dinero de los españoles.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 enero 2014, jueves

Fragmentos

Murcia, las nueve, aquí de nuevo. El cielo que veo a mi izquierda es azul y la ropa que hay tendida en la terraza de enfrente no se mueve apenas. Creo que encaja con lo que dijo ayer el informador del tiempo, servicio gratuito que tenemos los españoles.
-¿Dices en serio lo de gratuito? Tú pagas la información temporal como la leche que te tomas en el desayuno.
-Pero la leche, Fortunato, la compro con mi dinero y al pronosticador del tiempo no le pago.
-¿De quién es entonces el dinero del Estado, Amancio?
-De los españoles: Ese lo ponemos entre todos.
-Y el Estado con tu dinero paga esos servicios: cuida los parques y jardines, tiene las calles alumbradas, pone guardias para la seguridad ciudadana...
-Ya, ya, voy comprendiendo; pero, ¡qué cómodo será pagar con dinero de otro!, ¿verdad Fortunato?
-¿A qué dinero te refieres, Amancio?
-Al que tiene el Estado para pagar los servicios que tenemos: “Tú informa del tiempo; tú vigila las carreteras; tú enseña a leer y a escribir…”.
- Y el que administra ¿qué hace?
-Administrar, hombre, ¿o es que repartir servicios y pagarlos luego no es una ocupación?
-Pero lo que es trabajar…
-Pues a eso, fíjate bien, Fortunato, a repartir el dinero que damos, se ocupan más que a trabajar.  “A un panal de rica miel, -dos mil moscas acudieron, -y por golosas murieron -presas de patas en él”.
-Eso es una fábula.

……….

-Vamos a repartir este dineral que nos han dejado.
-¿Todo?
--Es que es de ellos, Jenaro.
-Bueno, vale, pongamos un jardinero aquí; una luz en esta calle; un guardia que vigile; un maestro que enseñe y un cura en la iglesia.
-No, no, la iglesia tiene que ser pobre. Son muchos a repartir y antes es Dios que los santos.
-La misión de repartir es sagrada y han confiado en nosotros,
-Cubramos mínimamente los servicios necesarios y el resto lo repartimos entre nosotros.
-Muy bien, de acuerdo. ¿Y por el bien que les proporcionamos, nos gastamos algo en nosotros, como un viaje familiar, algún capricho o algún regalo a la Señora?
-¡Qué bueno es el jefe!
-Y si no alcanza, se suben los impuestos.
-Empecemos por ponernos buenos sueldos, ya que nos preocupamos por que no les falte de nada.
-Bien dicho, Arturo, tomemos unas vacaciones primero y luego a descansar. 

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 29 de enero de 2014

Colegios. Episodios.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 29 enero 2014
 Fragmentos
Colegios
            El niño necesita de Escuelas grandes, casi ciudades ad hoc, donde se muestren actividades de todo tipo: música, lenguas modernas, dibujo, electricidad, carpintería, mecánica... una gama de trabajos y saberes donde esté representado el mundo del adulto.  
En la enseñanza media, los alumnos dejarían ese amplio campo de actividades para profundizar en saberes más concretos: ciencias, letras, agricultura, sanidad...
En la enseñanza superior, el objetivo sería dominar un tema a la perfección: historia, medicina, derecho, dibujo, botánica…
            Creo que la enseñanza debe ser amplísima en su base para ir reduciéndose conforme se avanza en edad. Primero, de todo pero elemental; después, menos pero con más intensidad. El niño debe tener la oportunidad de conocer mucho; él mismo se encargará de apartar lo que no sea suyo.
La enseñanza debe ser como como una pirámide: base amplia y cúspide reducida.
……………..                
Episodios
-Mi tos no me deja dormir, doctor.
-Con los cambios de tiempo, hay muchos catarros –me dijo.
-Mi mujer no puede dormir tampoco –seguí.
Me auscultó y me dijo que era solo de garganta.
Por la noche, seguía tosiendo. Fue entonces que pensé: “¿No sería la tos uno de los sucesos a que se refería el sacerdote en el altar cuando dijo: “Para estar unidos en lo bueno y en lo malo, os declaro marido y mujer”. ¿Pensábamos entonces que vendrían noches con toses recalcitrantes, ruidosas, impenitentes e incorregibles? Lo más seguro es que no.
Yo del cura –seguí pensando- llevaría una lista de episodios ordinarios que acontecen en la vida matrimonial, recogida de la experiencia de años de confesión, y antes de decir: “Os declaro marido y mujer”, les leía, despacio, la cartilla.
-¿Qué cartilla, Timoteo?
-La lista de casos o peripecias acontecibles, que en esos momentos no se piensan: “Si la tos de uno no deja dormir al otro; si uno sale ventosero y es difícil de aguantar; si ronca tan fuerte que ni con tapones en los oídos dejan de oírse los ronquidos; y mil cosas más. Que es muy fácil decir “Sí, quiero” en esos momentos, cuando todo es esperar a salir de la iglesia a que les tiren el arroz y les hagan las fotos.
Yo diría: “Señorita Tal, ¿tomas por esposo a este hombre para el resto de tu vida y lo soportarías con cuartos o sin ellos, tosa o no tosa, ronque o no ronque, huela bien o huela mal, etc., etc., hasta que se muera?”. Que supieran a lo que se exponían. Que luego no pudieran decir: “Si llego a saber esto no me caso”;  o “¿Por qué no me  advirtieron que esto podía pasar?”.
-Y que no pasara a mayores. Que lo de la tos es pecata minuta para lo que puede venir. Por ejemplo, que se emborrache a menudo y vuelva a casa gritando o pegando a la mujer; que no tenga trabajo ni lo busque y la mujer trabaje por los dos.
-Yo del cura que los casa les diría que lo que van a contraer no es un juego, sino lo más serio que van a hacer en su vida. Que el “Sí quiero” implica renunciar a una vida más cómoda; que los hijos que nacerán son de ambos por igual, y que deberán vivir por ellos y para ellos. ¡Cuántas cosas les diría!
Cuando oigo decir que una pareja se ha separado pienso que no debían haberse casado o que no conocían las reglas del juego, tal vez porque antes no le dijo nadie que una noche podía tener tos y no podría dormir, o que podía roncar, o que podía llegar la droga u otra enfermedad a la que debían hacer frente los dos juntos.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 28 de enero de 2014

El piano.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 28 enero 2014, martes, Sto.Tomás de Aquino
Fragmento
El piano
-Oigo un piano. Y si oigo un piano es señal evidente de que alguien lo toca.
-A no ser que se repita la historia de Maese Pérez el organista, de Gustavo Adolfo Bécquer.
-¿Te imaginas un piano tocando solo?
-¿Quién que fuera pianista no volvería a tocarlo, si pudiera, después de morir?
-¿No es una prueba de que nadie vuelve al reino que dejó? ¿Qué madre que muriera no volvería a abrazar a sus hijos?
-El misterio del Más Allá, tan bien guardado por Dios que no permite una señal por pequeña que sea.
-Ha habido excepciones: ¿No hubo apariciones de la Virgen? ¿No hubo curaciones milagrosas?
-Si en mí se obrara el milagro, pensaría que había sido un sueño. Con todo, hay situaciones que hacen dudar si lo ocurrido es natural o milagroso. Si tienes, por ejemplo, un viaje en avión, y por algo no puedes montar, y luego se estrella y mueren todos los viajeros, ¿no pensarías que alguien te salvó la vida  de un modo inexplicable? Pero, ¿qué digo? Si desde que nacemos somos un milagro viviente?: Cuanto nos ocurre es debido a otro que me lleva de la mano.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia