jueves, 9 de enero de 2014

La Infanta.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 9 Enero 2.014

-Murcia, las ocho, día azul pero frío, como asustado.
-¿Has dicho asustado?
-Sí, como estará el Rey en la Zarzuela, que el pobre no levanta cabeza.
-Cuenta, cuenta, que los chismes no alimentan pero divierten.
-Pues que un Juez ha imputado a la infanta doña Cristina.
-¿Cómo se ha atrevido?
-Es que el Rey en un discurso dijo que los españoles deben ser iguales ante la Ley.
-Y bien que me parece, que, como padre, no debe castigar a unos hijos y perdonar a otros por la misma falta. ¿Y qué delito le atribuye el imputador?
-A la infeliz Infanta la ha perdido la avaricia, que, como sabes, es un pecado capital como la soberbia o la envidia. El demonio es malo y astuto: sabe dar donde más duele para ganar la batalla.
-No acabo de entender lo que dices.

-Escucha: la Infanta un día se casó con un tal Urdangarín, apuesto mozo que jugaba al balonmano. Tuvieron hijos y eran felices. Pero hete aquí que el demonio, como hizo con Eva en el Paraíso cuando le dijo: “¿Quieres ser más que Dios? ¡Come del fruto de ese árbol!”, se le apareció a Urdangarín y le dijo: “¿Te conformarás con lo que tienes siendo tu suegro el Rey?”.

Y le enseñó cómo hacerlo: “Irás a grandes empresarios y dirás: “Deme dinero y no lo diga a nadie, que el Rey le compensará”. Y él le dijo a su mujer: “Seremos ricos, Cristina, muy ricos; tendremos palacios y mansiones de lujo; viajaremos en yates propios por todos los mares del planeta”. La mujer, como Adán en el Paraíso, deslumbrada ante tamaña promesa, miró a sus hijos y cayó en la trampa.

Mas, ay, cuando más descuidados estaban, alguien que no era de la familia, se fijó en el tren de vida que llevaba la familia Urdangarín y la hija del monarca, y pensó: “¿De dónde sacan el dinero para mantener tantas casas y hacer tantos viajes?”. Y descubrió que su fortuna era ilegal; que engañaba a incautos poniendo a su suegro de tapadera.

Cuando tuvo pruebas suficientes, lo denunció. Y el caso se divulgó por todos los medios nacionales e internacionales. Nadie pasaba a creerlo, pero las pruebas eran tan evidentes, tan contundentes, que Urdangarín fue inculpado por robo continuado manifiesto.

-¿Y la infanta Cristina?

-Los amigos de la Casa Real intentaron separarla del follón que se había montado, pero el Juez dijo como Quevedo: “¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?”. Y comprobando que tan culpables fueron Eva como Adán en el Paraíso; que tanto montaba Isabel como Fernando en Castilla; que donde uno firmaba, firmaba el otro aquí, y donde uno iba de viaje, iban los dos, sin dudarlo llamó a la Infanta a declarar.

¿Qué de sustos, sobresaltos y miedos en la familia! “¿Qué ha pasado aquí?”. “¿Cómo se imputa a la Infanta?”. Y, mientras tanto, el Demonio danzaba feliz. 

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 8 de enero de 2014

Cambios.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 8 Enero 2.014
Cambios
            En las personas ocurre como en los atardeceres: no vemos el cambio de la luz a la oscuridad. Pero si nos encerramos en una habitación a media tarde y salimos unas horas después, apreciamos la diferencia. En las personas sucede lo mismo: Los años dejan huella de su paso por nosotros, nos guste o no nos guste.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

martes, 7 de enero de 2014

Premios.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 7 enero 2.014
Premios
            ¿Premio o castigo? ¿Autoritarismo o tolerancia? Difícil decidir cuál es el mejor sistema de gobierno. Unas veces parece mejor uno, luego se piensa en el opuesto.
            ¿No será que en un Estado maduro se deba utilizar el diálogo y en otro más inmaduro, se deba utilizar la fuerza?

Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

sábado, 21 de diciembre de 2013

Diferencias.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 21 diciembre 2.013, sábado, Sta. Yolanda
Diferencias
Entre los pueblos sigue habiendo diferencias. Hay religiones y lenguas diversas para pensar en una gran familia, en la familia humana.
Bien es verdad que hay rasgos comunes que los agrupa, que los distingue del resto, pero hablar del género humano como de una gran familia sigue siendo una utopía.

                                                                     Francisco Tomás Ortuño, Murcia

viernes, 20 de diciembre de 2013

Optimismo.

Litesofía entre literatura y filosofía-, 20 diciembre 2.013
Optimismo
Está en nosotros cambiar el signo de las cosas? ¿Podemos hacer que lo feo sea hermoso; lo desagradable, agradable; lo violento, apacible? Estoy pensando como James y Sergi, toda una teoría psicológica; como Copérnico con los astros, o como Kant con el pensamiento. James pensó que podemos sentir como deseamos, como queremos. Yo pienso como él.
      Hay que llenarse de alegría. Ese es el secreto. Se lo inyectaría a mis nietos, a los amigos, a todo el mundo. Hay que llenarse de alegría. Es el caso de los optimistas, que todo lo ven de color de rosa: “Hoy tengo para mi un día nuevo; presiento que será hermoso, alegre; no podrá ser de otra forma”.
“Saldré de casa rebosante de felicidad, saludaré eufórico a cuantos vea, querré a cuantos me tropiece, sentiré alegría de respirar aire fresco, empezaré mi trabajo orgulloso. Seguro que el día será redondo para mí”.
Hay que llenarse de alegría, de ideas felices,, de momentos de triunfo para sentirse bien. El mundo y la vida es de los que piensan así. Yo quisiera encontrar la frase que  solo al enunciarla me cambiara, que solo al pronunciarla me llenara de contento.
Hay que buscar esa frase, ese talismán que nos transforme. Puede ser, por ejemplo: "Soy plenamente feliz". Puede ser otra parecida. Cuando la encuentres,  repítela, ámala. Toda tu persona sentirá sus efectos y todo tú irás cambiando a lo que ella dice.    

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

jueves, 19 de diciembre de 2013

El hombre.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 19 diciembre 2.013
El hombre
Durante milenios, la Tierra vivió tranquila, en una serenidad cósmica absoluta.  Siglos de calma, de sincronización total. Un día apareció la vida. Hubo un ligero sobresalto, para mirar algo desacostumbrado. Fue como levantar las orejas el perro ante el ruido impreciso de unas hojas.
Pero pronto, la vida vegetal se acopló a la Naturaleza. Formó parte de ella como invitado agradecido. Todo siguió igual. Diría que hasta la Tierra se alegró. Fue el adorno que faltaba de unas flores a la casa, de unos árboles y prados verdes, para asombro de otros astros, grises y pardos, de color tierra.
Y luego, tras siglos y milenios sucesivos, la Naturaleza tuvo otro desliz. ¿Cómo fue? Nadie se lo explica, pero el animal se vio en la Tierra. La aparición de esta clase de vida fue sin duda el hecho más trascendente de millones de años. El Planeta se sobresaltó de nuevo. Frunció otra vez el entrecejo. Cuando vio que se movía libremente, por si, lo miró con curiosidad.  
La nueva vida se reprodujo, respetando lo que encontrara. La Naturaleza volvió a cerrar los ojos. Criaturas extrañas, al fin, pero que no le hacían daño. Seres raros que permitían dormir como antes. Hasta llegó el Planeta, en sus descansos de sueño, a sentirse agradecida, más segura y acompañada, por estos nuevos inquilinos.
Flores y animales divertidos. Colores y juegos de circo. La casa se adornaba y crecía caprichosamente en tierra firme, por aire y por mar. Legión de seres se multiplicaban a placer. Y el mundo seguía sin más complicaciones. No sabía que su único enemigo, el hombre, estaba a punto de nacer.

                                                                                    Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Pensando.

Pensando
Estoy pensando en las parejas de hoy, Saturio. Dos se casan y tienen hijos. Con las mismas, se descasan y los hijos se reparten: “Estos para ti y este, que pesa más, para mí”. El padre descasado vuelve a casarse con madre descasada. La pareja emparejada tiene más hijos, y hasta el hijo del primer matrimonio, en las horas de trabajo de los padres, tiene un hijo con la hija de la segunda esposa. Si queda juventud, aún puede complicarse más la mescolanza familiar y se vuelve a los tiempos en que el fin primordial del matrimonio era la procreación indiscriminada.
Sigo pensando: “¿Qué relación hay entre los hijos de un padre con los de madres distintas? ¿Cómo debe llamarse a los hijos que nacen de varios padres? ¿Y si el hijo de su padre tuviera un hijo con la madre que entró a su casa para ocupar el puesto de la madre separada?
No me aclaro con este embrollo, barullo, enredo o jerigonza, Saturio. Con lo fácil que era antes, o después de los primeros tiempos paradisíacos. Quiero decir cuando dos se casaban para siempre y los hijos eran ni más ni menos que hermanos.
-Son los tiempos nuevos, Petronio. En la medicina, los primeros médicos eran “generales”: médicos para todo. Luego se fueron separando: del corazón, del hígado, de los huesos… En la enseñanza, lo mismo: de ser “maestros de niños” se pasó a ser de parvulitos unos, otros de primaria y otros de secundaria. Y en la abogacía, de resolver cualquier asunto se pasó a distinguir el tipo de problema, el género o la especie.
-Una de estas clases a resolver por los letrados fue la de uniones y desuniones en las parejas, y me temo que no de las más fáciles de resolver. Cada caso es más peliagudo que el anterior. ¿A quién dar la razón? ¿Cómo apaciguar los ánimos de fieras que quieren devorarse? Estos abogados, que se llaman matrimonialistas, se enfrentan a casos sin  solución.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia