miércoles, 25 de junio de 2014

Refranes de lluvia.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 junio 2014, miércoles, San Próspero
Por ayer
Murcia, la una. Oigo el piano y la tele está encendida, Melecio: algo raro percibo en el ambiente, que tocar el piano a estas horas y ver dibujos animados, no es habitual en esta casa a la una del mediodía.
-Investiguemos, Tolomeo... Ya está claro: son tus nietos, que han invadido la casa. Como han terminado las Clases y los papás aún trabajan, en algún sitio tenían que estar: Ayer con el tío Miguel, hoy con los abuelos y mañana Dios dirá.
-En junio terminan las actividades. Yo mismo el jueves próximo acabo con mis baños en Inacua. Y así. Ya en julio vacaciones para todos.
-Hoy amaneció lloviendo en Murcia, Melecio. Tuve que ir con el paraguas abierto a la piscina. En el baño turco se comentó:
-¡Qué noche de llover! -dijo uno.
-Ya estaba haciendo falta el agua -respondió otro.
Y yo, que ayer oí un refrán a Mónica, la mujer del tiempo, seguí:
-Pues agua por San Juan quita vino y no da pan.
Se quedaron mudos. Por fin, alguien dijo:
-O sea, ¿que perjudica a las vides y a los cereales? Me miraron interrogantes.
-Eso dice el refrán –seguí-, y los refranes son la sabiduría de los pueblos.
Siguieron callados.
Luego se reanudó la conversación. Una señora dijo en voz alta a su compañera:
-Y yo que regué ayer mi huerto y luego se pone a llover. Como en el mapa pusieron un sol en la región, ¿quién iba a pensar que llovería?
-No te puedes fiar, Juana: a Murcia no la tienen en cuenta.
-Felicidades, por el santo –dijo el señor que había al otro lado.
-Muchas gracias, caballero -le respondió amable ella.
Pero el que estaba a su lado seguía pensando en la lluvia y saltó:
-Podía denunciar el caso, que haber regado por no avisar podía causarle perjuicios.
Justo entonces me creí en el deber de decir otro refrán:
-Agua del cielo no quita riego.
-¿Qué quiere decir con eso ahora? –dijo molesto el de enfrente.
Todos me miraron expectantes.
-He dicho y repito –seguí tranquilo- que agua del cielo no quita riego. Es otro refrán que significa que aunque llueva se puede regar, que unas aguas no perjudican a las otras.
-Pues si hubiera sabido que iba a llover, no me molesto en regar –terminó la primera visiblemente enojada.
Nadie volvió a abrir la boca.

                          Francisco Tomás Ortuño, Murcia

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