domingo, 20 de abril de 2014

Siro. Deber cumplido. Doctrinas.

Litesofía -entre literatura y filosofía-, 19 abril 2014, Sábado Santo
Fragmentos
SIRO
            Mi vecino tenía un perro llamado Siro, el cual ladraba unos minutos cada dos o tres días, cuando su amo le llevaba la comida- Estaba programado. Siempre hacía las mismas cosas: o dormía, o ladraba, o comía. Su vida se reducía a tan primarios y elementales actos. Para unos Siro era un perro con suerte; para otros, el más infeliz de los canes. En el perro de mi vecino se sintetizaba la filosofía del vivir: o pasar de todo o soñar con mucho.
            Leo estos días "El Bhagavad-Gita" de Su Divina Gracia Bhaktivedanta, sobre la filosofía de los vedas. Para Arjuna, la Suprema Personalidad de Dios, no hay nada por lo que nadie deba lamentarse.  
La filosofía brahmánica es la filosofía de Siro. Su felicidad se centra en no tener apetitos y renunciar a cuanto los sentidos puedan ofrecer: "La persona que no se perturba por el incesante fluir de los deseos, es la única que puede encontrar la paz, y no la que se esfuerza por satisfacer dichos deseos". Amigo Siro, eres un gran filósofo.

DEBER CUMPLIDO
 ¡Cómo influye en el ánimo de cada uno el cumplimiento del deber! Ese deber, concreto a veces, inconcreto otras, nos hace sentirnos alegres o tristes. Cumplir con el deber es la base para estar satisfechos y ser felices.

DOCTRINAS
            Las filosofías son hijas de cerebros, optimistas unos, pesimistas otros. De aquí las diversas corrientes. La enfermedad nos hace ser de una forma y la salud de otra. Quevedo tuvo que tener sus ratos de amargura para componer aquel soneto: "Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados...". Pues a descansar antes que escribir con pesimismos. A emborronar papeles solo cuando estemos contentos y a no escribir cuando nos ronden las depresiones.

Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

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