Cuando supe que Alfonso X, llamado el Sabio, había dicho orgulloso: “Si Dios me hubiera consultado a mí sobre el orden del universo, le hubiera dado unas cuantas ideas”, me sonreí. ¿Qué le hubiera dicho el vanidoso rey a Dios que estaba mal? ¿El Sol?, ¿la Tierra?, ¿el Universo?
Es algo así como la hormiga que se instalara sobre la piel de un elefante y pretendiera dirigirlo. Lo más sensato sería aceptar el movimiento del paquidermo y dejarse llevar. ¿En qué podemos alterar el mundo que nos lleva, don Alfonso?
Francisco Tomás Ortuño, Murcia
No hay comentarios:
Publicar un comentario