martes, 15 de octubre de 2013

La hormiga.

  Cuando supe que Alfonso X, llamado el Sabio, había dicho orgulloso: “Si Dios me hubiera consultado a mí sobre el orden del universo, le hubiera dado unas cuantas ideas”, me sonreí. ¿Qué le hubiera dicho el vanidoso rey a Dios que estaba mal? ¿El Sol?, ¿la Tierra?, ¿el Universo?
   Es algo así como la hormiga que se instalara sobre la piel de un elefante y pretendiera dirigirlo. Lo más sensato sería aceptar el movimiento del paquidermo y dejarse llevar. ¿En qué podemos alterar el mundo que nos lleva, don Alfonso?

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

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