martes, 30 de abril de 2013

Africanos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 Abril 2.013, martes
Murcia, las diez y media. Vengo de Inacua por el camino de los coches y de los negros. ¡Pobres negros! Los persigue la policía. ¿Por qué no pueden ganarse unos euros guardando los coches? Veo últimamente que se presenta la policía y que los negros huyen o se esconden. ¿Qué mal hacen con estar allí, donde los murcianos y las murcianas dejan el coche para ir a trabajar?
-Yo no distingo a los negros, Calixto. Para mí todos son africanos. En cambio, unos serán de Etiopía, otros de Zimbabwe, otros de Mozambique; estos vendrán de Nigeria y los otros de Sudán. ¿Se distinguirán entre ellos?
-¿Cómo van a distinguirse, Zacarías? ¿Acaso lo llevan escrito en alguna parte? Suponte que van europeos allí: de España, de Italia o de Bielorrusia, ¿tú crees que los van a conocer?
-Cuando hablen, sí sabrán por lo menos que son compatriotas.
-Como en Europa, Zacarías.
-Igual que tienen una moneda común podía haber una misma lengua, ¿No te parece, Calixto? Para dentro de casa, cada país la suya; y para fuera la de todos.
-No estaría mal, que me parece que mucha Comunidad Europea pero seguimos siendo países independientes.
-Es verdad, que si somos todos Europa, ¿por qué los alemanes dicen lo que tenemos que hacer en España, en Grecia o en Portugal? ¿Por qué esas deudas millonarias y esta crisis fenomenal?
-Para ser una Nación, Calixto, debían de borrarse las fronteras y los débitos. Hacer lo que se hace en Eapaña: varias Comunidades pero un solo Estado. Entonces sí podríamos decir que éramos Europa, con más de diez millones de kilómetros cuadrados y setecientos millones de habitantes.
-En España hay zonas ricas y zonas pobres: no es igual la huerta de Valencia que las Hurdes extremeñas, pero ¿qué se merecen sus habitantes?
-O en una casa: un hijo podrá más que otro por circunstancias de salud, de suerte o de inteligencia, ¿por eso vamos a echar a los leones a los que rindan menos? ¿No será más justo ayudarles?
-Lo de Europa da qué pensar, Eulogio: o somos o no somos una Nación. Si lo somos como dicen, moneda única, fronteras fuera y a empezar de cero con el erario común.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 29 de abril de 2013

Matrimonio.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 29 Abril 2.013, lunes
Fragmento
Ayer De Prada, en Lágrimas en la lluvia, nos largó una peli de amor. Mejor, de tres amores: en la pubertad, en la juventud y en la vejez. Los comentaristas luego hablaron de aspectos de este universal sentimiento. “¿Por qué se rompen hoy tantos matrimonios?”, se preguntaban los cuatro intervinientes, tres caballeros y una dama.
No les oí decir que el matrimonio es algo tan serio que no debía incluirse en el campo sentimental. Ni que la Iglesia tiene la fórmula verdadera para esta unión de dos personas de distinto sexo, que no es otra que procrear y educar a los hijos que tengan.
Los componentes de la pareja deben entrar al matrimonio con el compromiso de no separarse nunca y de educar lo mejor posible a sus hijos. Lo demás son juegos y caprichos que nada tienen que ver con el matrimonio. El niño juega a la pelota; el mozo escala la montaña; el joven flirtea con las chicas, y el adulto se une para siempre con una mujer.
Y dicha unión tan importante debe ir precedida de Escuela que enseñe lo relacionado con el nuevo estado.
-¿Y si no se aprendiera a pesar de los medios y las buenas intenciones? 
-Cuando se funden cobre y estaño ya no queda cobre ni estaño en la fusión, Bernardo, sino otro cuerpo distinto que se llama bronce. Claro que le puede ir mejor o peor, dependiendo de muchos factores: económicos, sociales, familiares, políticos, etc., pero eso le ocurre a todo ser viviente: un pez es capturado y corre distinta suerte que otro que sigue en el mar; un jarrón se rompe en pedazos si le damos impensadamente con el brazo y cae al suelo; una torre se destruye si una mañana tiembla la tierra… Y al bronce puede irle bien o mal, pero nunca al cobre del que procede, ni al estaño, que ya no existen. Desde que toman la enorme y santa decisión de unirse, la pareja deviene en ese bronce, distinto a lo anterior, que emprende la aventura de crear vida.
-No había oído hablar de este aspecto del matrimonio.
-Pues está ahí, como solución a tantos matrimonios rotos. ¡Cuánto fracaso matrimonial por no conocer, ni menos aplicar, las reglas del juego. ¿Tú crees que pueden jugar al fútbol veintidós jugadores que no hayan oído hablar de fútbol? “Ahí va un balón, dos porterías y once futbolistas en cada campo. A correr y a dar patadas”. Hasta que a uno se le ocurre pensar: “¿Y qué debemos hacer?, ¿cómo se gana en el juego?”.
Pocas cosas hay más serias que el matrimonio, ni más importantes. De él dependen la continuidad humana y la felicidad de la especie. Por eso nada mejor que instruir a las parejas que se comprometen a llevar a cabo tal hazaña. Poner veedores, inspectores sociales, consejeros, controladores o supervisores, que al más pequeño desliz, o a la más mínima petición de ayuda, tuvieran el apoyo necesario.
-Y los matrimonios de parejas del mismo sexo?
-La sociedad no debía jugar con algo tan serio, Bernardo.
-Pero si quieren…
-No deben permitirlo. Pueden ir juntos de paseo, ir al cine si les apetece, hasta vivir juntos en un juego amable y divertido. Pero eso es otra cosa. Cocinar no es trabajar en una fábrica o cultivar flores. Son actividades distintas. Y eso lo comprender hasta los niños de la escuela.
Cuando juegas al dominó, sabes que no estás en Clase de Griego. Cada cosa es ella y no otra. Cuando lo pasan bien dos hombres que sintonizan juntos, o dos féminas, deben saber que una cosa es repicar y otra distinta ir en la procesión. Nada que ver una cosa con la otra, Bernardo.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

domingo, 28 de abril de 2013

Diccionario.


DICCIONARIO
            En esta habitación se está bien, con fresco natural, que es el mejor que se ha inventado. A mi derecha el diccionario, mudo, esperando siempre que le consulte algo. Qué maravilla poseer un compendio del saber tan al alcance de la mano. Lo que quieras conocer te lo ofrece amablemente, sin resistencia, sin cobrarte nada, hasta diría que agradecido.
Un diccionario tan completo como este, en diez gruesos tomos, es el mejor profesor particular que existe. ¿A quién se le ocurriría primero recoger  las palabras en un libro por orden alfabético? Fue genial su idea. Quizás esta persona, como en otros casos, dejó su invento y se perdió por el foro sin dejar rastro. No me digas que no tuvo importancia.
¿Te imaginas encontrar en los diez tomos de más de mil páginas cada uno, la vida de Cervantes si no estuvieran por orden alfabético? Ahí es nada. Y de esta forma, en pocos segundos, topas con ella: Segundo tomo, página 880, primera columna, abajo: "Príncipe de los ingenios españoles, inmortal autor del Quijote, insigne crítico, poeta y novelista, que como nadie manejó el habla castellana..." ¿Nos damos cuenta de lo que ofrece un buen diccionario enciclopédico?". "Inventario del saber humano", reza en sus páginas primeras. Si yo tuviera que elegir entre todos los libros que me ofrecieran, no me lo pensaba mucho. En ningún otro hallaría tanta materia, tanto saber como en este, fiel amigo, prudente, humilde. Abro al azar por la página 685, hay una tortuga dibujada: "Carey, tortuga de mar, de la familia de los quelónidos..." ¿Quién puede dar más tan generosamente? ¡Qué paciencia la suya!: días, meses, años, aguardando en silencio tu consulta. Cuando te sirve, feliz, imperceptiblemente, te da las gracias.

sábado, 27 de abril de 2013

Herencias. Mafia.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 27 Abril 2.013, sábado lluvioso
Fragmentos
             HERENCIAS
            ¿Has reparado en que cada persona cuando muere deja una herencia espiritual? Algo que dijo, o que hizo, permanece. Ella parte, pero de ella queda un recuerdo, una vivencia.
            Un año es lo mismo. El año pasa, pero queda su historia. De él quedaron hechos importantes, trascendentes muchas veces, que no mueren. Es su herencia espiritual.
            MAFIA
            La mafia la define el diccionario como "Asociación de malhechores que existen en Sicilia". Me refiero a un diccionario de principios de siglo ("Alfonso XIII, actual rey de España"). He leído un artículo sobre la mafia y los narcotraficantes; veo que esa "asociación de malhechores siciliana" de que nos habla el diccionario, se ha extendido a otras naciones y a otros continentes.
El tráfico de droga es un mercado internacional de tal calibre hoy que en él están implicados países de todo el mundo. En su día, los americanos fichados por la policía, llamaron en su auxilio a sus colegas de Sicilia, y éstos operaron aquí con heroína sin despertar sospechas.
De esta forma nació el negocio más grande del siglo, exportando droga a todos los rincones del globo. Los sospechosos eran detenidos, pero la policía se veía impotente para llegar a todas partes; el fuego se hizo devastador en todos los países. La cúpula permanecía escondida y operaba en todos los mercados, abriendo puntos de venta en los sitios más insospechados: hoteles, pizzerías, grandes comercios.
            Seguir la pista hoy de los narcotraficantes se ha convertido en la carrera más apasionante para el cuerpo policial de todo el mundo. Descubrir focos de droga y apresar a los traficantes de heroína es labor primordial de gran parte del planeta.      
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

viernes, 26 de abril de 2013

Elucubraciones.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 Abril 2.013,  San Marcelino
            ELUCUBRACIONES
            Mi hijo va camino de Panamá. Si miras desde lejos, con los ojos de la imaginación, nuestro planeta gira como un trompo, confiado, alrededor del sol, con otros compañeros, Venus, Marte, Saturno. Nos hemos acostumbrado a verlo como la cosa más natural, si bien da vértigo si lo pensamos despacio.
Viendo con los ojos de la mente nuestro mundo, la Tierra, y mirando ese espacio pequeñísimo llamado España, que emerge de los mares, ¿qué significa desplazarse un avión de España a Centroamérica? Panamá está ahí mismo. De lejos se ven juntas las dos naciones, sin solución de continuidad, como se dice en los libros. Y es que si la Tierra es diminuta, las distancias en ella tienen que ser exiguas por fuerza.
            ¿Y el universo?, ¿cómo ha logrado su perfección tan acabada?, ¿de dónde le viene el impulso que genera movimientos tan precisos?, ¿cómo después de millones de siglos no se ha destruido? La mente se pierde con tales elucubraciones.
Si el sistema solar es una maravilla de perfección, ¿qué me dices de una galaxia? Miles, millones de sistemas como el nuestro. Espanto produce pensarlo. ¿A quién no asombra esta máquina tan perfecta?, ¿quién no se admira de semejante ingenio que nos mantiene?
Y si es de maravilla una galaxia, ¿qué diremos de los miles y millones de galaxias conocidas? ¿Te lo puedes imaginar? Cierra los ojos e intenta abarcar el universo. Marea, ¿verdad?  Los espacios siderales producen vértigo.
            Pero hay algo que nos asombra más, si cabe. Si desconcierta la grandiosidad del universo, ¿cómo nos deja la idea inconcebible de que ser tan descomunal flote en la nada? Porque el mundo, concebido como conjunto de astros, no es un archipiélago sino una isla: un vaso con agua en la que flotan partículas. Gigantesco, descomunal,  grandioso, pero uno.
Y más allá de todo, ¿qué hay? Al final del convoy, ¿qué se encuentra? ¿La nada? ¿Te imaginas el mundo sin ser sostenido? Ahí está el gran misterio del universo: Si es uno, por grande que sea, tendrá que flotar en el vacío. Y eso escapa a nuestras luces.     
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 25 de abril de 2013

Brios.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 Abril 2.013
BRIOS
            Antes, a mí me ilusionaba un viaje. Ahora también, pero menos. Los ímpetus  se adormecen. Cuando otros hablan de viajes largos, yo prefiero quedar en casa. Son los años, que nos aquietan y nos duermen en un presente de paz.
Recuerdo que en otro tiempo quedar en casa era motivo de graves preocupaciones para mí: Era como una obligación salir, aunque fuera a ninguna parte.
Con los años nos hacemos moderados en el pensar, en el sentir, en el soñar. Lo que antes nos preocupaba, nos deja indiferentes; lo que alteraba nuestros pulsos, ahora nos resbala; lo que nos hacía ilusión, nos deja fríos.
            ¿Es mejor así?; ¿es peor? No sé. Los ardores juveniles crean sueños; la mesura y el reposo, sin embargo, nos hacen ver la realidad más objetivamente, más real, pero con menos colorido. El joven corre tras un sueño; el mayor vive con menos sueños por los que correr.
Contemplo las golondrinas que pasan cerca, escucho los mil ruidos que me circundan, siento la brisa sobre mi piel, saboreo la tranquilidad que me proporciona esta terraza, lejos del “mundanal”, con un libro entre las manos, y no deseo grandes cosas ni me inquietan otras. Soy feliz así, tranquilo, sin prisas, sin deseos vehementes. Es, quizás, la paz precursora de otra vida.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 24 de abril de 2013

Psicología.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 Abril 2.013
PSICOLOGIA
            Se echa de menos hoy en todos los ambientes una preparación seria para tratar con las personas. En una palabra, descuidamos la Psicología en los centros educativos, la ciencia del comportamiento humano.
Por qué se obra así en tales casos, por que se reacciona como lo hacemos, por qué no nos comprendemos mejor, por qué no escuchamos a los demás, por qué la agresividad, etc.
En la vida diaria, la relación personal es tensa, difícil. No sólo en las profesiones entre compañeros, sino en la calle y en el mismo hogar. Falta preparar a las personas en la ciencia del comportamiento.
El niño pequeño puede quedar traumatizado por un revés que a los mayores pasa inadvertido: El caso de los celos, por ejemplo; el mismo momento de nacer con luces, ruidos y golpes en la espalda, ¿no puede dejar marcado al niño para el resto de su vida?
La Psicología debe entrar en nuestras escuelas como asignatura obligada. Enseñar a comprendernos es fundamental. Saber reaccionar debidamente ante injurias es de extrema necesidad. La Psicología debe enseñarse en la escuela. No basta con saber matemáticas, historia y ciencias naturales: hace falta esa otra ciencia del comportamiento.
            Nuestras acciones obedecen a hechos concretos de nuestra psique. Un niño está triste porque el amigo le abandona por otro; en casa le gritan por verlo serio; el niño se encierra en su habitación; el padre le obliga a que salga; el niño grita. Esta puede ser una entre mil situaciones que se dan a diario en la sociedad en que nos movemos.
Si aprendiéramos de niños a actuar por las causas reales que motivan nuestras acciones, todo sería distinto. Hay que comprenderse, hay que estudiar Psicología. Se echa de menos esta asignatura en los centros educativos.      
                                              
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Nimiedades.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 23 Abril 2.013,  Día del Libro
NIMIEDADES
            Sigo leyendo a Azorín. Su prosa es delicada, de encaje. Cuenta cosas como un abuelo a su nieto. ¿Siempre sería así don José? Pienso que sí: las personas cambian poco. Azorín sería de pequeño tranquilo, introvertido, amante de la soledad. De joven lo mismo.
Yo lo adivino alto, delgado -cenceño diría él-, pausado, escribiendo pierna sobre pierna en un banco del jardín, o paseando solo, con un bastón en su mano, cortés siempre, educado.
La persona cambia poco con el tiempo. Es una unidad de ser y de  actuar cada persona. Podrá sufrir cambios de fortuna, profesionales, políticos o sociales, debidos a circunstancias del momento. Pero,  como fuera en su niñez, piensa y se gobierna de mayor.
            El libro “María Fontán” quiere tener argumento, pero es todo lo mismo: capítulos cortos, repetitivos, morosos. La vida de María Fontán es absurda, zonza que diría Azorín. Tiene poco sentido una vida tan vacía y al mismo tiempo tan llena de nimiedades. Una amiga, un amigo y un marido que fue marqués.
Las lecturas de Azorín no inquietan ni perturban. Otras más apasionadas, más vivaces, aceleran los pulsos. Baroja es de éstos: un mundo lleno de personas el suyo, con problemas, como una colmena que bordonea en tus oídos.
            El escritor se retrata en sus obras. Ortega, por ejemplo, es inquieto, suficiente, maestro, consciente de su clase superior. Azorín es educado, cortés, sencillo. Baroja, nervioso, desordenado, confuso, sin ley.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 22 de abril de 2013

Epopeya.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 22 Abril 2.013, lunes , San Cayo –que no callo-.
            EPOPEYA
            ¿No te parece como si fuera la humanidad una “troupe” que tuviera como misión representar una comedia? El escenario, gigantesco, colosal; nosotros, los actores, los justos, señalados previamente. Cuando le toca salir a uno, alguien lo llama, representa su papel y fuera. Un papel siempre corto, modesto, sencillo. Siglos, milenios esperando; le toca el turno y sale a escena; termina su papel y se acabó. La obra en su conjunto debe de ser monumental.
            Los años, los meses, los días, como los actores,  son parte de la comedia. Protagonistas de un instante. Lo mismo que esta mesa donde escribo, que esta silla y que este bloc. De lejos se verá a cada uno, en su momento, aparecer y desaparecer, nacer y perderse, como estrellas fugaces, como puntos escondidos pero necesarios de un tapiz.
            La epopeya universal tendrá que haberla pensado y creado Alguien, como el escenario. Alguien superior, externo y poderoso sobre toda ponderación. ¿Qué fin tendrá la obra? ¿Sólo un capricho de su Creador? Parece pobre fin a tamaña grandiosidad. ¿Nos reunirá luego a cuantos hemos participado para decirnos lo que se propuso? ¿Nos veremos cuantos hemos intervenido para celebrarlo? Tanta obra para no dar fruto, para ser un sueño vano, para quedar en nada, no tiene sentido.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

sábado, 20 de abril de 2013

Azorín.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 20 Abril 2.013, San Teodoro
            AZORIN
            A Azorín no se le puede leer deprisa. Su caminar es lento en lo que describe, pausado, repetitivo. Me lo imagino traspasando zaguanes y puertas morosamente. No puedes ir corriendo cuando él va despacio. Saboreas con delectación el aire. Tienes que ir con él, como de paseo en una tarde por el parque.
"La novia de Cervantes" tiene páginas insuperables de belleza. "Un hidalgo" también. La prosa de Azorín es magistral. Describe situaciones de la vida cotidiana como pocos han sabido hacerlo. Las ofrece tan reales que parece que las ves, que las vives, que sientes el frescor de un patio oliendo a rosas y a jazmines.
"Es en 1518, en 1519, en 1520, en 1521, o en 1522", así comienza con "Las raíces de España", donde manifiesta el orgullo hispano de tener sirviente sin poder comer. ¿Podríamos imaginar a un Azorín atolondrado? Cuando leemos páginas y páginas del maestro, lo sentimos cerca, como un gato que duerme a nuestro lado, como un amigo.
Lo sentimos andar estirado, despaciosamente, mirando a todas partes, llevando en su mano un bastón. Amable, educado, observador, atento. Nos recuerda a un abuelo que pasea plácidamente, quizás con un nieto de la mano, esperando la hora de ir a descansar.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

viernes, 19 de abril de 2013

Jueces.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 19 Abril 2.013
Fragmentos 
            JUECES
            Es curioso que ayer pensara yo, no recuerdo por qué, o sí, que los jueces deberían ser por encima de todo inteligentes y humanos. Muchas faltas no debieran ser juzgadas con el rigor de la ley, sino teniendo en cuenta otras razones. El juez, pensaba yo, debería apartarse a veces de la ley que castiga y, como padre comprensivo, obrar en conciencia.
Y mira por dónde hoy, leyendo un texto francés, se repite mi pensamiento: "Je ne craindrais pas beaucoup les mauvais lois si elles étaient appliquées par de bons juges" (no temería las malas leyes si fueran aplicadas por buenos jueces). "Pour équitablement apprécier le delit de l'indigent, le juge doit, pour un instant, oublier le bien-etre dont il jouit, afin de s'identifier autant que possible avec la situation lamentable de l'etre abandonné de tous" (para apreciar con justicia el delito del indigente, el juez debe por un instante, olvidar su bienestar e identificarse lo más posible con la situación lamentable del ser abandonado por todos).  

            El español, en general, es abierto y comunicativo; el inglés, discreto y aristocrático; el francés, libre y orgulloso; el alemán, altanero y arrogante. Cada nación, como cada individuo, por circunstancias históricas, geográficas, étnicas, religiosas, lingüísticas y sociales, es como es y no de otro modo. Su orgullo debe radicar en quererse como es; su gloria en llegar a ser ella misma. Pero hoy, por una serie de razones complicadas, el mundo anda revuelto: las naciones se empecinan en hacer lo que las otras. Cuando volvamos a ser cada uno lo que somos, sin otras aspiraciones absurdas, el mundo se habrá encontrado y habrá salido de la locura en que se encuentra.

Francisco Tomás Ortuño,
Doctor por la Universidad de Murcia

jueves, 18 de abril de 2013

Ortega


         191      ORTEGA
            Ortega para mí es un intelectual nato, vasto, profundo. Su mirada inquieta, inquisitiva, penetra en cuanto ve. Es una linterna en la oscuridad. Mirada perspicaz y penetrante la suya. No se contenta con describir sino que analiza su presa como en un quirófano y penetra en los intersticios de su urdimbre como el mejor cirujano. Su campo de acción es amplísimo: igual una obra de arte, que un hecho científico, que un acontecimiento histórico. Conoce el italiano, el latín, el griego, el francés, el alemán. ¿Qué no puede una mente así?
            Leer a Ortega es esperar a cada paso la disquisición sabia y oportuna; es estar embobado delante del maestro; es salir del tema principal y recorrer calles mágicas, encantadoras, para volver después; es ir a su lado y no querer soltarle, porque cuanto dice, cuanto muestra, es atractivo. Su obra, cualquiera de ellas, se compone de muchas obras. No se limita a un tema longitudinal. Su camino lo hace sumamente atractivo y vario, como las ramas de un árbol frondoso.
            Cuando se comienza un libro de Ortega ya no se deja; y menos se saltan hojas o frases sin leer. Su encanto está ahí, en seguir palabra a palabra, cuanto dice; porque todo lo ofrece con tal claridad, con tal galanura, que hipnotiza.       

miércoles, 17 de abril de 2013

Colapsos.

 COLAPSOS
         En la universidad terminan pocos. ¿Qué ocurre? Que los que empiezan no acaban. Los más se aburren en el camino. O se divierten. Hay muchas discotecas y botellones para distraerse. Así que llegan los que no se dejan engañar. 
         ¿Qué ocurre con el ingente montón de jóvenes que no consigue llegar a la meta? ¿Qué con los que terminan y no tienen dónde colocarse? La sociedad está empeñada en una lucha a muerte con su problema.En el siglo XIX y finales del XVIII, los obreros lucharon por sus derechos. Y en una guerra sangrienta cambiaron radicalmente las estructuras sociales de la nación. Hoy se viven tiempos parecidos. Los jóvenes van a colapsar la nación. Llegará el día en que el dique se rompa y sus aguas, como en el siglo XVIII, lo arrasen todo. La nación no puede seguir impasible al gran problema que se avecina. Debe obrar, pero ya, dar soluciones rápidas, no sea que mañana sea demasiado tarde. Los jóvenes están pidiendo que se les atienda.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia 

Costumbres.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 16 Abril 2.013  Fragmentos
COSTUMBRES
            Las tradiciones se mantienen durante siglos porque los humanos somos lentos.  El paso de la humanidad es tremendamente pausado, como  las capas de la tierra, que en miles de años se desplazan unos centímetros.
La humanidad es tranquila: a la vuelta de milenios da un pequeño giro: introduce algo nuevo o se desprende de algo que lleva encima. Sus movimientos son pesados, de paquidermo, imperceptibles a la vista de una generación. 
Con visión astral, vemos moverse  apenas el universo en su lejanía pavorosa. Y la Tierra, nuestro planeta, participa del cortejo sideral. Y de esa lentitud forman parte las costumbres, los cambios sociales y espirituales.
     Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 15 de abril de 2013

Grupos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 15 Abril 2.013
            GRUPOS
            Distingo en la sociedad, aparte las generaciones convencionales más o menos puras, tres grupos de personas inconfundibles: El grupo de los "aún no"; el de los "ya no", y el de "los otros". Voy a explicarme:
Hay un grupo de personas, los niños, para el que las fiestas, los fines de semana, los escapismos en pareja o guateques playeros, no dicen nada. Es el grupo que llamo "aún no". Se entretienen con juegos de ordenador, con tebeos y otros pasatiempos por el estilo. ¿Los distingues?
El grupo de los "ya no" lo forman personas mayores, que viven plácidamente con sus recuerdos. ¿Tercera edad? Es una forma de llamarlo. En nuestro caso, es justo el apelativo. No sabes explicar desde cuándo está ahí ni por qué, pero lo encasillas pronto, sin lugar a error: de los "ya no". Algunos se aferran para no salir del grupo que les precede: se enmascaran, se depilan, se estiran la piel, pero todo es inútil. Se ve a la legua que pertenece a los "ya no".
El pelotón del centro lo forman jóvenes que saben de su poder. Son alegres, fuertes, trepidantes. Se identifican con pasmosa claridad. Son “los otros”. Ellos lo saben y se reconocen del mismo clan. Este colectivo es una olla a presión. Los delatan sus ojos, sus ropas, sus ademanes, todo.
Tres grupos sociales, pues: Los "aún no" que empiezan; los "ya no" que se marchan; y “los otros” en medio.     
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

viernes, 12 de abril de 2013

Escraches.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 12 abril 2.013
Fragmento

Hoy quería hablarte de una palabra nueva que ha saltado a los medios. Me refiero a “escrache”, que significa asalto, agresión, ataque, invasión o allanamiento. Como la palabra era nueva y todos querían presumir de conocerla, escrache por aquí, escrache por allí y escrache por todas partes y a todas horas. Hasta que, como el niño del Cuento, alguien diga: “No veis que el palabro tiene en español muchos términos equivalentes?”.
Pues sí, de un tiempo a esta parte hay grupos de personas violentas que se citan para atacar a un miembro del Partido Popular. Estos grupos, organizados y resolutivos, actúan como aquellas guerrillas de Viriato que traían de cabeza a generales curtidos romanos. “A tal hora, en la puerta de fulano”. Y de pronto aparecen con gritos y amenazas contra el descuidado regidor, edil o concejal.
-Si todo queda en gritos…
-Pues eso es, que no queda todo en gritos y algaradas. Igual la consigna es quemar la casa sin ver que hay niños dentro, o embarrar de “m…” con perdón las paredes de una casa. A tal extremo llega el peligro, que una voz ha gritado: “Si a mí me toca un perroflauta, le pego un tiro”. Y la ha armado. ¿Cómo se le ocurre decir en democracia tal barbaridad? Y lo han llamado a que dé explicaciones.
-Pues no corrijo una coma –ha dicho-. Si a mi familia le toca un perroflauta le pego un tiro.
Y habiendo dicho lo que otros dirían pero se callan, lo han desposeído de cargos y galones que tenía. Y esa es la cuestión: ¿Lleva razón este individuo? ¿Tú qué harías? ¿Dejarías que te apaleen con los brazos caídos por estar en democracia? ¿Consentirías que toquen a tu familia si tienes una escopeta en tus manos? ¿Qué se entiende por defensa personal? Esa es la cuestión que ha suscitado la palabra escrache, que nos llega de Dios sabe dónde.
Anoche habló en televisión el Jefe de la Policía Nacional. Le preguntaron si estaba de acuerdo con la inacción ante los escraches. Y el representante policial, coaccionado por el cargo que ostenta y violento por el sistema de Gobierno que le manda, dijo que la policía sabe actuar como corresponde. ¿Qué iba a decir el hombre? Dijo también que en el Cuerpo no hay suficientes guardias para proteger a todos los políticos.
-Y tú, ¿qué solución le ves a los escraches?
-Yo volvía a la Campana de Huesca del rey Cogulla. Luego, salvada la situación, volvería a la normalidad democrática. O a lo de la mujer brava del Conde Lucanor. Hay veces que es mejor atajar el mal con violencia, aunque luego se siga con suavidad.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 11 de abril de 2013

Indios.


           INDIOS
            Quedan pocos indios en América. Poquísimos. En Florida vive la familia de los Semínolas desde que su jefe Osceola fue hecho prisionero. De vez en cuando dejan sus tierras pantanosas para enfrentarse a sus rivales. Los pocos indios o amerindios que van quedando tienen razones de sobra para no querer a los rostros pálidos, que un día entraron a saco en sus dominios.
            Hay una especie de cuentecillo que los pieles rojas conocen sin excepción: "El blanco llegó y dijo al indio: "déjame un lado que me siente". El indio dejó al extranjero sitio donde sentarse. "Un poco más", le pidió cuando llegó otro blanco. "Otro poco".
             Cuando el indio cayó del asiento, dijo el blanco: "Ahora el tronco es nuestro". Los sioux, mohicanos, apaches y demás pieles rojas fueron dominados y expulsados de su territorio. Toro Sentado, Osceola, Trueno Rojo y muchos más, que lucharon por su libertad, se vieron impotentes ante las chaquetas azules invasoras. 
              Francisco Tomás Ortuño, Murcia.