Litesofía –entre “lite” y “filo”-,11 febrero 2.013
EL QUIJOTE
Entre los libros que guardo en casa, prefiero con mucho el Quijote de mi niñez. Uno de los cien mil ejemplares que lanzó la editorial Sopena de Barcelona en su "Cuarta edición especial", para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Cervantes. Quiere esto decir que el libro es de 1916.
La importancia para mí de este Quijote la tiene el hecho afectivo de recordar, cuando era pequeño, leerlo a mi padre, junto al fuego, en las noches de invierno. Tengo otros Quijotes, pero ninguno me evoca como él a mi padre reír con las ocurrencias de don Quijote y de Sancho Panza.
Me son familiares sus dibujos, su tipo de letra, su tamaño. Y es que las cosas que vemos de niños se nos graban de una forma especial. Su lectura ahora me transporta a aquellas noches junto a la lumbre. ¡Cómo no lo voy a preferir, si con él y sus historias vuelvo a la niñez!
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